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7 estrategias para agilizar las mañanas y no llegar tarde al cole

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¿Cuántas veces hemos acabado vistiendo nosotros a nuestros hijos porque si les dejamos hacerlo a ellos solos saldremos de casa cinco minutos más tarde? Y así con otras tantas tareas: lavarse los dientes, peinarse…etc. Vamos siempre con prisa y no podemos permitirnos perder 15 minutos todas las mañanas. Error. Si impedimos que nuestros hijos vayan responsabilizándose de sus tareas,  les estamos quitando autonomía. Y es precisamente fomentando su autonomía como conseguiremos niños responsables. Por eso es tan importante, en este nuevo curso, plantearnos como propósito: respetar sus tiempos, no ir siempre con prisas. La psicóloga Silvia Álava nos da las pautas para conseguirlo:

Nos dice Álava que “un error muy habitual que cometemos a la hora de educar a nuestros hijos es no calcular bien los tiempos necesarios para llevar a cabo las actividades del día a día. Tendemos a calcular el tiempo en función de lo que el adulto necesita, olvidándonos que el tiempo de los niños es mayor. No tienen ni la misma destreza del adulto, ni la misma capacidad para hacer las tareas, y, además, los niños se distraen con una gran facilidad, y aunque reciban una orden muy clara, como por ejemplo vístete, basta que se encuentren un juguete o un hilito en la alfombra para ponerse a jugar con él”. Por eso, estas pautas nos ayudarán en el día a día:

  1. Piensa el tiempo que nuestro hijo necesita para realizar una determinada tarea en función de su edad, de su grado de autonomía y sus características, no el que nosotros necesitamos, ni el tiempo en el que nosotros creemos que tendría que hacerlo.
  2. Las órdenes de una en una. En ocasiones mandamos a los niños varias cosas a la vez. A la vuelta del colegio es muy habitual soltar una retahíla del tipo: quítate los zapatos, coloca la mochila, lávate las manos y a merendar… y no nos damos cuenta que sin quererlo estamos saturando la memoria de trabajo del niño. Mejor decirles las cosas de una en una y darles el tiempo necesario para que lo realicen.
  3. Cronometrar el tiempo que tardan en hacer las tareas. Puede ser una herramienta de motivación para los niños, pero siempre usado para motivar al niño a que cada vez lo hagan más rápido y mejor, no para estresarlo.
  4. Reserva el tiempo necesario para que tu hijo realice lo que le pides. Por ejemplo, por la mañana hay que hacer muchas cosas, levantarse, ir al baño, lavarse, desayunar, vestirse, lavarse los dientes, peinarse… no pienses que va a tardar lo mismo que tú, un niño para hacer todo eso por la mañana puede que necesite una hora. Si le despiertas con el tiempo muy justo, al final se lo harás tú, con lo que no favorecerás el aprendizaje ni su autonomía y la presión del reloj generará una carga de estrés añadida.
  5. Planifícate bien. Nos da mucha pena despertar a los niños pronto por la mañana pensando que así dormirán más. Párate a pensar, ¿no será mejor acostarse un poco antes para no suprimir horas de sueño y así que por la mañana tengan el tiempo suficiente para poder hacer las cosas ellos solos y sin prisas ni estrés?
  6. Busca tus fugas de tiempo. Hemos hablado de que sería conveniente que los niños se acuesten antes para así por la mañana que puedan despertarse con tiempo para favorecer su autonomía. Párate y observa que hacéis por la tarde-noche, seguro que hay alguna actividad como ver la televisión, la Tablet… de la que se pueden reducir esos minutos tan necesarios por la mañana acostando a los niños antes.
  7. El aprendizaje requiere tiempo. Todos, cuando estamos aprendiendo cometemos errores que tenemos que solventar. Los niños también. Por eso es importante que reserves el tiempo necesario para poder solucionar los tiempos imprevistos. Por ejemplo, en el desayuno y las comidas, cuando los niños son pequeños, es probable que se les caiga algo. Tienen que aprender. Si vamos con prisas en lugar de enseñarles la forma correcta de hacerlo y que nos ayuden con una sonrisa a limpiarlo, lo más probable es que haya un bufido por parte de los adultos porque ya vamos tarde.

Siguiendo estos siete consejos, seguro que el estrés y la presión disminuirán.

 

María Dotor

María Dotor

Periodista especializada en educación y crianza
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