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¿Cómo ayuda la Disciplina Positiva a establecer un apego seguro?

La Disciplina Positiva es un modelo educativo democrático en el que las normas y los límites se ponen desde el respeto y el cariño, sin caer en chantajes, castigos o amenazas. Esta forma de relacionarnos con nuestros hijos les proporciona un apego seguro
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El apego es la forma en la que las madres y padres nos vinculamos con nuestros hijos. En función de cómo lo hagamos, nuestros hijos desarrollaran un tipo de apego u otro.

Todos los expertos en apego hablan de la existencia de 4 tipos de apego. Para explicarlos, recurriremos al psicólogo y experto en apego Rafa Guerrero:

Apego seguro

El apego seguro se da cuando tu hijo tiene una necesidad emocional concreta y tú se la cubres. Por ejemplo: mi hijo está triste porque nadie ha querido jugar con él en el recreo y yo, primero sintonizo con su emoción y luego le calmo. Bien, en este caso, “haciendo una metáfora con frutas, diríamos que, si mi hijo necesita una naranja, yo le doy una naranja. Ni más, ni menos. Una naranja, que es lo que necesita”, no0s dice Guerrero.

Este apego es el único que es bueno, el resto, los tres que voy a narra a continuación son apegos inseguros, siendo el último, el desorientado, el peor de todos.

Apego ansioso ambivalente

El apego ansioso-ambivalente se daría cuando tu hijo tiene una necesidad concreta y tú reaccionas de forma exagerada para cubrirla. Es decir, necesita una naranja y tú, en vez de darle una naranja, que es lo que necesita, le das el naranjo entero. Según nos dice Guerrero, “este estilo de apego es propio de los padres sobreprotectores. Son padres excesivamente emocionales”.

Apego evitativo

Este apego vendría a ser el contrario al descrito anteriormente y, por tanto, ante una necesidad emocional de tu hijo, tu tenderías a infravalorarla y, por tanto, si tu hijo necesita una naranja, le darías una mandarina, que se parecen, pero como dice Guerrero, “no es lo mismo. El niño necesita una naranja, no una mandarina”. Los niños evitativos aprenden a no pedir lo que sus padres constantemente les niegan y no les dan. Suelen ser padres muy racionales que no saben reconocer cómo se sienten y por tanto, tampoco pueden entender cómo se sienten sus hijos.

Apego desorientado

Este es el apego más peligroso. Ante las necesidades emocionales de los niños, sus padres no les dan ninguna respuesta. Es decir, ni naranja, ni mandarina, ni árbol entero. “Los padres con apego desorientado suelen tener graves trastornos como esquizofrenia, trastornos de la personalidad, bipolaridad, depresiones graves… Son padres que abandonan, abusan y maltratan a sus hijos” nos explica Guerrero.

De todo lo dicho anteriormente podemos deducir que los dos pilares sobre los que se sustenta el apego seguro son la vinculación y la autonomía. Tiene que haber un correcto equilibro entre ambos. En un apego ansioso-ambivalente, la balanza se inclinaría más hacia la vinculación. En un apego evitativo, hacia la autonomía. En el caso del apego desorientado, ni siquiera habría balanza.

¿Qué tiene que ver la Disciplina Positiva con desarrollar un apego u otro?

De la misma manera que existen 4 tipos de apego, existen 4 tipos de estilos educativos:

Estilo educativo autoritario

Las madres y padres con un estilo educativo autoritario imponen las normas y no aceptan que nadie las cuestione. Además, no conciben otra manera de hacer las cosas que no sea la suya. Para imponer estas normas y hacer que sus hijos las cumplan, recurren a castigos, chantajes, amenazas… Además, suelen ser muy exigentes y poco cariñosos y comunicativos. Generalmente no tienen en cuenta los intereses y necesidades de sus hijos.

Estilo educativo permisivo

Este estilo es totalmente opuesto al anterior. Las madres y padres permisivos, normalmente por miedo a caer en el autoritarismo, se van al otro extremo: la permisividad. No hay normas, los niños tienen total libertad para hacer lo que quieran. Estos padres, apoyan a sus hijos, les dan cariño, pero a la hora de ponerles límites no saben cómo hacerlo o no quieren hacerlo por no tener un conflicto con su hijo.

Estilo educativo negligente

Este estilo educativo es propio de las madres y padres que no ejercen de padres. Son padres y madres ausentes, nunca están disponibles. No dan amor ni cariño a sus hijos, pero tampoco les ponen normas o límites, sino que dejan a sus hijos hacer todo lo que quieren porque es la mejor manera de que no molesten.

Estilo educativo democrático

Este estilo educativo se caracteriza porque el padre o madre escucha el menor en sus necesidades, adapta las exigencias según el estadio del desarrollo correspondiente, pone límites y normas, pero siempre de forma coherente y desde el respeto y el afecto.

El psicólogo Rafa Guerrero nos recuerda que cada estilo educativo está relacionado con un tipo de apego. ¿Os imagináis cuál?

  • Apego seguro- estilo democrático
  • Apego evitatito- estilo autoritario
  • Apego ansioso-ambivalente- estilo permisivo
  • Apego desorientado- estilo negligente

Por tanto, parece lógico pensar que si queremos que nuestros hijos desarrollen un apego seguro, que es el único seguros de los 4, tendremos que desarrollar un estilo educativo democrático, y la Disciplina Positiva, modelo educativo creado por la psicóloga Jane Nelsen, se basa en la crianza democrática. “Es un modelo en el que no imperan las relaciones de poder, no hay chantajes, no hay amenazas, no hay castigos. Al contrario que en el modelo autoritario, en el que las relaciones de poder son un mantra, y el niño está para cubrir mis deseos como adulto, en el democrático, el padre está para cubrir las necesidades del niño”, concluye Guerrero.

¿Cómo afectan los castigos, los chantajes y las amenazas al desarrollo del apego de nuestros hijos?

La Disciplina Positiva elimina totalmente estos métodos de la educación, el motivo, nos dice Guerrero, es que “aunque hemos normalizado relacionarnos con los niños a través de chantajes, premios, castigos y amenazas, este tipo de estrategias no son respetuosas con ellos. Cada vez que castigamos a nuestros hijos, preparamos a su cerebro para la lucha, la revancha y la huida, y no para aprender las consecuencias de sus actos. Poner en marcha este tipo de estrategias nos va a alejar cada vez más del apego seguro, y nos va a acercar más al apego inseguro”.

María Dotor

María Dotor

Periodista especializada en educación y crianza
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Con la colaboración de la periodista

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