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Mónica Cerrada: “Los adultos, la pareja, también necesitan sentir que su papel en la familia es importante y tenido en cuenta”

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Muchas parejas, con la llegada de los hijos, viven tensiones por las diferencias a la hora de educar o criar, por la falta de tiempo, por el cansancio, por el estrés, por no encontrar un tiempo en pareja… Por eso, hemos querido hablar con Mónica Cerrada, psicóloga especialista en educación respetuosa y facilitadora de Disciplina Positiva para que nos explique cómo podemos cuidar la pareja y hacer buen equipo al educar.

En muchos de nuestros posts nuestras lectoras y lectores comentan que sus parejas no están en el mismo punto a la hora de educar y no hacen buen equipo o surgen conflictos. Por eso nuestra primera pregunta sería: ¿Cómo podemos hacer un buen equipo con nuestra pareja para educar mejor?

Hablando de parejas no disfuncionales y que se relacionan desde el respeto, realmente no pienso que sea necesario que estemos de acuerdo en todos los puntos relacionados con la educación de nuestros hijos e hijas. Lo que sí es imprescindible es que lleguemos a puntos de encuentro en los que plantear soluciones respetuosas hacia nuestros pequeños, nuestro núcleo familiar y la crianza de los peques. Lo importante es que sirvamos de ejemplo en nuestra manera de responder a los desacuerdos que surgen en el seno de la pareja. Cuando tenemos una relación respetuosa, donde ambos miembros de la pareja se escuchan, validan los puntos de vista del otro y buscan soluciones comunes, es más probable que podamos llegar a acuerdos sobre la educación y crianza. No se trata de tener razón, sino de llegar a puntos de encuentro y dar oportunidad de desarrollo a las decisiones que se tomen en consenso. Discutir delante de nuestras criaturas sobre cuál es la mejor manera de hacer algo, subir el tono de voz o poner en tela de juicio la decisión que ha tomado uno de los miembros de la pareja no ayuda a sintonizarnos hacia la unidad familiar ni seremos el mejor espejo en el que se puedan mirar nuestros hijos e hijas. Ante todo debemos ser ejemplo de aquello que queremos transmitir a nuestras criaturas, desde la coherencia y el respeto mutuos. Esto exige, sobre todo, mucho trabajo personal. Poner el foco en uno mismo y en su aportación personal tanto a la pareja como a la unidad familiar.

Ante todo debemos ser ejemplo de aquello que queremos transmitir a nuestras criaturas, desde la coherencia y el respeto mutuos. Esto exige, sobre todo, mucho trabajo personal. Poner el foco en uno mismo y en su aportación personal tanto a la pareja como a la unidad familiar.

¿Qué podemos aprender de la disciplina positiva para hacer ese mejor equipo?

Desde la disciplina positiva se hace mucho hincapié en la conexión emocional y en asegurar el sentido de pertenencia de todos los miembros de la familia. Cuando una persona se siente respetada por el otro, validada emocionalmente, en una atmósfera familiar de cordialidad dentro de unos límites firmes y amables al mismo tiempo, se puede generar un sentido de pertenencia y aportación a la familia desde la propia vivencia de importancia y de contribución positiva (mi papel en esta familia es importante y tenido en cuenta por los demás). Lo que parece más fácil de comprender con los peques, también sucede entre los adultos. Muchas veces en el día a día nos olvidamos de la importancia de cuidar esos mismos detalles que cuidamos con los niños y niñas: hablándoles desde el amor, desde la empatía y desde la conexión; y nos dirigimos a nuestra pareja desde la desidia, la culpabilización o la exigencia. Por eso es tan importante tomar conciencia de nuestros patrones automáticos a la hora de pensar, sentir y decidir qué hacemos o no hacemos en cada momento.
Por ejemplo, cuando llego a casa, ¿cómo saludo a mi pareja?, ¿doy un beso?, ¿pregunto cómo ha ido el día?, ¿miro a los ojos mientras me cuenta o sigo enganchado en mi rutina? Y esto es un trabajo de introspección individual y diario.

Muchas veces en el día a día nos olvidamos de la importancia de cuidar esos mismos detalles que cuidamos con los niños y niñas: hablándoles desde el amor, desde la empatía y desde la conexión; y nos dirigimos a nuestra pareja desde la desidia, la culpabilización o la exigencia.

