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Por Amaya de Miguel

Carta a los negacionistas educativos

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– Hay muchos negacionistas educativos, le comento a Claudia, mi compañera.

– No había escuchado jamás ese término, pero me ya me imagino quiénes son. Debe tratarse de personas que niegan cualquier teoría educativa por contrastada que esté. Como lo son los terraplanistas, los negacionistas del Holocausto o de las vacunas – me responde. 

– Sí, ¡eso es!, personas que niegan cualquier evidencia científica en el terreno educativo porque dan por hecho que su experiencia personal y el sentido común son las únicas herramientas válidas en la educación.

A modo de ejemplo, replico unas líneas del libro “El arte de conversar”: 

Pongamos que hay un tal señor Bañales que ha sido muy estricto con sus hijos para hacer de ellos personas decentes. Cuando él consideraba que era necesario les pegaba. Eso ocurría muy a menudo. En una conferencia escucha el siguiente planteamiento de un pedagogo: “Castigar con golpes humilla al niño y refuerza su sentimiento de inferioridad. Surge así una actitud de miedo y agresividad con el entorno, y a partir del ejemplo del educador, el niño aprende a aplicar la violencia con los débiles”. El señor Bañales se revuelve en su asiento, se siente incómodo y le espeta al conferenciante: ¿Acaso tiene usted hijos? ¡Estas teorías de manual no tienen que ver con la realidad? 

Este hipotético Sr. Bañales es un negacionista educativo que tiene una disonancia congnitiva porque la razón que el pedagogo expone no le conviene.

 Un negacionista educativo empieza por no entender por qué es recomendable formarse como educador de sus hijos. Es probable que acuda a libros, manuales, vídeos, cursos de muy diversas disciplinas, pero considera que la educación es un área del que nadie puede enseñarle; “Nuestros padres no lo han hecho y nosotros (nuestra generación) hemos salido bien.  ¿No será que debemos aplicar más sentido común y leer menos descubrimientos educativos a la hora de educar a nuestros hijos?” expondría un arquetipo del negacionismo educativo. 

Yo me pregunto: ¿Qué se entiende por sentido común? A nuestros padres les parecía de sentido común repetirnos hasta la saciedad que si éramos hombres no lloráramos y que si éramos mujeres debíamos ser “señoritas con decoro” (cuando podemos demostrar lo perjudicial y limitantes que son las etiquetas de género) o se nos hacía pensar que la FP era el destino de los desfavorecidos, o se nos obligaba a comer o a callar, a no reconocer ni expresar nuestras emociones.  

Me pregunto y les pregunto a los negacionistas educativos: ¿de verdad creéis que nuestra generación ha salido tan bien? La realidad del mundo no parece daros la razón. Se nos educó para competir y no para cooperar, en ocasiones se nos educó con tanta disciplina que hubo ausencia de amor.  

 ¿Algo que reprochar a los que nos educaron? Nada, bien al contrario, muchas madres y padres se desvivieron por sacar adelante a sus hijos, para darles lo que no tenían. Algunos de ellos sabían tanto de la vida que sin estudios eran grandes filósofos de la vida que nos dejaron mensajes imborrables que configuran quienes somos hoy. Ellos no tenían herramientas (o al menos no tantas) a su alcance, pero nosotros sí.  ¿Hubieran cambiado nuestros padres su forma de educarnos si hubieran sabido lo que sabemos hoy? Creo que sí, que la mayoría hubieran querido aprender a hacer bien la tarea más importante e ilusionante que nos hemos encomendado voluntariamente (la voluntariedad es importante recordarla y recalcarla).  

Por eso me cuesta entender que los negacionistas educativos sean tantos. O mejor dicho, que se les escuche tanto, que sus argumentos lleguen a calar entre algunas madres y padres que parecen haber abandonado a la suerte de su experiencia como hijos la tarea de ser padres. Os pido, humildemente, que, por el bien de vuestros hijos, por el vuestro propio y por el de la humanidad, deis una oportunidad a que vuestras dudas (no tenerlas sería un síntoma de ignorancia y desprecio) sean acompañadas y quizás resueltas por aquellos conocimientos a los que hoy negáis.

Leo Farache

Leo Farache

Director de Educar es Todo.
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