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Herencia 1.4

7 herencias que puedes dejar a tus hijos

Descúbrelas respondiendo a esta pequeña encuesta:
 

NUEVO CURSO

Educación sexual desde la familia

Lara Avargues

Descubre las respuestas a algunas de tus preguntas:
¿Cuándo es el mejor momento para hablar de educación sexual?
¿Cómo conseguir que tu hija o hijo acepte su cuerpo tal y como es?
¿Cómo gestionar todas esas situaciones incómodas que están relacionadas con su sexualidad?

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Cristina Gutiérrez Lestón: “Todo pasa por la comunicación, desde que le miras al levantarlo, hasta que le das el beso de buenas noches”

Pionera en educación emocional, Cristina Gutiérrez nos habla en esta entrevista de las ideas clave para comunicarnos de manera positiva con nuestros hijos. Sobre este tema hablará en nuestro encuentro en Barcelona el 7 de mayo.
Herencia 1.4

7 herencias que puedes dejar a tus hijos

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Cristina Gutiérrez Lestón, pionera en educación emocional, directora de la Granja Escuela de Santa María de Palautordera y autora del libro Entrénalo para la vida, estará con nosotros el 7 de mayo en Barcelona hablando de la buena comunicación con nuestros hijos. En esta entrevista, nos brinda claves sobre la comunicación positiva (basada en el respeto, la asertividad, la empatía y la confianza) y nos advierte de que en todo momento estamos comunicando.

 

¿Qué significa comunicar bien con tus hijos?

Bien y mal son valores relativos, dependerá de la cultura, de los valores y de las creencias de cada persona. Más que bien o mal creo que lo importante es  saber si la comunicación que hay en casa te funciona, o no, con tu hijo o hija.

 

¿Qué claves tenemos para darnos cuenta que no nos funciona la comunicación con nuestros hijos/as?

Si hay gritos, portazos, intranquilidad o tienes sensación de miedo a su reacción antes de hablar… es que no te está funcionando.  Significa que la desconfianza se ha instalado en casa. Recordad que hablamos más con la mirada y los gestos que con las palabras,  y frecuentemente ahí radica la dificultad, pues las palabras las podemos escoger, pero una mirada no…  y ésta  le  dice claramente al otro lo que pensamos.

 

¿Y cómo sabremos si estamos utilizando una comunicación que funciona?

La comunicación te funciona si:

1º- Hay entendimiento entre los padres  y los hijos, es decir, unos y otros se sienten habitualmente comprendidos.  Para saberlo solo hemos de hacer una cosa: preguntarles a los niños si normalmente se sienten entendidos por nosotros…y preguntártelo tu también, ¡porque cómo te sientes tú es muy importante! J

2º Si en casa sabéis gestionar los conflictos que surgen en la familia de manera positiva, es decir,  cuando los miembros del grupo tienen la certeza y la confianza de que cada uno pondrá todo de sí para solucionarlo. Y no hay  miedo al conflicto, sino seguridad y valentía de saber que juntos podréis resolverlo, mejor o peor, pero lo haréis.  Gestionar bien los conflictos en casa da mucha seguridad y genera una potente confianza entre los padres e hijos, y los une como si fuera un nudo apretado difícil de deshacer. Conseguirlo habitualmente es estar próximo a convertirse en el mejor equipo que uno pueda tener: su familia.

Si la comunicación es asertiva entre los miembros y pueden decirse lo que cada uno necesita con respeto a los demás  (“hijo, para sentirme bien necesito que bajes la tapa del váter”). Si cuando habláis hay sonrisas, miradas amables, pocos reproches y no soléis utilizar las llamadas “palabras negras” ( no, nunca, es que, siempre… por ejemplo: “hijo, siempre igual con la tapa del váter, estoy harta”), es que hay comunicación positiva y esta generará confianza y seguridad en los padres y en los hijos.

Otro aspecto a tener en cuenta  es detectar si entre todos los miembros de la familia hay el mismo nivel de comunicación “que funciona” y preguntarse por qué.

 

En La Granja tenéis dinámicas de comunicación que pueden ayudar a padres y madres a mejorar su comunicación con los hijos. ¿Nos brindas algunas ideas?

  • En La Granja hablamos poco y preguntamos mucho. El arte de hacer preguntas nos ha enamorado a todos por el importante poder de transformación que tiene. Cuando lleguen a casa preguntadles “¿cuál ha sido el mejor momento del día?”, “¿qué piensas de esta noticia de la tele?”, “¿cómo crees que nos va como familia?”….y escuchad sus respuestas porque los niños son absolutamente brillantes y aprenderéis un montón.
  • Os propongo un juego. Coged una cartulina, escribir la palabra “problema” y la palabra “reto”, y debajo el nombre de cada miembro de la familia. Juntos tenéis una misión, conseguir que durante 2 semanas nadie diga la palabra “problema” pues estará prohibida y tendréis que substituirla por la de “reto”. Ahora que el niño/a tache en la cartulina la palabra “problema” y  enganche la hoja en la nevera para que os recuerde el objetivo del juego.  Cada vez que alguien se equivoque (diga problema), se ha de apuntar en la cartulina con un palito al lado de su nombre. Quién más palitos tenga, pierde. Quien gane tiene premio, un diploma que harán el resto de la familia en reconocimiento al “Ganador de los Retos de la familia”.
  • Las prisas diarias provocan que confundamos lo que tenemos que hacer con lo que queremos hacer: “tengo que llevar al niño al futbol”, “tengo que organizar las vacaciones”… Realmente ¿qué quieres decir: que tienes que llevar al niño al futbol, o que quieres llevarlo? Si la respuesta es que quieres llevarlo, procura utilizar el verbo querer con más frecuencia, cambiará tu percepción de las cosas y estarás menos estresado/a. Si la respuesta es que tengo que llevarlo, no que quiero hacerlo, entonces preguntante qué está pasando.

