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Frases prohibidas: “Menudo desperdicio que quieras estudiar Magisterio con la notaza que has sacado”

Ya sabéis que en Gestionando Hijos nos gusta decir que la profesión de profesores y maestros es de las más importantes de la sociedad. Sin embargo, en muchas ocasiones, desprestigiamos la carrera de Magisterio porque su nota de corte no es tan elevada como la de otras carreras. Reflexionamos con una escena basada en una historia real :)
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Frases prohibidas: “Menudo desperdicio que quieras estudiar Magisterio con la notaza que has sacado”

Ya sabéis que en Gestionando Hijos nos gusta decir que la profesión de profesores y maestros es de las más importantes de la sociedad. Ya nos lo dijo Carles Capdevila en Barcelona en mayo pasado, “es importante que reivindiquemos que no hay nada más importante que ser maestro, por eso os pido hoy que por la mañana os levantéis y agradezcáis a los maestros el trabajo que hacen”. Sin embargo, en muchas ocasiones, desprestigiamos la carrera de Magisterio porque su nota de corte no es tan elevada como la de otras carreras (el año pasado, se situó de media en España en un 6,18). Reflexionamos sobre esta frase con una escena está basada en un caso real.

Hace algunos años, cuando aún existía COU, Beatriz iba a comprobar en su instituto la nota de Selectividad. Su nota media en COU había sido de Sobresaliente y se había esforzado mucho para estudiar para la Selectividad. Cuando vio las notas en el listado, coedua que en el examen ha sacado un nueve. Y, claro, se pone a saltar de alegría, se llena de orgullo por el reconocimiento a su duro trabajo y va corriendo a casa a contarlo. Sus padres, que están en casa, se ponen muy contentos, pero le preguntan:

-Y ahora, ¿qué vas a querer estudiar? ¿Sigues en tus trece?

-Claro, quiero seguir estudiando Magisterio.

Pero hija, menudo desperdicio que quieras estudiar esa carrera, con la notaza que has sacado.

Beatriz siente que menosprecian su futura profesión y su actual vocación y se va enfadada a la calle.

-Es que no entendéis nada… Me voy a dar una vuelta.

En la calle, como Beatriz vive en un barrio que parece un pueblo, todo el mundo (las señoras mayores, los peluqueros, la dueña de la papelería, la camarera de la cafetería, los padres de sus compañeros de instituto, se ha enterado de la notaza de Beatriz y la felicitan. Y, claro, le preguntan qué quiere estudiar, imaginando alguna complicada carrera técnica digna de su expediente académico de oro. Beatriz, al principio sonriente y luego con hastío porque sabe las respuestas que va a recibir, contesta como unas veinte veces:

-Quiero estudiar Magisterio.

Y las respuestas son muy parecidas: algunos tuercen el gesto, otros tratan de disimular (muy mal) su estupefacción con una media sonrisa muy mal forzada, otros no disimulan y le dicen “Ah, yo te imaginaba en una carrera más importante, como Ingeniería o así”, otros le preguntan si han oído bien… Nadie le felicita, todos quitan prestigio a la carrera de profesor y nadie se explica cómo una chica tan aplicada, que se ha esforzado tanto, que es un verdadero coco, quiera estudiar esa carrera.

Beatriz va rumiando su enfado de vuelta a casa y se asombra de que nadie subraye la importancia de la profesión que ha decidido ejercer. Y le da rabia no haber sabido defender su decisión y haber dejado que las palabras de sus padres y de las personas que se ha encontrado por el barrio la desanimaran. De repente, se le ocurre la respuesta para sus padres. Y cuando vuelve a casa se los encuentra un poco cabizbajos, arrepentidos quizá por el comentario que le habían lanzado al escuchar la noticia. Beatriz les dice:

-He dado un paseo por el barrio, me he encontrado con unas veinte personas y todas me han felicitado pero cuando les he dicho lo que pensaba estudiar han pensado (aunque algunos no me lo hayan dicho) lo mismo que vosotros. Y he pensado: “Ya está bien de pensar que ser maestro es una chorrada, que Magisterio no es una buena carrera. De los maestros y maestras depende mucho el futuro de nuestra sociedad y si hay gente con vocación, con buenas notas y con un gran sentido del esfuerzo y el trabajo que quieren hacer esta carrera mejor para todos, mejor para nuestros niños, sus padres, sus abuelos, la sociedad”. Y he pensado que seríamos una sociedad mejor si pensáramos que ser maestro o estudiar Magisterio es genial. Y no lo que me habéis dicho todos.

Como nos decía Carles Capdevila, cuando empezó a dirigir el periódico Ara, le felicitaron y le dijeron que pensaban que “iba a ir fatal “porque como venías de hacer la cosita esa de los niños”. Si tú eres un periodista de economía, que por cierto has dicho mentiras mientras el mundo se hundía, eres alguien respetable, si eres periodista de temas de educación te dicen: “Pobrecito, todavía estás con la cosita de los niños”…” Esto le lleva a decir que “la gente confunde el tamaño de los niños con el tamaño de la responsabilidad que tenemos maestros, padres y profesores. Es importante que reivindiquemos que no hay nada más importante que ser maestro, por eso os pido hoy que por la mañana os levantéis y agradezcáis a los maestros el trabajo que hacen”.


Imagen de portada: Kyle Broad /Unsplash

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