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Lara Avargues: “Educar en sexualidad es educar en ser persona”

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La educación sexual es un tema que suele generar debate. Hay quienes opinan que es algo que se debe reservar para el hogar y no darse en las escuelas. Hay quien cree que debe ser algo reservado para cuando los niños y niñas sean mayores, o incluso que la educación sexual puede propiciar que los más pequeños sientan curiosidad antes de hora por el sexo.

Por eso hemos hablado con Lara Avargues, sexóloga y terapeuta de pareja, quien ha creado un juego para tratar la educación sexual junto a la diseñadora Rosalía Ángel. Hemos entrevistado a ambas para que nos ayuden a aclarar dudas que tenemos sobre la educación sexual, romper mitos y darnos nuevas ideas para tratar estos temas en casa.

1. Lara, Rosalía, ¿por qué creéis que es tan importante que, tanto desde la escuela como desde el ámbito familiar, se fomente la educación sexual? 

Educar en sexualidad es educar en ser persona. Si no educamos en sexualidad, al final los niños y niñas son muy curiosos y van a buscar información por su cuenta. Entonces, la educación sexual ayuda a que puedan discernir, de toda la información que les llega, cuál es correcta, es adecuada para su salud y su responsabilidad sexual. Si no lo hacemos, lo que harán nuestros hijos e hijas será seguir lo que ven en internet, lo que ven en la pornografía, todo aquello que ven en las redes sociales y reproduce patrones muy perjudiciales para la salud.

Educar en sexualidad no es únicamente hablar de sexo, es tratar muchísimos más temas: de los cuerpos, conocer nuestro propio cuerpo, fomentar la autoestima, la aceptación, conocer los cambios que se provocan en mi cuerpo con la pubertad. También es entender cómo es una relación sana, prevenir la violencia de género, respetar la diversidad, aprender a amar, a amarse a uno mismo.

También tiene que ver con el placer, por supuesto, sensaciones de bienestar y sensaciones eróticas que todas las personas tenemos derecho a sentir… la educación sexual va muchísimo más allá de solo las relaciones sexuales: la sexualidad engloba cómo ser persona, porque los seres humanos somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos y, por tanto, la sexualidad forma parte de lo que somos, de nuestra identidad, de lo que nos identifica como personas.

Por eso la educación sexual es fundamental para evitar conductas de riesgo y para fomentar un desarrollo y una identidad sana en el niño y la niña.

2. Muchos jóvenes comentan que la educación sexual que reciben por parte de sus padres o de la escuela se centra mucho en la prevención y, en cambio, no se tratan tanto otros temas relacionados con la sexualidad… ¿Qué consejos nos dais para poner encima de la mesa estos temas con nuestras hijas e hijos? 

Hablar de salud sexual es muy importante porque previene las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados y se conocen los métodos anticonceptivos. Pero la salud sexual no se debe trabajar generando emociones de culpa o de miedo.

La idea es transmitirla desde un punto de vista positivo: cómo se transmiten las enfermedades, qué métodos anticonceptivos existen, qué prejuicios tenemos sobre algunas enfermedades, entender cómo puedo cuidarme más que qué puede pasarme si no me cuido. Es decir, educar desde una prevención real.

Además, la sexualidad es mucho más amplia, si solo hablamos de ella desde el punto de vista del “problema”, de evitar consecuencias, pues al final acabamos generando esas emociones de culpa de las que hablábamos.

También tenemos que tener muy en cuenta que las niñas, niños y adolescentes deben ser personas activas en este proceso de educación sexual, es decir, tenemos que recoger sus demandas, aquello que necesitan saber, las preguntas que tienen. Esto es muy importante.

El acompañamiento, la escucha, estar ahí es fundamental: demostrarle a tu hijo o hija que estás ahí y puede contar contigo es mucho más fructífero que intentar evitar todo lo que tenga que ver con la sexualidad.

3. Pero es cierto que a las madres y padres nos cuesta… porque la mayoría de nosotros no recibimos una educación sexual adecuada, ¿entonces cómo podemos dársela a nuestros hijos? 

