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En estos “nuevos tiempos” y ante la situación que estamos viviendo, la convivencia en el hogar se ha convertido en algo muy frecuente que desconocíamos anteriormente a la pandemia, frenando ese ritmo rápido de vida que compartíamos gran parte de las familias.

Para algunos este cambio ha supuesto cumplir sus deseos, pues disponen de más tiempo en casa y así disfrutan de los niños; pero para otros ha resultado complejo, ya que se pueden perder los estribos fácilmente debido a que los hijos pasan bastantes ratos de la jornada en casa.

Antes estaban ocupados en actividades extraescolares, salidas con amigos o se marchaban con la familia a realizar excursiones que suponían un necesario cambio de entorno para todos y ahora han tenido que aplazarlas.

En ocasiones nos va pesando permanecer tantas horas juntos dentro de un espacio limitado, en el que tenemos que lidiar con situaciones derivadas de una distancia demasiado cercana… el más pequeño quiere salir a la calle y comienza a llorar, la adolescente está cansada de colaborar en las tareas de casa, nosotros tenemos que “idear nuevas formas de estar juntos” cuando lo que nos apetece es estar solos…

¿Cómo aliviarnos? Algunas sugerencias:

  • Pensando en positivo. Dar “lo mejor de nosotros mismos” nos ayudará a sentirnos menos presionados y mirar la vida de manera más fácil.
  • Desarrollando la paciencia. Cuidado con la impulsividad, con las respuestas derivadas de emociones como la ira o el miedo… El autocontrol es otro gran protagonista, evitaremos  un exceso de información acompañado de noticias alarmantes, nos ayudará mucho.
  • Intensificando la comunicación. Es importante tomar conciencia de lo que decimos, cómo lo decimos, cuándo lo decimos, qué reacciones provocamos…La amabilidad es protagonista en estos tiempos y la asertividad nos puede ayudar a mantenerla.
  • Planificando un calendario de tareas. Un reparto de las obligaciones familiares, consensuado y pactado previamente es fundamental para organizarse. Tendrá que modificarse en función de la evolución de los acontecimientos pero debe respetarse en el día a día.
  • Reclamando tiempo en soledad. Lo necesitamos para tomar un café, leer nuestro libro, practicar mindfulness, escuchar música…
  • Organizando los espacios de la casa, especialmente los fines de semana. En muchas ocasiones las discusiones aparecen por la necesidad de estar a solas y encontrarnos a todos en el salón o no respetar los turnos en el baño… Adaptar nuestras costumbres por medio de acuerdos nos ayudará a mantener una adecuada dinámica familiar.
  • No discutir de forma innecesaria. Las luchas de poder o normas demasiado exigentes no son aliadas en estos días, nos producen un desgaste poco recomendable.

La convivencia como oportunidad

De toda situación se aprende y hay que buscar crecer como persona. Esta situación también nos puede aportar más unión familiar, podemos acercarnos más a nuestros hijos, podemos conocer más al adolescente “desconocido” que se había instalado en casa, podemos quitarnos ese sentimiento de culpa de no poder estar con nuestros hijos pequeños, podemos aprovechar para agradecer todo lo que tenemos en nuestra vida (la gratitud nos ayuda a sentirnos bien), podemos aprovechar para disfrutar el tiempo sin prisas ni luchas contra el reloj…

Dialogar con nuestra pareja de cosas que hemos hecho como por ejemplo los viajes y pasar buenos ratos, podemos aprovechar para fortalecer nuestra unión familiar y planear cosas bonitas que haremos pronto, en cuanto pase la pandemia, cultivando muchos valores de vida. 

Comunicación asertiva, respeto, buen humor y perdón

En esta etapa podemos explicar a los niños qué es la asertividad. La asertividad es un componente fundamental de las habilidades sociales y personales. Puede entenderse como una forma de comunicación, pero también va más allá, es entendida como una forma de ser y de actuar.

Es la habilidad que nos permite expresar libremente nuestras ideas y opiniones, sin agredir a los demás y sin ser agredidos, es la capacidad de defender nuestros derechos y sentimientos, saber decir que no también.

