Conciliar en verano. Te contamos cómo hacerlo posible

Muchas madres y padres sienten que si no fuese porque tienen que ir a trabajar, podrían conciliar. Luego llegan las vacaciones y se dan cuenta de que no. Los niños sin cole, las prisas para dejarlo todo cerrado en el trabajo antes de dar el portazo, la convivencia con otros miembros de la familia en la casa del pueblo o el apartamento de la playa, los conflictos con la pareja, que al pasar más tiempo juntos se hacen más evidentes… Estás sentada en la orilla de la playa intentando disfrutar del momento, pero tu cabeza no para de anticipar el futuro, remover en el pasado y hacer castillos en el aire.

El tema es complejo, pero más allá de recomendarte una vez más integrar el mindfulness como forma de vida, ahí van unas recomendaciones para que estas vacaciones puedas conciliar más.

Recomendaciones para conciliar en verano

  • En junio que anochece más tarde, es muy fácil perder las rutinas y horas de sueño. El descanso es fundamental para conservar la paz interior y la familiar.
  • Mantén los horarios, echa las persianas, y la hora de siempre, todo el mundo a la cama. En el trabajo suele haber prisas por dejarlo todo cerrado, pero también hay días de más calma porque los proyectos se paran.
  • Aprovecha ese tiempo para afilar el hacha. Revisa tus métodos de trabajo, hazte con esas herramientas que te facilitan no ir tan a salto de mata.
  • También te invito a hablar más con los compañeros, a tener charlas que puedan estrechar el vínculo y hacer más fluida la colaboración. Si tienes alguna conversación pendiente con tu jefa/e o colaboradores, este puede ser un buen momento. Te recuerdo que exponer tus necesidades conciliadoras en tu trabajo es tu responsabilidad.
  • La convivencia con nuestra familia de origen en la casa vacacional de la infancia, es otro de los temazos del verano. Quizá en tu casa has podido mantener las pantallas a raya, pero tus sobrinos se pasan el día enchufados y los tuyos de rebote también. Que en casa lleváis bien lo de la alimentación, pero quizá en casa de los abuelos no tanto y se pasan el verano comiendo lo que no toca. Sea como fuere, cada familia tiene unos valores en función de sus creencias forjadas por su experiencias de vida y son de respetar. Ten claros cuales son los tuyos y obra en consecuencia.
  • Haz con tus hijos y tu familia lo que para ti sea lo adecuado y deja de pretender que los demás tengan que hacer lo mismo. Sugiere planes, invita sin condicionar y toma las riendas de la situación, si lo ves necesario. Sin juzgar. Con aceptación. Para dejar de ser en ese contexto la hija/o que fuiste y ser la madre o el padre de la familia que has construido. Para salir de las dinámicas que perpetúan relaciones de dependencia conflictivas y conectar con tu autonomía en favor de todos.
  • Con respecto a tu conciliación personal, estar con la tribu te da más opciones de tener momentos a solas contigo o con tu pareja, ¡Aprovecha!
  • Renuncia a seguir interactuando con el móvil en la sobremesa y duerme la siesta.
  • El verano es la gran oportunidad para conectar con la naturaleza y dejar que tu organismo recupere el equilibrio que pierde en la rueda de hámster del día a día. Te animo a que sueltes las rigideces y te permitas plantar tu culo en la arena para jugar con tus hijos, sentir la brisa en tu piel y que el fresquito de meterte en el agua del mar o la piscina, te ponga de manifiesto que tienes un cuerpo.
  • La forma más eficaz de salir del bucle mental no conciliador para que tus preocupaciones no se vayan contigo de vacaciones y puedas de verdad descansar, es conectar con el cuerpo. Con tus sentidos y con las sensaciones físicas que manifiesta. El cuerpo es nuestra ancla con el momento presente y la puerta al goce de lo sensorial, ábrete a ello ahora sin prisas y disfruta.
  • Come, nada, baila, medita, ama…

Si quieres más recursos para conciliar más y mejor todo el año, te invito a visitar vivirmindfulness.com y suscribirte gratis a Operación Mentalidad Conciliadora.

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María Dotor

Periodista especializada en educación y crianza

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