Educar a un estudiante brillante 2: Mi hijo es responsable y competente, es un estudiante autodidacta

¿Le darías un libro de texto a tu hijo para que aprendiera él por su cuenta? Mientras piensas la respuesta te lanzo otra: ¿crees que en su futuro profesional, o incluso en su época universitaria, tu hijo va a necesitar buscar información y recursos por su cuenta?

Apostaría por que la respuesta a la primera pregunta es no y a la segunda sí.

Y si te paras a pensarlo… ¿No es un poco contradictorio?

Si no enseñamos a nuestros hijos a hacer algo fundamental, algo que van a tener que hacer sí o sí en su futuro profesional, ¿no les estamos limitando?

Toru Kumon, el creador del famoso método de aprendizaje Kumon, decía que “se puede obligar a un niño a estudiar hasta un límite, pero el potencial de crecimiento mediante un aprendizaje autodidacta es infinito”. Esta idea no solo refuerza la reflexión del anterior párrafo, sino que aporta aún más beneficios al aprendizaje autodidacta.

Inculcar un comportamiento autodidacta es lo opuesto a imponer límites a su aprendizaje. Es decirles que confiamos en ellos, que pueden aprender todo aquello que quieran, llegar todo lo lejos que se propongan, y que su futuro profesional no se tiene porqué limitar a una determinada materia, que pueden reinventarse siempre que sea necesario. No tener límites no solo es necesario en el momento incierto y cambiante que les ha tocado vivir, sino que es totalmente beneficioso: les empujará a vivir vidas más plenas y satisfactorias y a querer ampliar horizontes, descubrir nuevas posibilidades y sentirse más realizados.

Autonomía y responsabilidad

No debemos olvidar algo fundamental: el aprendizaje autodidacta va íntimamente ligado a dos conceptos: responsabilidad y autonomía.

¿Cómo vamos a conseguir que nuestros hijos se sientan capaces de hacer cosas por sí mismos y se responsabilicen de sus tareas, si siempre las hacemos nosotros por ellos? Muchas veces, el afán por conseguir que todo salga bien nos lleva a hacer cosas por nuestros hijos que podrían hacer ellos. Por ejemplo, prepararles la merienda, atarles los cordones, vestirles… Como decía Noelia-López Cheda, autora del post viral “Me niego a ser la agenda de mi hija por WhatsApp”, “tenemos miedo de que nuestros hijos no lo hagan bien o fracasen. No confiamos en ellos”. Frente a esto, Noelia preguntaba: “¿Qué es exactamente lo que queremos, que sean los mejores o que aprendan por el camino? Si les resolvemos todos los problemas a nuestros hijos nosotros seremos el problema”.

Por ello, para que nuestro hijo adquiera la habilidad del autodidactismo debemos potenciar al máximo su autonomía y responsabilidad. La clave es no hacer por ellos aquello que ya puedan hacer por sí mismos. Irles haciendo, poco a poco y de forma progresiva, responsables de sus tareas para que se sientan capaces de realizarlas.

Fuera excusas

¿Cuantas veces habéis oído a vuestros hijos decir: “es que el profe me tiene manía, es que no explica nada bien…”? Es más, ¿cuántas veces no hemos sido nosotros mismos los que hemos pronunciado estas frases?

Las excusas son un obstáculo en el desarrollo.

Igual de importante que la autonomía es enseñar a nuestros hijos a autoevaluarse, a identificar sus errores y a buscar soluciones y recursos en los que puedan apoyarse, evitando caer en la búsqueda de excusas. Porque como decía el experto en talento, Fernando Botella, “cuando te quejas, te engañas, te victimizas, y no cambias nada. La queja te inmoviliza”. Y añadía un consejo: “Cuando tu hijo venga quejándose, hazle una pregunta que le obligue a transformar su protesta en propuesta”. De esta forma, dirigirá su vida hacia donde quiera llevarla, no se quedará estancado en las quejas, las excusas…

El valor de la perseverancia

A Miguel Ángel le llevó cuatro años esculpir su famoso David, y Einstein tardó casi 20 años en desarrollar una fórmula que cualquier niño puede copiar en un cuaderno. Son solo dos ejemplos de personas que han logrado el éxito tras ser perseverantes (la perseverancia es el esfuerzo mantenido en el tiempo).

Nos contaba Gregorio Luri que en la evaluación deInforme PISA de los niños de 15 años, “los niños españoles y los de Hong Kong no están muy alejados al principio de la prueba. Pero a medida que pasa el tiempo nuestros niños se hunden”. Por eso, el filósofo y pedagogo se pregunta si “nuestros resultados no excesivamente llamativos se deben a la incapacidad para mantener la atención durante un tiempo continuado”. Por eso, concluye que “la perseverancia es el factor decisivo del éxito escolar”.

Si nuestros hijos abandonan, si no quieren seguir intentándolo un poco más, si se frustran cuando intentan algo y no les sale a la primera y, por esa frustración, no quieren seguir intentándolo, no llegarán muy lejos.

Además, tener una actitud autodidacta requiere muchísimo más esfuerzo que seguir los pasos o las pautas de los demás. Por tanto, si queremos que nuestros hijos sean autodidactas, tenemos que inculcarles la cultura del esfuerzo. Un primer paso para conseguirlo es que valoremos más el esfuerzo que han realizado por conseguir algo más que el resultado. Porque si valoramos el resultado y algún día fallan, dejarán de enfrentarse a retos por miedo a no superarlos y defraudarnos.

También podemos enseñarles ejemplos de personas que han conseguido muchas cosas después de mucho sacrificio y esfuerzo. Si a tu hija le encanta la natación, estaría bien que hablaras con ella de aquella nadadora olímpica que tanto tuvo que luchar para llegar tan alto.

No debemos olvidar que si un niño disfruta de la experiencia de aprender por sí mismo, querrá repetir esa sensación de felicidad y ya no tendrá límites.

Con el método Kumon puedes ayudar a tus hijos a fortalecer su capacidad de aprender para descubrir todo su potencial. Puedes contactar con tu centro Kumon más cercano aquí: http://www.kumon.es/

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María Dotor

Tener solo unas líneas para presentarse no es fácil. Espero hacerlo bien 😉 Soy periodista y amante de la educación. Una de mis frases favoritas es: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” de Paulo Freire. Por eso creo que es tan importante tomárnoslo en serio. Por eso, y porque educar es el más apasionante e importante de los viajes. ¿No crees?

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