loader image

Educar es todo

De 6 a 12 años

Historia de Silvia

Este mes se han complicado un poco las cosas para Silvia. Su mejor amiga se ha ido un fin de semana con Carla y con sus padres a esquiar y a la vuelta no le hacen caso.

“Ahora son super amiguitas, ¿no?”. No soporta verlas riendo, ignorándola. Cuando llegó a casa solo quería llorar, encerrarse en su habitación y ya está. Pero su madre estaba pesada y no paraba de decirle: “¿qué te pasa?, ¿Estás bien?, te veo enfadada”.
Silvia ha explotado y le ha contestado de malas maneras: “¿y a ti qué te importa?, ¿eh?, ¡Si no te importa nada!, ¡Déjame!”.

Al día siguiente en el cole no paraba de pensar en su mala suerte. De camino al baño Sancho y Álvaro, de un curso menos, se han cruzado con ella y se han reído. Silvia les ha gritado insultos e incluso les ha empujado y claro, la han expulsado una semana.

Cuando su madre vino a buscarla y ella le hizo un aspaviento a modo de saludo, su madre le dijo: “Silvia, esto que está pasando es porque estás mal. Algo te ha pasado que te está bloqueando. Yo no me voy a enfadar pase lo que pase, si quieres estar triste, estoy aquí si necesitas un abrazo”.

Al principio sus palabras le hicieron apretar los puños, los dientes e intentar contener las lágrimas, pero cuando le ha dado una caricia, ella se ha derrumbado en un abrazo llorando muy triste. Cuántas lágrimas, cuánto desahogo, cuánta comprensión, por fin.

Silvia no sabía cómo manejar su dolor y lo salpicaba allá donde iba, hasta que alguien supo verlo y, en lugar de tomárselo como algo personal, le ayudó a sanarlo de forma respetuosa.

Silvia podría haber optado por intentar molestar a sus amigas lanzando mentiras sobre ellas, haciéndoles el vacío, o incluso metiéndose directamente con ellas. Podría haberla tomado con un hermano pequeño, o hacer algo en secreto que dañara a más gente, como estropear algo en el cole o en casa. Todo depende del grado de su dolor y de su soledad en ese momento. Ella reaccionó así con su madre porque para ella es la persona con la que se siente más a gusto, con la que tienen más confianza.

Aunque parezca todo lo contrario, los niños suelen vengarse y lo exteriorizan primero con la persona que más necesitan.

 

A Silvia le ha parecido muy injusto que no la tuvieran en cuenta al volver del viaje. Ha sentido que se quedaba fuera y esto le ha causado mucho malestar. En lugar de hablarlo con ellas, o contárselo a alguien más, Silvia aún no tiene las habilidades sociales suficientes para gestionar esa situación, así que la rabia y la tristeza la han dominado. Son todo percepciones suyas, porque tiene una familia y otras amigas que sí están pendientes de ella, pero en ese momento está cegada y no sabe cómo actuar de forma correcta. Se deja llevar por esos malos sentimientos que la están dominando.

De manera preventiva podemos hablar de nuestros sentimientos en casa, decir lo que no nos gusta antes de enfadarnos por ello, comentar cosas que no hemos sabido tramitar y mostrarnos disponibles si se comportan de manera inadecuada.

Si siempre reciben una reprimenda o un castigo, no nos verán como una figura de apoyo y comprensión y no podrán venir a contarnos que se sienten mal. Es por esto que si nosotros, desde pequeños, validamos sus sentimientos y vemos sus errores como oportunidades para aprender, puede que el día de mañana sepan recurrir a nosotros ante un mal momento.

Si en algún momento se comporta así, debemos tener en cuenta que su dolor no le permite estar receptivo, así que todo lo que digamos caerá en saco roto. Si en lugar de hacerles sentir peor les comprendemos y les apoyamos para que reparen lo sucedido, estableceremos una conexión irrompible con ellos.

Iniciar sesión
Contraseña olvidada
Introduce tu nombre de usuario o correo electrónico y te enviaremos las instrucciones para cambiar tu contraseña a tu correo electrónico.