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Autoestima

María Soto reflexiona sobre la necesidad de enseñar a nuestros hijos a quererse y aceptarse. Y para la fundadora de Educa Bonito esto pasa por no juzgar a nuestros hijos y enseñarles autoestima con el ejemplo.
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Autoestima

María Soto reflexiona sobre la necesidad de enseñar a nuestros hijos a quererse y aceptarse y asegura que de esto depende la solidaridad, la generosidad y la empatía. Enseñar autoestima, para la fundadora de Educa Bonito, pasa por no juzgar a nuestros hijos y enseñarles con el ejemplo.

No cabe duda de que Jesús de Nazaret ha sido uno de los personajes más influyentes de la humanidad. Pensando de manera positiva, que también tiene muchos detractores, tanto a nivel histórico como espiritual sus enseñanzas han inspirado y acompañado a millones de personas durante 2 milenios, y respetando la fe de cada uno, su idea de un mundo justo podría resumirse en una frase:

“Amarás al prójimo como a ti mismo”

¿Amamos a los demás como nos amamos a nosotros mismos?

Intentamos educar a nuestros hijos en valores pero éste, que en teoría resume principios como la generosidad, la capacidad de empatía, la caridad, el sentido de comunidad, etc, se nos queda cojo. ¿Cómo se hace?

Precisamente la supuesta base de todo lo que culturalmente nos ha llegado como necesario para convivir no nos está funcionando porque se nos está olvidando revisar LA MITAD DE LA FRASE.

¿Cómo nos queremos para querer?

Unos se aman demasiado y otros no se aman nada.

Ni desde el ego ni desde el miedo, si simplemente nos aceptáramos como somos y sin juzgarnos nos apreciáramos, nos cuidáramos y nos esforzáramos por seguir creciendo y avanzando en la vida, seríamos capaces de sentir amor por los demás, porque nos estaríamos QUERIENDO A NOSOTROS MISMOS.

¿Cómo sino vamos a ser capaces de experimentar esa sensación proyectada en los demás si hacia nosotros mismos sentimos desprecio, culpa, rechazo o inseguridad ?

Constantemente juzgamos y somos implacables con nuestros propios fallos, faltas o defectos y casualmente siempre lo hacemos basándonos en un código externo o un sistema de valores artificial impuesto que no se parece nada a nuestro propio criterio.

Tenemos que enseñar a nuestros hijos a aceptarse, a tenerse en cuenta a si mismos, a vivir reconciliados con su propia manera de entender el mundo, sin tener miedo a SER…pero no vamos a poder hacerlo hasta que nosotros como madres y padres no aprendamos a hacerlo.

Nos vamos a equivocar, vamos a ser imperfectos y vamos a caer un montón de veces, pero eso forma parte de la vida, de aprender a estar en este mundo y ese proceso es el que tenemos que entender como natural, no como algo punible o susceptible de ser juzgado como “bueno o malo”. Queremos hacerlo por lo menos cada vez mejor.

Por eso es tan importante evitar estar juzgando todo lo que nuestros hijos hacen constantemente, porque no sólo no les estaremos ayudando a construir su propio sistema de valores, sino que les vamos a estar haciendo dependientes de una valoración externa. Vamos a conseguir que no miren hacia dentro cuando necesiten plantearse algo serio en la vida. Siempre van a buscar en los demás ese “algo” que sólo está dentro de ellos mismos y así van a sentirse muy perdidos. Por eso como padres y desde que son muy pequeños, intentemos acompañar sus logros sin alabanzas huecas, y sus fracasos siempre enfocándonos en que aprendan a buscar una solución. Ayudarles a sentirse capaces de ir construyendo su propio mundo, porque ahí está la base de la autoaceptación: sentirnos dueños de nuestras decisiones y de sus consecuencias.

Si fuéramos capaces de educar una generación de personas seguras de sí mismas, sin complejos, dependencias o inseguridades, estaríamos contribuyendo en gran medida a una paz real, porque no nos costaría tanto querer a los demás. Nos saldría sólo. No sería un síntoma de debilidad sino todo lo contrario, sería señal de una AUTOESTIMA sólida.

Vamos a intentar querernos para enseñarles que no podemos dar lo que no tenemos.

María Soto

María Soto

Experta en disciplina positiva
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