¿Cuáles crees que son los mayores retos a la hora de que la pareja se coordine, se comunique bien y haga equipo en el contexto actual? ¿Cuáles son los problemas más comunes y sus causas?

Seguro que si hacemos un cuestionario sobre los retos que se enfrentan en su día a día las parejas emergerían muchas inquietudes comunes entre aquellos que tienen hijos e hijas y aquellos que no; sin embargo, cuando además tenemos hijos, los desafíos a los que nos enfrentamos en nuestro día a día se multiplican. Ya no se trata solo de las situaciones cotidianas y llegar a acuerdos en cuestiones importantes como la economía de la pareja, la distribución de las tareas domésticas, o el tiempo en común y en soledad, si no que se añade la realidad de criar y educar a los peques, con los desacuerdos que puede conllevar. Nos encontramos, además, en un momento de gran incertidumbre social, económica y de salud, donde la realidad se configura y reconfigura una y otra vez, con el estrés añadido que esto puede generar a nivel individual y, por tanto, también en la pareja. Por otro lado, se ha producido un significativo aumento en las horas de convivencia familiar y la menor presencia de la tribu para apoyar la logística familiar. Si no verbalizamos necesidades individuales en un espacio de confianza y apoyo mutuo, nos podemos ver superados por las exigencias del día a día y trasladarlas a nuestra pareja de maneras negativas. Por supuesto, sin perder de vista lo que ya eran desafíos antes de la pandemia como pueden ser: La rutina y monotonía del día a día, el cansancio, la falta de tiempo, la falta de comunicación, las renuncias particulares de cada uno para dedicarse a la crianza, la logística del hogar, la carga mental a la hora de organizar la agenda diaria de las criaturas, médicos y otras cuestiones prácticas como quién cocina cada día, saca la basura o limpia semanalmente. Para paliar todas estas dificultades es muy importante poner el foco en las fortalezas de la pareja y no sólo en las debilidades. Tambiénes necesario ajustar nuestras expectativas y encontrar momentos de presencia para poner en común las situaciones que nos preocupan. Las situaciones conflictivas o dificultades pueden ser maravillosas oportunidades de aprendizaje si conseguimos abordarlas desde el enfoque en soluciones, sin instalamos en la queja, en el crítica o en la evasión de nuestra responsabilidad personal a la hora de afrontar las dificultades que acontecen.

Si no verbalizamos necesidades individuales en un espacio de confianza y apoyo mutuo, nos podemos ver superados por las exigencias del día a día y trasladarlas a nuestra pareja de maneras negativas

¿Qué herramientas o estrategias recomendarías para parejas que se quieran embarcar en esta aventura y mejorar su comunicación, su coordinación y su bienestar?

Me parece muy interesante, como filosofía de vida, ver desde los ojos del otro, saber cómo está interpretando la realidad y por qué, de dónde proviene su mirada. Además, como punto de partida, trabajarse de manera personal es muy importante, saber cuáles son mis puntos flacos, cuándo callarme y respirar antes de seguir una conversación y poner el foco en lo que yo puedo mejorar para que mejore la relación. Y, de manera más concreta, hacer importantes los pequeños detalles del día a día, saludar mirándonos con reconocimiento cuando nos encontramos tras un día de trabajo, preguntar a la otra persona por su día, prestar atención real a sus preocupaciones, validar y acompañar sus emociones, compartir momentos de calidad, expresar necesidades y poner límites desde el respeto. Para terminar, hay herramientas muy potentes de disciplina que sirven para mejorar la comunicación y el bienestar en pareja, desde las reuniones en pareja, hasta el tiempo fuera positivo en situaciones de desacuerdo o conflicto. Ahora bien, la herramienta más potente no está en los libros, está en nuestro interior y es el amor.

En Educar es Todo somos una familia, una comunidad de madres y padres con algo muy importante en común: estamos convencidos de que la educación es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos. Somos muy diversos: las personas que conforman el equipo de Educar es Todo, los expertos y expertas que nos guían e iluminan en nuestro día a día educativo y, por supuesto, todos los que nos seguís detrás de la pantalla leyendo nuestros artículos, acudiendo a nuestros eventos, siguiendo nuestros directos… ¿Y tú? ¿Ya te has unido a esta gran comunidad? 

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