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Mi hija adolescente no quiere depilarse

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Aunque parezca un tema del pasado, hoy en día todavía muchas personas (sobre todo, mujeres) ven con muy malos ojos los pelos: en las axilas, en las piernas, en las zonas íntimas, etc. ¿Y por qué está tan mal visto? La respuesta se remonta a siglos atrás. La depilación siempre ha estado asociada a la feminidad, a la belleza, al cuerpo ideal. Es un estereotipo que nos ha impuesto la sociedad: generación tras generación, de madres a hijas.

Seguro que alguna vez, vuestra abuela, vuestra madre, algún familiar os ha dicho eso de “Oye, ya te están saliendo pelos en la axila, te toca depilarte”. Es una creencia cultural que existe, que se nos ha dicho, pero que también se está rompiendo con las nuevas generaciones. Por lo que si tu hija te comenta que no quiere depilarse (o directamente no lo hace) no te asustes. Con la ayuda de la educadora social, Rocío Jiménez, te explicamos por qué deberías romper con este estigma y cómo puedes actuar.

¿Qué nos preocupa? ¿Es antihigiénico no depilarse?

 

Tenemos que ser consientes desde qué punto le pedimos a nuestra hija que se depile: porque en ocasiones podemos actuar desde nuestras propias inseguridades. Jiménez nos reta a hacernos estas preguntas: ¿Por qué tenemos esta concepción de la depilación? ¿Por qué tenemos miedo a que la puedan juzgar? ¿Por qué creemos que los pelos son antihigiénicos?

Rocío Jiménez nos explica: Entiendo que existe una carga estética, y es completamente normal tener ciertos prejuicios porque estamos expuestos a un montón de cánones. Pero, la realidad es que no existe suficiente validez científica que nos indique que los pelos son antihigiénicos. De hecho, hay evidencia de que cuando nos depilamos nuestra zona genital, estamos más expuestos a infecciones, a heridas, a irritaciones, etc.”. Dado que es un discurso social, es lógico querer seguir este pensamiento: ya que como padres queremos nuestra hija se sienta aceptada y validada. Pero debemos ser consciente de qué es verídico y que no.

 

Dejemos de ver los pelos como un problema

 

“La adolescencia es un período en el que nuestros adolescentes se están construyendo, están formando su autoestima. Y lo que más va a necesitar nuestra hija es tener una valoración positiva hacia sí misma. Por lo que, aunque no estemos de acuerdo o nos cueste entender su decisión, debemos intentar no juzgarla”, nos dice la experta. ¿Cómo lo hacemos? Usando el refuerzo positivo. Evitemos el “Es que esto es horrible”, “Es que te va a quedar fatal”, Qué asco los pelos de las piernas”.

Al mismo tiempo, podemos aprovechar esta situación para comunicarnos con nuestra hija y fortalecer el vínculo con ella. Para así, ganarnos su confianza. En vez de ver la situación como algo negativo, podemos verlo una oportunidad para estrechar lazos. “Como adulto referente que somos es muy importante darle a nuestra hija su protagonismo, tenemos que dejar nuestros prejuicios a un lado y preguntarle desde la calma porque por qué ha tomado la decisión”. Con esto, no solo nos abriremos la puerta a tener otros debates con nuestra pequeña, sino que la ayudaremos en su propio autoconcepto. Es decir, contribuiremos en su camino por conocerse y descubrirse.

Es normal cometer errores y no saber cómo actuar

 

No existe una fórmula mágica que nos indique como actuar correctamente. Si lo hemos hecho mal una vez, no pasa nada, tendremos otra ocasión para establecer una mejor comunicación. No debemos sentirnos culpables por tener ciertas creencias, históricamente llevamos cargando una presión social brutal respecto a nuestro físico, nuestra vestimenta y sobre lo que debemos o nos debemos hacer. Es normal que no sepamos actuar, e incluso sentirnos perdidas. “Porque antes de madres, fuimos mujeres”, concluye Jiménez.

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