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Mi hijo adolescente quiere salir de fiesta. ¿Qué límites le debo de poner?

Podemos poner unos límites innegociables: como venir acompañado a casa o no llegar bebido
Mi hijo adolescente quiere salir de fiesta

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La adolescencia supone grandes cambios en la vida de nuestros hijos e hijas. Sus amistades, sus hábitos, sus costumbres, su comunicación, su identidad… Todo cambia en esta etapa. Pues un periodo de descubrimiento, de exploración, en el que desarrollan sus primeras relaciones más intensas y en el que su forma de ser se está forjando.

En esta etapa nuestros hijos e hijas quieren divertirse y empiezan a salir de fiesta. Puede que como familia nos preocupe sus primeras fiestas y no sepamos qué límites ponerles. ¿Debo ponerle una hora de vuelta? ¿Y si bebe alcohol? Os contamos cómo podemos gestionar estas situaciones.

Antes de dejarles salir de fiesta, ten en cuenta esto

Tenemos que tener en cuenta que hay ciertos factores que pueden influir a la hora de salir de fiesta

Quiere probar cosas nuevas

La adolescencia es un periodo en el que tienen la necesidad de experimentar sensaciones fuertes. Sara Desirée Ruiz en su libro sobre adolescentes ‘El día que mi hija me llamó zorra’ que también lo hacen porque quieren sentirse más mayores, por obtener energía y tener mayor rendimiento de actividad, por evadirse de sus problemas, por tener mayor facilidad para relacionarse, para divertirse o por la propia curiosidad que da.

Influencia de las amistades

Las amistades van a generar una gran influencia en nuestro hijo o hija, tanto positiva como negativa. Puede que a nuestro hijo no le interese para nada salir de fiesta, pero por presión del grupo quieran salir de fiesta.

Conoce a sus amistades

Los amigos van a acompañar a tu hijo de fiesta. Puede que ahora cambie de grupo de amigos, es normal. Como señala Lola Álvarez en su libro ‘¿Pero qué te pasa?’ “hasta ese momento de su desarrollo, las relaciones sociales de los hijos han estado muy mediatizadas por sus padres”, ya que éramos nosotros quienes en parte condicionaban sus relaciones de amistad.

Pon los límites que tú creas, pero acuérdalos con ellos

¿Qué hora debemos poner a nuestros hijos e hijas? ¿Está bien si les obligamos a llegar antes que sus amigos? Lo más importante es que pongamos estos límites comunicándonos con ellos y llegando a acuerdos.

Cómo acordar los límites

Podemos llegar a acuerdos mediante el consenso y la negociación. En el consenso una de las partes realiza una propuesta y la otra está de acuerdo, por lo que no hay diferencias entre la idea de una parte y de otra. Un ejemplo de consenso puede ser cuando tu hija te pide llegar a las 12 de la noche porque hay fiestas en el pueblo y a ti te parece adecuada esa hora debido a las circunstancias festivas.

Sin embargo, en la negociación ambas partes no están de acuerdo con las propuestas de cada una y negocian para llegar a una en común. Por ejemplo, si tu hija te pide llegar a las 7 de la mañana y tú no ves que eso sea posible, hay que llegar a una negociación. Podemos tener clara ciertos límites innegociables, como pueden ser: llegar sobria a casa, llegar acompañada y no sobrepasar las tres de la mañana. Entonces, para llegar al acuerdo, tu hija te tendrá que hacer otra propuesta y ambas negociar hasta que tengáis una propuesta en la que ambas estáis de acuerdo.

Cuando ponemos un límite, por ejemplo, no permitir que llegue a las 7 de la mañana, siempre es beneficioso dar alternativas para que vean que, aunque no se puede hacer lo que ellos en un primer momento quieren, sí que tienen alternativas. Estas alternativas les van a hacer ver que tenemos en cuenta sus necesidades. Así lo explica Desirée Ruiz: “Es importante dejar siempre claro que entendemos su necesidad y que vamos a hacer lo posible por llegar a un acuerdo en lugar de imponer nuestra perspectiva adulta por encima de todo.

Explícale por qué pones ese límite

Es probable que ante una situación en la que no está de acuerdo con la decisión a la que se ha llegado se enfade y nos replique. Ante esto debemos recordarle que aunque tenga límites, en anteriores ocasiones hemos llegado a puntos de acuerdo y ha tenido más libertad de la que cree. Un ejemplo que se podemos aplicar si nuestra hija nos pide salir de fiesta hasta tarde es este que señala Desirée Ruiz: “Me viene a la mente el verano pasado, ¿te acuerdas de cuando pediste quedarte en casa de tus amigas a dormir, la noche del concierto, y pudiste hacerlo?”

Lo importante es explicarles el para qué y por qué se toma esa decisión, cuáles son nuestras razones para ese límite. La educadora contempla que es esencial acompañar nuestra decisión o límite junto el para qué hago esto, para qué propongo esto. Por ejemplo: “Te pido que no vuelvas sola a casa si es muy tarde para evitar preocuparme y pasarlo mal hasta que llegas y compruebo que estás bien”. Esto facilita la comunicación entre nosotros y nos permite dialogar asertivamente.

 

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Rabietas y límites desde el respeto

Por Amaya de Miguel

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