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Niños con padres separados: consejos para educar a los hijos

Tener respeto por el otro y pactar algunos puntos claros sobre la educación de los niños son algunas de las claves
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Cuando decidimos con nuestra pareja separar nuestros caminos porque vemos que la relación no da más de sí, se plantea un gran reto que debemos seguir afrontando juntos si tenemos hijos e hijas: seguir educándoles por separado. Los padres que se divorcian o se separan deben encontrar la forma para seguir educando a sus hijos a distancia e intentar llegar a acuerdos para que no repercuta a los niños.

¿Cómo podemos educar a los niños siendo padres separados? Os damos algunas claves.

A la hora de decirles que nos separamos, remarcar que no es su culpa

Los hijos, sobre todo los más pequeños, creen que son los culpables de que sus padres se separen: creen que potencian las discusiones, que los gritos que hay en casa se dan por él. Por eso, cuando decidamos decírselo a nuestros hijos, debemos explicarles claramente que ellos no han propiciado la separación y que no es su culpa. Así lo cuenta la psicóloga experta en relaciones de pareja Silvia Congost. “Hay que dejarles dejarles muy claro que no es por su culpa, que no han hecho nada mal y que nosotros les amamos por igual. Ellos acaban pensando que es por su culpa, que han hecho algo mal, que no han hecho lo que los padres esperaban, que por eso han discutido, que por eso han decidido separarse. Dejarles eso bien claro les va a dar mucha paz y les va a dar mucha tranquilidad y hará que transiten este cambio de una forma mucho más llevadera”.

Intentar llevarse lo mejor posible

El respeto entre dos personas que tienen hijos juntos deben ser la base para comunicarnos y educar a los hijos. “Al niño le irá mucho mejor si los padres colaboran y se comunican bien, y si continúa teniendo un estrecho contacto regular con ambos progenitores. Si puedes gestionarlo así, será menos probable que tu hijo se deprima o se convierta en un niño agresivo. En cuanto a la relación del niño con el progenitor que ya no vive en casa, también va todo mejor si existe una comunicación clara y positiva entre progenitores”, cuenta la psicoterapeuta Philippa Perry en ‘El libro que ojalá tus padres hubieran leído’.

No criticar al otro progenitor

No todas las separaciones son amistosas. Muchas veces la relación se acaba y los progenitores del niño no pueden llevarse bien. En estos casos, debemos extremar el respeto e intentar no criticar al otro progenitor delante de nuestros hijos. “Aunque no vivas con el otro progenitor de tu hijo, lo que importa es que hables de esa persona con respeto, que seas capaz de valorar sus puntos positivos y que no te dediques a hacer siempre hincapié en sus defectos. Si a una mitad de la pareja que les dio la vida se le describe continuamente como una «mala» persona, el niño lo interiorizará y se verá también a sí mismo como una «mala» persona. Un niño también puede sentirse destrozado por la tensión de ser leal a las dos partes”, señala Perry.

Llevar un mismo estilo educativo

Es importante que nuestro hijo siga llevando la misma rutina o la más parecida a la que tenía cuando sus padres vivían juntos. Cuando cada uno de los padres tiene un estilo educativo distinto, nuestro hijo puede perderse y no saber a quién hacer caso. “Tratar de buscar un punto de equilibrio. Ceder un poco. Si pensáis de forma distinta tenéis que hablarlo para entender la manera de pensar de la otra persona. Hacerle entender nuestro punto de vista”, señala Congost. Pero a la par, es muy importante que tengamos algunos puntos en común en los que coincidamos para que la vida de nuestro hijo no sea arbitraria.

Algunos de los puntos en común que debemos pactar pueden ser:

  • Límites: por ejemplo, los niños tienen una hora al día para estar con las pantallas.
  • Decidir si vamos usar los premios y chantajes: Por ejemplo, si te comes toda la verdura, te compraré el juguete que quieres.
  • Pactar cuántos regalos o cuánto se le compra a un niño: Supongamos esta situación. El padre del niño comienza a comprarle más juguetes y más regalos. La madre ve que el niño ahora prefiere estar más con el padre que con ella. En esta situación se genera un desequilibrio por lo material. En estos casos Congost recomienda dar tiempo a nuestro hijo para que descubra donde recibe más cariño y no solo amor mediante los juguetes. “Está claro que le va a doler que el niño quiere ir con el otro por todo lo material que le compre. El niño se va a dar cuenta que donde mejor se siente es donde más amor le dan. Al final lo importante y lo que nos llena de verdad es el cariño. Temas materiales sin afecto, sin presencia, sin atención, nos acaban dejando vacíos”.

Nueva pareja, ¿cómo decírselo a los hijos?

Cuando tenemos hijos y nos separamos de nuestra pareja, nuestros hijos se deben ir acostumbrando a esta situación. Al mismo tiempo que ellos asimilan la nueva realidad, debemos ir viendo cómo maduran para ir introduciendo una nueva pareja y presentársela a los hijos. Congost recomienda “dejar un tiempo prudencial después de la separación”. Y para que poco a poco esa persona conozca a los niños nos proporciona estos tips: “Primero ir introduciendo a esa persona como un amigo o una amiga. Quedar fuera de casa, en un parque, como encuentros casuales y después ir compartiendo. Si esa persona sabe ganarse a esos niños, los propios niños van a pedir estar con esa persona. En ese caso, esa persona se sentirá cada vez más cómoda, los niños también, se irá normalizando hasta que los propios hijos ya se dan cuenta que es algo más”.

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Con la colaboración de la periodista

Ana López

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