 

En tu libro Entrénalo para la vida hablas de las carencias emocionales que os encontráis en La Granja. ¿Qué retos debemos hacer frente los padres para evitarlas, teniendo en cuenta nuestra comunicación?

entrenaloEn los 32 años que llevo trabajando con niños (y pasan más de 10.000 chicos cada año por la granja escuela),  jamás había visto tantos chavales con tantos miedos, con tanta baja autoestima, con tanta poca autonomía y falta de confianza. ¡De verdad que nunca! Para evitar esas carencias o vacios que sienten los niños lo que podemos hacer los padres y madres es entrenar a nuestros pequeños en todas aquellas habilidades que necesitarán para ir por la vida. Habilidades como la comunicación positiva para tener relaciones saludables, el saber trabajar en equipo para poder durar en un trabajo, tener una buena autoestima  para querernos tal y como somos, ser autónomos para no depender de los demás, o la fortaleza interior para que se levanten cada vez que se caigan. Y eso se enseña practicando, no hay otra manera.  Y la comunicación aquí es fundamental pues es la manera que nuestra especie tiene para transmitir. Y ¡todo pasa por la comunicación (verbal y sobre todo gestual), desde que le miras al levantarlo, hasta que le das el beso de buenas noches!

 

¿Y cómo enseñamos esas habilidades?

Primero decidiendo los padres que habilidades queremos enseñarles, las que para nosotros son más importantes. Segundo, con el ejemplo y practicando en casa, como hemos explicado antes con alguna dinámica de comunicación positiva. Y tercero, permitiendo que lo practiquen, que lo hagan ellos, si los sobreprotegemos, si hacemos nosotros lo que pueden hacer ellos, nunca serán autónomos, y la dependencia provoca baja autoestima, y ésta miedo, inseguridades y desconfianza. Y ¿sabes que le estoy comunicando a mi hijo cada vez que  le llevo yo la mochila al cole? “ya la llevo yo porque tú no puedes”, un  mensaje directo para bajar su autoestima. ¡Recordad que sobreproteger es desprotegerlos, y lo que pienso es lo que le comunico! Si creo que no puede, no podrá.

¿Qué frases imprescindibles deberían protagonizar las conversaciones de nuestros hijos?

Primero y muy importante, separar el ser del comportamiento, por ejemplo  “eres un desastre” se sustituye por “tu comportamiento hoy ha sido desastroso”.

Segunda frase obligatoria que hay que decirles una vez al mes como mínimo:  “seas quien seas y como seas, yo siempre, siempre te querré igual”, ese es el amor incondicional (es decir, no le pongo ninguna condición).

Otras para ir dejando como perlas en su camino “¿sabes? me encanta que seas mi hijo”, “tú puedes”, “confío en ti”, “ahora es ahora, y después es después”, “¿lo has hecho con el corazón? Entonces está bien”, “sin sueños el mundo no sería tan grande, sueña, hijo, y ayuda  hacerlo inmenso”, “necesito hablar de lo que siento”, “hijo, ten una meta y cada curva tendrá sentido”, “yo no me rindo… ¿y tú?, “no te permito que me hables así”, “¿escuchamos el silencio?”, “si necesitas semillas de alegría, toma las mías”, “me gusta escucharte”

 

¿Qué te ha hecho animarte a participar en nuestro encuentro?

¡Me enamoré de Leo [Farache, director de Gestionando Hijos] a los 5 minutos de hablar!  No, en serio, llevo años luchando para que lo que veo cada día en La Granja, lo que está pasando en la educación de los chavales salga a la luz, y no resulta fácil pues tengo la sensación de que para el mundo los niños son transparentes.  Una vez, una niña de 14 años me dijo “¿por qué los mayores os pensáis que el mundo de verdad es el vuestro, y no el nuestro, el de los niños?”  Entonces comprendí que ellos también sentían lo mismo. Vosotros me regaláis la oportunidad de dar voz a ese otro mundo, el de los niños, que también existe y es más de verdad que el nuestro, lo que pasa es que muchos aún no lo saben… pero lo sabrán el día 7 en Barcelona!

 

¿Qué te parece el proyecto Gestionando Hijos?

Mira, hay una cosa peor que tener un problema, y es tenerlo y no saberlo. Gestionando Hijos para mí es pura intención de dar soluciones a las dificultades educativas reales, desde lo práctico y sin tonterías ni querer complicarnos la vida ni liarnos más aún. Es un proyecto que quiere ser útil y cubrir una necesidad, por ello su crecimiento vertiginoso.  ¿Sabes? Con Leo y su equipo no me siento tan sola. ¡Sé que juntos ayudaremos un montón y cambiaremos las cosas!

 

 

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