Hay muchas formas de educar en sexualidad. Las madres y padres deben ser una fuente de apoyo, de escucha y de acompañamiento, no se trata de tener todas las herramientas y toda la información sobre educación sexual, o sobre cualquier tema.

A veces a las madres y padres se les exige tener mucha información y sobre todos los temas, cosa que realmente es imposible. De hecho, muchas veces lo más honesto sería decir “no lo sé” y buscar juntos la información o acudir a algún profesional, lo que toque en cada momento.

Entonces, la educación sexual se debe dar desde el inicio, desde que son pequeños, igual que les enseñamos que esto es un brazo, pues también podemos enseñarles que esto es la vulva o esto es el pene, por poner un ejemplo.

Una forma muy divertida de hacerlo puede ser a través del juego. Sabemos que jugar es una forma idónea para aprender, ¿entonces por qué no usar este sistema también para la educación afectivo-sexual?  

4. ¿Se puede aprender educación sexual jugando? ¿Cómo?

Pues un ejemplo que te puedo poner es un juego de cartas que hemos llevado a cabo la diseñadora Rosalía Ángel y yo misma que se llama “UVE”.

Se trata de un juego que ayuda a hablar de sexualidad y que, mediante una guía y un ambiente cómodo (que se puede generar entre la familia, el grupo de amigos y amigas, la pareja…), fomenta que se hable de muchos temas: el objetivo es conseguir los 5 ingredientes principales del placer, los 5 sentidos, y entender todo lo que nuestro cerebro produce como placer a través de estos 5 sentidos. Algunas de las cartas reflejan “objetos positivos” y otras “objetos negativos”, porque al final el objetivo es entender que la sexualidad es entendida por cada persona de una forma distinta.

También hay otras cartas llamadas “cartas negras” que representan alguna maldición, por ejemplo un preservativo roto o una ITS.

En definitiva, el juego ayuda a poner sobre la tema determinados temas relacionados con la sexualidad, ayuda a fomentar una sexualidad mucho más rica, mucho más amplia, a entender que el órgano más importante que tenemos es el cerebro y a crear un ambiente donde se facilite que las personas hablen. Por eso es tan idóneo para las familias, porque se pueden generar debates y experiencias súper ricas para fomentar canales de comunicación y apoyo enormes.

Además, se rompen mitos que tenemos arraigados sobre sexualidad. Y por último, pero no menos importante, se aprende a compartir (y a escuchar) gustos y experiencias sin ningún miedo a ser juzgados. 

5. Pero puede que alguien piense que regalarle o jugar a este juego con su hija o hijo adolescente significaría animarle a que empiece a tener relaciones sexuales… ¿qué opináis? 

Hay mucha gente que piensa que todo lo que está relacionado con la educación sexual es incitar a tener relaciones sexuales más pronto, pero hay estudios que demuestran que esto ocurre completamente al contrario: el hecho de que tengan educación sexual hace que tengan una visión mucho más rica y mucho más sana, toda la información de calidad evitará que tengan relaciones sexuales perjudiciales.

También hay estudios que demuestran la influencia que está teniendo la pornografía en la sexualidad, por eso si les damos educación sexual les estamos dando herramientas para disfrutar de su sexualidad y para prevenir conductas insanas, fomentando un pensamiento crítico para que ellos mismos sean capaces de elegir y actuar desde su propia voluntad. Al fin y al cabo, la educación sexual empodera.

6. ¿Para qué edades está recomendado? ¿También deberíamos animarnos a jugar las madres y padres o es solo para adolescentes? 

Como hemos dicho antes, la educación sexual tiene que ser algo que iniciemos cuanto antes. En el caso de este juego, podríamos decir que a partir de primero o segundo de la ESO, a partir de esas edades, ya pueden empezar a jugar, hablar sobre estos temas, aprender…

Lo que está claro es que no hay límite de edad. Además, como comentábamos antes, muchas madres y padres no recibimos una educación sexual adecuada en su momento, por lo que por supuesto que también podemos animarnos a jugar y aprender nosotros mismos.

También animamos a que se juegue en familia, aunque es verdad que depende de cómo se haya tratado la educación sexual en casa pues habrá un ambiente más o menos propicio para comentar, hablar y aprender…

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