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De 0 a 3 años

La historia de Yago

Yago tiene dos años y a veces intenta averiguar si mamá y papá están disponibles para atender sus necesidades. De noche les pide agua muchas veces antes de dormir y un cuento para él nunca es suficiente.
Cuanto más tardan o más irritados se sienten sus padres por su insistencia, más necesita Yago que le demuestren que están ahí para él, por lo que intensifica su conducta de llamada.

Una noche deciden ignorar sus llamadas. ¿El resultado? Yago se pone mucho más nervioso aún. No sabe exactamente cómo explicarles lo que siente y llora muy fuerte hasta que se queda dormido.

Los padres de Yago entendieron que lo que llevaba a Yago a llorar no era sed, tampoco era una forma de manipularles, sino que se sentía inseguro solo.

Al entender esto los padres de Yago han decidido atender siempre sus llamadas con una actitud comprensiva y alargar el cuento hasta que se haya dormido o esté lo suficientemente tranquilo y confiado como para sentirse a salvo si se despierta y no los ve. Se trata de convencerle de que ellos le van a cuidar siempre, pase lo que pase.

El llanto es su canal de comunicación y no debe nunca confundirse con caprichos o malos comportamientos. Son necesidades expresadas mediante un mecanismo muy eficaz. Lo utilizan para saber si sus figuras de apego están disponibles, por lo que muchas veces nos buscarán con ese propósito.

Lo están pasando mal y la única forma de solucionarlo es estando presentes sin estresarlos más y centrándonos en convertirnos en una figura de calma y seguridad para ellos.

Importante: al final de esta fase podrían comenzar los conatos de rabieta. No son llamadas de atención, son procesos fisiológicos diseñados para liberar el estrés.

  • Fundamental revisar los tonos de voz, el lenguaje no verbal y la presencia de distracciones tecnológicas cuando estemos con ellos. Que no parezca nunca que “nos molestan”.
  • Involucrarles en nuestras tareas: cuando llevemos a cabo una rutina, hablarles de ella, aunque creamos que no pueden entendernos. (Ahora cogemos el pañal limpito y ¿Qué hacemos? Lo ponemos así, ¿verdad?)
  • Cuanto más sientan que forman parte de las situaciones, menos buscarán hacerse notar de manera inadecuada.
  • No ignorarles nunca, bajo ningún concepto. En todo caso, podemos pasar por alto determinadas conductas, pero nunca a ellos.

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