Eva Bach: “Somos los referentes de nuestros hijos”

 

La autora del libro Cómo cuidar la salud emocional, Eva Bach, fue la experta invitada a nuestro webinar del 12 de diciembre. ¿Lo viste? En el directo, la gran precursora de la inteligencia emocional nos dio varias ideas para gestionar nuestras emociones y, por tanto, las de nuestros hijos.

“La pandemia puso en evidencia nuestra fragilidad”, comienza el webinar la pedagoga. Tras vivir lo sucedido con el covid-19, las personas empezamos a pensar en nosotros mismos, a reflexionar sobre nuestras emociones.

 

¿Por qué no tratamos el dolor emocional, pero sí el físico?

 

Cuando tenemos un dolor físico acudimos al médico, pero cuando nos sentimos mal emocionalmente no buscamos ayuda profesional. ¿Es esto correcto? Eva Bach nos dice: “la salud mental influye en todas las saludes y sin salud emocional no hay salud”. Del mismo modo, debemos tener un control de nuestras emociones para que no derive en una problemática mental. ¿Por qué motivo? Porque la salud es un concepto integral, dice Bach. Es decir, la salud emocional convive y depende de la física, de la mental, etc.

 

Los jóvenes son los más perjudicados emocionalmente

 

El 30% de los jóvenes españoles sufren ansiedad, en comparación con los adultos, que la sufren en un 15%, expone Bach. Por lo tanto, podemos observar que los jóvenes sufren más problemas y trastornos mentales en comparación a los adultos. Entonces, ¿qué hacemos ante esto? ¿Cómo ayudamos a nuestros jóvenes? Lo primero que debemos hacer es darles a las emociones la dimensión que se merece, la importancia necesaria. Eva Bach explica: “La neurociencia ya ha demostrado que tener muchos títulos colgados en las paredes no garantiza la felicidad”.

Necesitamos todas las emociones

 

Una vez que les hayamos dado a las emociones el protagonismo que se merecen, debemos aceptar todo lo que sentimos, sea negativo o positivo. “Si no tuviéramos nada de miedo, nos atropellaría un coche, porque saldríamos a la calle y no miraríamos” afirma Bach. Todo lo que sentimos tiene cabida y es primordial para vivir, eso sí, siempre en su justa medida. Ya que, eliminar o saturarnos de emociones no nos convierte en sabios emocionales. Lo que debemos hacer es acoger aquello que sentimos, canalizarlo y aprender a gestionarlo para que no nos desborde. Además, tenemos que empezar a no subestimar lo que nos ocurre, no importa lo que sea. Sobre todo, lo que sienten nuestros pequeños.

 

 

“Muchos chicas y chicos no tienen las herramientas necesarias para transformar lo que sienten, para gestionar sus emociones” Eva Bach.

 

¿De qué forma anulamos las emociones de nuestros hijos?

¿Qué tipos de estilos solemos adoptar?

 

Eva Bach habla de las diferentes maneras en las que menospreciamos las emociones de nuestros hijos:

1.El que ignora o desestima las emociones. En este estilo les decimos a nuestros hijos que ignoren las emociones negativas. Les obligamos a que no piensen en ellas, las desestimamos.

2. El que las prohíbe o reprime. Nos aprovechamos de nuestra autoridad para conseguir que repriman todo aquello que consideremos innecesario o negativo. Les decimos frases como “no llores”, “no te preocupes”, “no te quejes”.

3.El que las invalida. Desestimamos lo que sienten, como si no fuese importante, ya que “no es para tanto”.

4. En que las quiere cambiar. Pretendemos cambiar las emociones de nuestros hijos, como sin con un “anímate” se fuesen a arreglar la situación.

5.El que proyecta las emociones hacia fuera. Culpamos a los demás de nuestro estado emocional.

 6. El que se hace adicto a unas emociones en concreto. Este estilo suele tirar por una emoción en concreta, siempre es muy positivo o negativo. Y, como ya sabemos, no siempre podemos permanecer en una emoción.

 7. El estilo que magnifica las emociones. Solemos acentuar las emociones, las llevamos al extremo. Es decir, magnificamos el malestar de nuestros hijos.

 

¿Qué herramientas podemos usar para gestionar nuestras emociones? Bach nos dio algunos consejos.

 

Si sentimos angustia:

  • Ocupar la mente en una tarea o acción 
  • Hacer ejercicio físico
  • Oler algo agradable para calmar la ansiedad
  • La música relajante 

Si sentimos rabia:

  • Romper cosas viejas o inservibles 
  • La descarga verbal en entornos protegidos

 Si sentimos la tristeza:

  • El consuelo 
  • El contacto (los abrazos)
  • Las catarsis (llorar)
  • Reír

  Como bien explicaba Bach en el webinar, estas técnicas no se aplican para todos, ya que nuestras necesidades y gustos pueden ser muy distintos. Y, ¿por qué hace tanto hincapié nuestra experta en que cuidemos y trabajemos nosotros nuestra salud emocional? “Porque la salud emocional de nuestros jóvenes también depende en buena medida de que sus personas adultas de referencia sepamos cuidar de nuestra salud y les sepamos dar herramientas para que cuiden la suya”, concluye Bach.

 

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Claudia Fumero

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