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Frases prohibidas: “Como te caigas, cobras”

Reflexionamos sobre una frase que seguro que habéis escuchado en los parques (desde que éramos pequeños). Sandra se la dice a su hijo cada tarde en el parque hasta que su hermana Sonia le recuerda cómo se sentían cuando la pronunciaba su madre siendo pequeñas.
enseñarles a cuidarse
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Como nos decía Educa Bonito con Disciplina Positiva en su página de Facebook, en los parques frases como “¡Te vas a caer!” son “la banda sonora de muchas infancias. Todo es más peligroso si desde pequeño alguien te enseñó a tener miedo. Necesitamos muchos más tú puedes”. Inspirada en esta imagen de Educa Bonito, cuya fundadora María Soto estará con nosotros el 6 de mayo en Barcelona, reflexionamos sobre una frase un poco surrealista que a buen seguro escuchamos atónitos en nuestra infancia y que se sigue pronunciando en los parques. ¿A que la habéis oído alguna vez?

Mario es un niño de 4 años que aún no conoce el peligro mientras juega en los parques. Pero su madre, Sandra, lo conoce, vaya que sí lo conoce. Está permanentemente temerosa de que su hijo se caiga mientras escala a una altura pequeña por un castillo de madera. O le preocupa que su hijo se caiga cuando se balancea mucho para atrás en los “columpios de mayores”. Alguna vez sus temores eran muy fundados y ha terminado pasando “lo que tenía que pasar”, el niño se ha caído y Sonia no ha podido evitar soltar el consabido: “Ya te lo advertí”. Las heridas de esta particular guerra de los parques no son gran cosa: rasguños en las rodillas, moratones en el culo, un pequeño chichón y algún que otro roto en los pantalones y ropa sucia, muy sucia.

Hoy Mario está entusiasmado jugando con su primo, Alberto, al que ve poco. Alberto, de seis años, ha ido por primera vez a este parque y Mario quiere hacer de perfecto anfitrión, así que le enseña todas las instalaciones y van de una a otra corriendo sin parar. En alguna ocasión Mario se tropieza por su propia velocidad y está a punto de caerse. Sandra, que habla con su hermana Sonia desde un banco, le dice: “Mario, que te vas a caeeeer, no corras tanto”. Pero Mario es un niño y, como nos decía Gregorio Luri en su ponencia, “sabemos que ser niño es tener mucha más energía que sentido común para controlarla”. Así que le puede el entusiasmo y sigue corriendo como un loco. De nuevo está a punto de caerse en medio de su particular carrera para enseñarle a su primo el parque y entonces su madre suelta esa frase muy típica:

-Te estoy avisando, Mario, y como te caigas, cobras.

La hermana de Sandra, Sonia, pone los ojos como platos:

Es la típica frase que nos decía mamá en el parque, ¿te acuerdas?- le dice a su hermana.- Nunca pensé que la pronunciarías, nos daba una rabia tremenda. Nos parecía que era una forma de aguarnos la fiesta haciéndose la sabionda. Y además nunca conseguía que parara la fiesta. ¡Si éramos niñas! ¿Qué es lo peor que podría pasarle a Mario si se cae corriendo en la arena? ¿Te parece que esto compensa que piense de ti lo mismo que pensabas de mamá cuando pronunciaba esta frase? Mujer, que si hay peligro se les avisa de cómo pueden jugar seguros y para que midan los riesgos. Pero estar toda la tarde anunciándole que se va a caer es un rollazo.

Sandra se queda pensativa, recordando las tardes en el parque cuando era pequeña, rememorando la rabia por esa frase tan sin sentido, y piensa que su hermana tiene razón. Así que va donde se encuentra Mario y le dice:

-Cariño, ¿te lo estás pasando bien con el primo? ¿Por qué no os montáis en el columpio, que a ti te encanta?

-¡Qué buena idea, mamá!-le contesta el niño entusiasmado-. Pero, Alberto, no debemos echarnos mucho para atrás que nos podemos caer de espalda y eso no es nada divertido.

Sandra sonríe, su hijo no es tan temerario como ella creía.


Imagen de portada: Playground Contraption. Fuente: Russ/Flickr

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