Aprendamos a aburrirnos, nosotros y nuestros hijos

En un mundo plagado de sobreestimulación, es necesario que nuestros hijos se aburran. Necesario y beneficioso. Ya lo dice el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, «el aburrimiento es la madre de la creatividad. Hace que el niño se fije, observe, quiera matar el aburrimiento a base de imaginación«. Dicho de otra manera, el aburrimiento, esa emoción que podemos ver en la nueva película de Disney y Pixar Del Revés 2 (Inside out 2) a partir del miércoles 19 de junio en cines, «es la perla de la ostra» (José Bergamín). Así que sí. Que el niño tenga tiempo libre para aburrirse es fundamental en estos primeros años de su desarrollo.

Por eso es vital dejar ese espacio al aburrimiento de nuestros hijos. Porque también vamos a darles la oportunidad de desarrollar numerosas herramientas como la autonomía y la capacidad de autorregulación. «El aburrimiento fomenta la exploración, el descubrimiento de nuevas actividades y promueve la resiliencia al enfrentar y superar la sensación de incomodidad», nos comenta Esther Moreno, maestra especializada en Pedagogía terapéutica y Tecnología educativa. Dicho de otro modo, nuestros hijos van a poder explorar sus intereses y van a poder disfrutar de su tiempo sin estar recibiendo constantemente estímulos externos.

El aburrimiento nos ofrece la oportunidad de desarrollar numerosas herramientas como la autonomía y la capacidad de autorregulación

Tenemos que saber que la sobreestimulación de la que venimos hablando puede llevarles «a la apatía y a la necesidad de, precisamente, recibir más estímulos continuamente», tal y como nos comenta Michael Thomas Bennet, maestro con máster en neurodidáctica que trabaja como formador de profesores y profesor universitario. «En un mundo de distracciones constantes y de estímulos tecnológicos es importante que, como adultos, también aprendamos a ‘aburrirnos’ para poder modelar esos comportamientos saludables a nuestros hijos», según Esther Moreno.

Porque los padres y madres tampoco toleramos el aburrimiento. Quizá, como matiza el psicólogo Alberto Soler, tenemos horror al vacío y miedo al aburrimiento de nuestros hijos. Pensamos que si no les damos algo que hacer nos la van a liar. Pero ni somos animadores de ocio y tiempo libre ni somos un parque de atracciones ambulante. «¿Cómo van a aprender a gestionar qué hacer con su tiempo libre si nunca lo han tenido ni pueden decidir qué hacer con él? Somos nosotros los que proyectamos en ellos nuestra propia intolerancia al aburrimiento.

Ni somos animadores de ocio y tiempo libre ni somos un parque de atracciones ambulante. Aprendamos a aburrirnos. No proyectemos en nuestros hijos nuestra propia intolerancia al aburrimiento

¿Qué beneficios tiene el aburrimiento y cómo podemos fomentarlo en el aula y en casa?

 

  • Entre esas bondades que aporta el aburrimiento se encuentra la capacidad de espera. Pero, como dice Michael Thomas, «para eso tenemos nosotros primero que ayudarles siendo pacientes, escuchando activamente y compartiendo con ellos el arte de conversar».
  • Fomenta la toma de decisiones. Pero para ello, Miguel Chumillas, docente especialista en educación artística y metodologías activas de aprendizaje, nos invita a buscar oportunidades para que las actividades las puedan diseñar ellos mismos y poder así construir su propio proceso de aprendizaje, acompañándoles únicamente en un ambiente seguro y preparado para explorar y experimentar, en lugar de intervenir con actividades dirigidas.
  • Si lo mostramos como algo positivo, erradicarán esa idea negativista hacia el aburrimiento y eso les incitará a planificar nuevas actividades o encontrar nuevas aficiones. Pero para ello hemos de encontrar un equilibrio entre proporcionar oportunidades de aprendizaje estructurado y permitirles tiempo libre para explorar y aburrirse, como matiza Esther Moreno.
  • Van a aprender a «autoconocerse», van a saber enfrentarse a la frustración y a tolerarla, en palabras de Miguel Chumillas. Pero para ello hay que dejar que se frusten (y que se aburran, porque «nadie se ha muerto de aburrimiento», como suele decir la experta en innovación educativa, Heike Freire. Así que no seamos sus salvavidas.
  • El aburrimiento ofrece una oportunidad para conectar, para crear en equipo y para encontrar algo interesante que hacer. No les saquemos de ahí. No es nuestra responsabilidad. Quitémonos presión. Porque como dice la periodista Eva Millet, en esta carrera por lograr el súper hijo, nos estamos cargando la infancia y el tiempo para jugar y aburrirse.

En definitiva, el aburrimiento, como todas las emociones, no es buena ni mala. Todo dependerá de cómo afecte al desarrollo de nuestra vida normal y a si podemos o no gestionarla de la forma correcta y experimentarla en su intensidad oportuna (esto es lo que tenemos que inculcar a nuestros hijos). El propósito de Disney y Pixar es, precisamente, normalizarla y mostrársela a nuestros hijos y, para ello, han creado un personaje en Del Revés 2 (Inside Out 2), película que se estrena en cines el miércoles 19 de junio.

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Lara Fernández

Periodista especializada en Educación y maestra de Educación infantil

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