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Los 5 propósitos para septiembre que madres y padres no pueden olvidar

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La vuelta al cole nunca ha sido cosa solo de niños. Las madres y padres también vivimos esta época del año de una forma muy especial: el nuevo curso, volver al trabajo tras las vacaciones, verles cómo han crecido en tan poco tiempo, volvernos a despedir por las mañanas en la puerta del cole… Y este año a todo eso le tenemos que sumar una situación de lo más atípica y que no podemos evitar que nos cause preocupaciones.

Pero, cuando empezamos nuevas etapas, marcarnos objetivos y propósitos nos puede ayudar mucho a encaminarnos otra vez, a volver a la rutina con positivismo y, por supuesto, también trasladárselo a nuestros hijos. Además, como siempre os decimos desde Gestionando hijos, la educación de nuestros hijos e hijas es un proyecto a largo plazo y, como en todo buen proyecto que se precie, necesitamos un plan para evitar ir improvisando sobre la marcha.

Por eso hoy os proponemos 5 propósitos que no se nos pueden pasar por alto en esta vuelta al cole. ¡Tened a mano papel y boli!

1. No seré la agenda de mis hijos

Este es uno de los propósitos que os recordamos todos los años, ¡pero es que necesitamos recordarlo más! Nuestros hijos/as necesitan aprender a responsabilizarse, a ser autónomos, poco a poco y en función de su edad. Si revoloteamos a su alrededor y actuamos como padres helicóptero, lo único que conseguimos es mandar a nuestros hijos el mensaje de que ellos no pueden hacerlo solos, que necesitan nuestra supervisión constante. Así que repitamos este propósito como un mantra y dejemos a nuestros hijos aprender de sus errores, asimilar las consecuencias naturales de sus actos e ir convirtiéndose en personitas responsables y autónomas.

2. Colaboraré con la escuela y los docentes

Formar equipo educativo entre familias y escuelas siempre ha sido uno de los mandamientos de Gestionando hijos, pero este año aún es más necesario recordarlo. Sabemos que todos tenemos dudas y preocupaciones por la vuelta a las aulas, pero debemos confiar en que las personas que se han preparado para ello van a saber cuidar de nuestros hijos incluso en una situación tan complicada como la actual. Eso sí, tendremos que colaborar con ellos y crear una relación de confianza que repercuta en el bienestar de nuestros hijos. No lo olvidemos.

3. Me priorizaré y cuidaré mi gestión emocional

No importa cuántas veces repitamos este mensaje, siempre hay alguien (de hecho, bastante gente) que responde: “¡Imposible!”. Y es que es verdad que es complicadísimo, que entre todas las cosas que tenemos que hacer a lo largo del día nos acabamos dejando las últimas en nuestra lista de prioridades y pensamos: “Bueno… ya mañana… si eso…”. Pues toca cambiar esto, porque nuestro bienestar va a repercutir directamente en el bienestar de nuestros hijos, y no queremos que ellos vean a su madre o su padre constantemente estresado o enfadado o bajo de ánimos, así que tenemos que aprender a cuidarnos un poquito. Reajusta tu agenda de ministra/o e intenta reservarte un huequecito al día, por pequeño que sea, para ti. Tanto tú como tu familia lo notaréis y agradeceréis.

Padres emocionalmente agotados: consejos para mejorar nuestra gestión emocional.

4. Haré del ejemplo mi mejor herramienta educativa

En esta lista de propósitos no nos podemos olvidar del ejemplo, por supuesto. ¡Qué importante es el ejemplo que les damos! Nuestros hijos nos aprenden a nosotros, nos observan, nos escuchan, nos imitan. Así que preguntémonos sobre algunos aspectos de nuestro día a día y cuál es el ejemplo que les estamos dando. Por ejemplo, con el propósito anterior, enseñando a nuestros hijos a que hay que priorizarse a uno mismo les estaremos dejando una valiosa lección para su presente y para su futuro. Otras áreas por las que podemos preguntarnos pueden ser el uso de los dispositivos digitales, la forma en que nos comunicamos (muchas veces a gritos) o incluso cuando somos asertivos y les decimos que NO.

5. No iré siempre con prisas

Uno de los grandes aprendizajes que sacamos del confinamiento fue que nuestro estilo de vida, de forma bastante generalizada, estaba marcado por las prisas constantes, por el ajetreo, un no parar. Cuando tuvimos que frenar de golpe y por obligación – y permanecer parados durante tanto tiempo – vimos que cuando eliminamos las prisas de la ecuación, es mucho más fácil saborear los buenos momentos, dejar a un lado el estrés y la frustración de tener que hacerlo todo corriendo.

Pero ahora que hemos vuelto a la “normalidad”, ¿con qué nos hemos quedado de todo aquello que aprendimos del confinamiento que ahora nos parece tan lejano?

Es difícil, pero existen trucos que podemos ir aplicando y nos ayudarán a cumplir este propósito de eliminar las prisas de nuestro día a día. ¡Ánimo!

La gente corre tanto porque no sabe dónde va, el que sabe dónde va, va despacio, para paladear el “ir llegando”.
Gloria Fuertes

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