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El cuento de la criada: Una oda a la maternidad

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‘El cuento de la criada’ es una novela y serie distópica que nos habla de las intenciones autoritarias y machistas de controlar la maternidad y, por lo tanto, a las mujeres.
La serie nos ha hecho llorar, sufrir y encogido el corazón a partes iguales. También nos enseña y nos hace pensar, a través de June, su protagonista. Una madre coraje que haría lo que fuera por sus hijos. Su valentía y su fuerza son dignos de admirar a lo largo de sus cinco temporadas y nos ha hecho reflexionar sobre el amor incondicional.

El amor incondicional existe, y llega con nuestros hijos

 

El amor incondicional es la expresión más pura y sincera de amor, basado en la libertad y la aceptación completa de la otra persona por lo que es. En nuestro caso, son nuestros hijos e hijas. Este es un amor innato: no tienes que hacer nada para que suceda. 
Cómo dijo Javier Urra en una ponencia en uno de nuestros eventos, “No soy, somos”. Cuando tenemos un hijo o una hija, desde el primer segundo, empieza a ser nuestra prioridad. El ‘yo’ empieza a estar en un segundo plano. Nosotros ya no somos los protagonistas de la historia, sino esa pequeña cosita que se ha colado en casa y nos necesita. Nos movemos por y para el amor. Tanto, que incluso, anteponemos su felicidad a la nuestra. Así lo siente June a lo largo de la serie. La protagonista es alejada de sus hijos, la maltratan y la humillan. Aun así, no se rinde. Su única razón para seguir luchando es que sus hijos estén bien. Ya ni siquiera aspira a que vuelvan a su lado. Lo único que desea es que se encuentren sanos y salvos. Según Javier Urrá, lo que ocurre cuando tienes un hijo es que “el amor que nos dábamos a nosotros mismos ahora va dirigido completamente a la otra persona. Se muta del yo al tú”.

La maternidad te cambia la vida, en una sociedad distópica y en una que no lo es

 

“Mi hijo es lo primero”, es una de las primeras frases que ronda por nuestras cabezas, nada más nace nuestro hijo o hija. No solo dejaremos de lado las cosas que antes pensábamos que eran importantes, sino que ajustaremos nuestras vidas para él o ella.  Como dice nuestra protagonista, “no sabes de lo que eres capaz hasta que tienes que hacerlo”. Hacerlo por nuestros hijos, por su bienestar.
“Tu vida va a cambiar, hazte a la idea” es el consejo más repetido durante el embarazo. De una forma u otra, es un hecho completamente verídico que todas ya hemos descubierto o vamos a descubrir pronto.
No importa si no eres la protagonista de una serie, como a cualquier madre, la maternidad, te cambia. Te expone a cambios psicológicos y físicos. Cuando eres madre te sientes y actúas diferente. Te sientes más responsable, desarrollas un sexto sentido y hay pequeños cambios en tu percepción de las cosas. Nuestra vida ha cambiado. Haremos cosas buenas y malas, nos tropezaremos y aprenderemos de nuestros errores. Nos frustraremos porque queremos darle todo de nosotros. Estar a la altura.
Como madre, sentirás y experimentarás cosas que nunca habías experimentado. Apreciarás las cosas que antes no importaban y comprenderás las decisiones que tomaron tus padres y con las que no estabas de acuerdo. No será un camino de rosas, a veces sufrirás, igual que sufre June (tranquila, June está en una distopía, el mundo de la maternidad tiene alguna complicación menos).
Tienes que seguir a tu instinto, así tomarás las decisiones acertadas. No hay una fórmula exacta que explique cómo ser madre. Tienes que vivirlo como tú lo sientas. “No existen los supermadres perfectas”, nos dice Lucía Galán, en su libro, “El viaje de tu vida”.
Ser madre es un viaje que debemos disfrutar. Ser madre significa querer de forma incondicional. Es este el verdadero secreto: disfrutar de la maternidad con sus subidas y bajadas. “La maternidad siempre ha sido un rompecabezas evolutivo para mí”, nos expresa June a lo largo de la serie. La maternidad no es perfecta, igual que a June, nos confunde, nos hace atravesar momentos de inseguridad e incertidumbre, pero, nos mantiene vivas, nos da una razón para seguir. Nos da fuerza. ¿Estáis de acuerdo?

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