Hacer gaslighting a los hijos. Qué es y cómo les afecta

La psicóloga Úrsula Perona nos ayuda a identificarlo y a superarlo.

La luz de gas (o gaslighting parental) probablemente sea un término desconocido para muchas personas, pero hace referencia a una práctica en la que uno o los dos padres de un niño ejercen una forma muy concreta de abuso emocional. Esa en la que logran que el pequeño dude de lo que siente, de lo que es y hasta de lo que necesita.

“Es una técnica para invalidar al otro, confundirle, hacerle dudar y finalmente llevarle a tu terreno”, explica la psicóloga Úrsula Perona. En definitiva, es una forma de abuso psicológico donde los adultos cuestionan todo de sus hijos con el fin de obtener poder sobre ellos.

 

¿Cómo hacen “gaslighting” los padres a sus hijos?

 

Esta manipulación no siempre es fácil de percibir. Ahora bien, cuando nos afecta durante la infancia es mucho más complicado. Y es que un niño naturalmente confía en sus padres y busca agradarlos en todo momento. Por ello, no se plantea que algo de este calibre pueda estar sucediendo en su entorno.

Una idea que reafirma la experta, la cual asegura que “los padres pueden hacer gaslighting a los hijos de muchas maneras, convirtiéndose entonces en vez de su lugar seguro, que es lo que deberían ser, y como fuentes de amor incondicional y de respeto, en algo totalmente opuesto”.

 

El gaslighting tiene efectos a corto y largo plazo en el desarrollo de nuestros hijos

 

Es probable que, al llegar a la edad adulta, te des cuenta de todo lo que sufriste de pequeño y de las secuelas que aún acarreas. El gaslighting tiene efectos a corto y largo plazo. A corto plazo, puede ser usado como una coartada para evitar asumir responsabilidad y pasarle las culpas a la víctima. A largo plazo, es habitual que la víctima de luz de gas dé por sentado que hay que confiar siempre en la persona manipuladora. Como consecuencia, pierde su propia autonomía y capacidad de tomar decisiones libremente.

 

Para reconocer si hubo gaslighting por parte de tus padres mientras crecías, o si lo estás ejerciendo con tus hijos, estos son algunos de los comportamientos en los que la experta nos dice que nos fijemos.

Culpan a los hijos

 

La culpa es uno de los medios de manipulación más efectivos. Estos padres son expertos en provocar este sentimiento en sus hijos por todo tipo de razones, para así ejercer un control generalizado sobre ellos. De esta manera, Perona afirma que “hacemos responsable o culpable al niño de cosas que no tienen que ver con él y también se suele utilizar cuando hay problemas de pareja ‘por tu culpa nos hemos divorciado, por tu culpa no quiere venir a casa tú madre’”.

 

Minimizan e invalidan sentimientos

 

Generalmente, los padres que hacen gaslighting a sus hijos invalidan constantemente sus sentimientos. Ante cualquier emoción que expresen les tachan de exagerados, pesados o demasiado sensibles. Es una manera de “invalidar lo que el otro está sintiendo y, por lo tanto, de quitar y restar valor”, aclara la psicóloga. También, “otra cosa relevante es que confunde y desconecta al niño de sus emociones. Le hace dudar de lo que está sintiendo, es decir, interfiere en su inteligencia emocional y no lo da por bueno, no sirve, no es correcto lo que está sintiendo”, añade Perona.

 

Niegan la realidad de lo que sus hijos sienten y viven, y los aíslan

 

Por si esto fuera poco, niegan la realidad y la evidencia para deshacerse de su responsabilidad. Además, estos padres buscan controlar a su hijo y hacer que éste se amolde a la perfección a todas sus preferencias. De hecho, es frecuente que les aíslen socialmente y limiten sus vínculos con otras personas.

 

Menosprecian, juzgan y reprochan

 

Estos padres y madres juzgan de manera constante todo lo que el hijo hace, dice, prefiere o escoge. En definitiva, todo aquello que está relacionado con sus hobbies, aficiones, talentos e intereses, tachándoles de inapropiados y creándole un pensamiento negativo en su subconsciente.

 

Consecuencias

 

La experta nos explica que crecer envuelto en este tipo de dinámicas conlleva importantes consecuencias para nuestros hijos, las cuales pueden prolongarse hasta la vida adulta:

La agresión significativa a la relación. Una de las cosas que debe tener el vínculo de apego es “estar basado en el amor incondicional, en la aceptación, en el respeto y que nos convirtamos en el lugar seguro de nuestros hijos. Sin embargo, nada de todo eso sucede en unos padres narcisistas”, comenta la psicóloga.

 

La desconfianza en su criterio y la desconexión de sus emociones. Por lo mismo, les cuesta saber qué desean y qué necesitan, dificultándoles la toma de decisiones y mirar por su propio bien.

 

– Es habitual que se genere una especie de dependencia emocional y una tendencia a ser complacientes. Así pues, si no confío en mis percepciones, instintos, decisiones y opiniones, prefiero que otra persona me controle y sea la que tome las decisiones por mí. Este patrón puede trasladarse a otros ámbitos de la vida.

 

Dificultad para expresar las emociones. El niño nació, creció y aprendió que todo aquello que sentía y padecía, de alguna manera, no era válido y no iba a encontrar nadie que pudiera comprenderle. Todo ello puede conllevar condiciones psisomáticas, una condición en la cual los síntomas físicos se ven agravados por factores mentales.

 

¿Cómo superar los efectos de los padres que hacen “gaslighting” a sus hijos?

 

¿Te has sentido identificado con lo anterior? Si es así, es probable que crecieras con padres que hacían gaslighting. Incluso, es posible que lo sigan ejerciendo hacia ti en tu edad adulta. “Tomar consciencia de lo que ocurrió y darnos cuenta de cómo fuimos manipulados es el primer paso para empezar a sanar”, nos aconseja la especialista.

Otra parte importante de este proceso “es perdonar, y esto al principio resulta muy difícil porque puede haber sentimientos de odio, de rechazo, de querer culpabilizar a los padres de todas esas conductas que han hecho con ellos… y todo esto es normal y comprensible, pero el perdón es una fase necesaria para poder pasar página”, argumenta Úrsula Perona.

Asimismo, es conveniente que “trabajes en todas las partes que han quedado minadas o muy flojas por este tipo de trato, como puede ser trabajar en la autoestima, en la aceptación incondicional de nosotros mismos y en recuperar esa independencia. Y, por supuesto, busca ayuda profesional. De esta forma podrás conseguir superarlo,” nos recomienda la psicóloga.

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Carlota Arellano

Carlota Arellano es periodista y social media manager. Otra de sus pasiones es la educación, tiene experiencia con niños de infantil y primaria. Más allá de las formaciones regladas, sigue formándose para estar al día en las últimas tendencias. “Me gusta que me valoren y me recuerden como una persona entusiasta, risueña, empática y apasionada en todo lo que hago, tanto personal como profesionalmente.”

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