La capacidad de poder expresarnos libremente, de poder decir lo que nos molesta, lo que nos gusta, sin agredir a la otra persona es fundamental para unas relaciones sociales justas y equilibradas.

Para entender la asertividad, hablaremos con nuestros hijos sobre el estilo asertivo: “Aquella personas que defienden sus derechos, persiguen sus objetivos sin dañar a los demás. Respetan sus derechos y los de los otros. Actúan con sinceridad y muestran seguridad en sí mismas”

Estos días aprovecharemos para fomentar en nuestros niños y niñas un estilo asertivo de interacción. Es fundamental que tengan la fuerza para dar sus opiniones y defenderse, y que  al mismo tiempo sean tolerantes para respetar a los demás. La asertividad va a permitir que consigan sus objetivos en casa sin sentirse incómodos y sin hacer sentir incómodos a los demás.

La asertividad es una habilidad que se puede desarrollar. Te dejamos algunas orientaciones:

  • Crea un clima libre de Comunicación, donde los niños y niñas sientan que tienen libertad de opinión y expresión. Escucha sus opiniones, no les cortes y atiende a lo que dicen, no juzgues sus deseos ni sus ideas.
  • Favorece la Empatía. Enséñale a ponerse en el lugar de los demás. Cuando el niño o la niña insulten por ejemplo le diremos que las demás personas se ponen tristes con el insulto.
  • Enséñale a decir lo que le molesta y lo que no le gusta con respeto.La idea no es que tienen que callarse por educación, sino que lo educado es decir las cosas pero con respeto y sin faltar a nadie.
  • Sirve de modelo. En todo momento comunícate transmitiendo tus opiniones, escuchando y respetando a los demás. Los pequeños aprenden más de lo que ven que de lo que les decimos.
  • Enseña a respetar opiniones y tenerlas en cuenta. Para ello es fundamental que le enseñemos a escuchar a los demás puede que nos digan cosas interesantes. Le explicaremos también que si todos estamos contentos ganamos todos.
  • Cree en ellos, si tú crees en ellos, ellos creerán en sí mismos.

Autocuidado: profundizando en nosotros mismos

En estos momentos difíciles y complicados es fundamental un AUTOCUIDADO como padres y madres… Te ofrecemos unas sugerencias:

  • Acepta la crisis. Cuando hablamos de aceptar, no nos referimos a la adoptar una postura pasiva ni indiferente. La aceptación es más que tolerar, o soportar, exige un nivel de comprensión, una crisis no se supera personalmente mientras no se acepta plenamente, a pesar de los momentos dramáticos, aunque resulte muy complicado, sobre todo cuando las infecciones afectan a nuestra propia familia.
  • Intenta gestionar la incertidumbre. La crisis nos ayuda a aprender a vivir en momentos de incertidumbre. El deseo que tenemos de control y de seguridad se tambalea… No tenemos el control sobre lo pueda ocurrir en nuestro mundo y es  importante aceptarlo para prevenir la angustia. 
  • Conoce la prudencia. Una adecuada gestión de la crisis exige aprender a distinguir la prudencia del miedo. La prudencia no resta energía de vida, el miedo sí,  porque es pura emoción. La prudencia suma y nos aporta paz, el miedo nos deja paralizados… y no contribuye a aceptar la pandemia que estamos viviendo. 
  • Vive el presente. Vivir “aquí y ahora” es la mejor manera de rendir en el tiempo y de sacar lo mejor de nosotros mismos además de evitar la ansiedad si recordamos de continuo el pasado. Es muy importante fijar la atención en lo que hacemos cada momento manteniendo la energía vital alta.
  • Huye del victimismo. Una cosa es ser víctima del coronavirus y otra caer en el victimismo. En el primer caso hablamos de un hecho objetivo, en el segundo hablamos de adoptar una actitud, un modo de comportarse que no aporta nada positivo…

 

Ana Roa

Ana Roa

Pedagoga
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