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9 preguntas que Begoña Ibarrola no pudo responder en directo

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Como ya sabéis, al final de las ponencias que llevamos a cabo en el Homenaje a la Educación tenemos un turno de preguntas y respuestas con el experto o experta que toque cada día.

A nosotros nos encantaría quedarnos muchísimo más rato charlando con los ponentes , pero llega un momento que se nos acaba el tiempo y muchas de las preguntas que nos enviáis por el chat se acaban quedando en el tintero.

Por eso, como hemos querido que todas esas dudas vuestras no quedaran sin responder, le hemos trasladado a Begoña Ibarrola algunas preguntas interesantísimas que no nos dio tiempo a aclarar en la ponencia “Educación emocional a través de los cuentos”.

¿Los dibujos animados y películas son igual de beneficiosos que los cuentos?

Igual no, porque el ritmo de la lectura es muy diferente y permite que sea el lector quien lo decida. Los dibujos animados y las películas son muy rápidos, precisamente con esa presentación de escenas a gran velocidad lo que se pretende es atrapar la atención de los pequeños.

Es mucho mejor dedicar todos los días un rato a la lectura de cuentos, pues en este espacio-tiempo podemos despertar su imaginación, contestar a sus preguntas, favorecer la reflexión, aumentar su vocabulario, compartir emociones y ayudar al niño a la construcción de su conciencia, ya que la experiencia literaria se convierte en experiencia psíquica.

¿Hasta qué edad les podemos/tenemos que contar cuentos? 

Lo va a decidir tu hijo, no es tanto la edad sino su necesidad de que estés junto a él para compartir un momento especial. Por experiencia sé que a los 8-9 años a veces ya se consideran mayores y prefieren leer ellos solos.

Sin embargo, en ocasiones lo de menos es el cuento, lo más importante es el encuentro, la complicidad que se establece, en la que el cuento se convierte en un puente entre corazones.

Para personalizar algún problema, ¿podemos crear nuestro propio cuento? ¿Cómo y qué tecnologías hay para hacerlo?

Puede ser un recurso, depende de cómo se construya el cuento, pero en general puede ser útil, yo lo hice durante muchos años en un entorno terapéutico y funcionaba estupendamente.  

Hay que cuidar tanto el contenido como la forma de presentar el problema, que no sea “excesivamente obvio”, sino que aparezca el problema en algún personaje, no necesariamente el protagonista, y se vean con claridad las salidas al problema.

Hay varios programas, algunos son: My Story Book, CreAppcuentos, Storyjumper, TeCuento, Scribble Kids Book Maker, y PicturteBookMaker.

​¿Qué cuento es el que más recuerdas de tu niñez y por qué?

“Platero y yo”, de Juan Ramón Jiménez, fue uno de los que leí primero y recuerdo que no me gustó nada que se muriera el protagonista al terminar, así que me inventé con Platero nuevas historias.

Pero creo que uno de los que me dejó más huella fue “Alicia en el país de las maravillas”, por su magia, por sus mundos, tan diferentes al que yo conocía, por la posibilidad que me dio de comprender que hay muchas realidades y a través de la imaginación podemos entrar en ellas.

​Los cuentos, por lo general, tienen personajes negativos o malos, ¿cómo evitar que los niños los copien?

En todo cuento se presenta una diferenciación entre el bien y el mal, entre actos bondadosos y otros que no lo son. Pero al presentar al lector características tan opuestas, le ayudamos a diferenciar entre ambos.

Los modelos y contramodelos ejercen una gran influencia en el desarrollo de la conciencia moral y ayudarán al niño a ejercitar su juicio, con la distancia que le separa a él de los protagonistas.

Pueden copiar a unos o a otros, pero los adultos debemos ayudarles a comprender que todo lo que hacen o dicen tiene consecuencias positivas o negativas, para él o para los demás, así buscarán identificarse con los modelos positivos que generan aceptación y valoración.

¿​Cómo se puede aprender a contar un cuento? Entonación, voces, gestos, etc…

Lo más importante es comprender que el protagonista es el niño que escucha y que el adulto que lee debe convertirse en actor, cambiando la expresión de su cara, sus voces, su volumen, haciendo pausas para generar intriga.

Es necesario elegir el momento y el lugar adecuados, no siempre es la hora de dormir. No tener prisa, permitir preguntas, interrupciones, generar espacios donde la frase no termina y la deben completar ellos.

Ante todo, que sea un momento relajado y amoroso.

​Si fueras un cuento, Begoña, ¿cuál serías?

“El mensajero del viento”, editado por Desclee de Brouwer.

¿​Cómo podemos los padres continuar con la enseñanza de los cuentos en edades adolescentes?

En esta etapa, si durante la infancia le han contado cuentos y luego ha sido un buen lector, ya se ha creado el hábito de lectura, que puede ser abandonado temporalmente durante la adolescencia y luego retomado.

Del cuento pasarán a las novelas, se trata de que elijan cuáles son los temas que les atraen y los estilos literarios. El libro puede convertirse en un medio para conocerse mejor y solventar las dificultades de esta etapa mientras les enfrenta a los conflictos que supone ser adulto.

Los adultos solo podemos ser acompañantes en esta etapa y, sobre todo, modelos: que nos vean leer y disfrutar de la lectura, que en casa haya un tiempo de silencio para que cada uno lea lo que quiera, sin TV, sin tabletas, solo con  el libro.

¿​Los cuentos podrían ser una herramienta para tratar de modificar conductas no deseables en nuestros hijos o alumnos? ¿Cómo podrían emplearse para tal fin?

Hay que tener cuidado de no convertir los cuentos solo en una herramienta educativa. En primer lugar, la literatura de por sí ya forja el carácter y enseña al lector cómo es el mundo más allá de su realidad. El cuento, de por sí, ya tiene valor.

Por eso hay que guardar un equilibrio entre el disfrute y la función educativa o terapéutica, valorando el hecho de leer. Los modelos de algunos cuentos pueden servir al niño para ver reflejada una conducta inapropiada y sus consecuencias, por supuesto, pero siempre debe ver cómo cambiarla. Por ejemplo, “Pinocho” puede ayudar a comprender el efecto de mentir.

“La extraña herencia de la abuela” muestra el efecto de robar, aunque sea algo insignificante, “Planeta Musarañas” puede servir para comprender las consecuencias de estar siempre enfadado, etc…

Lo más importante es que los cuentos dan consejos sobre formas positivas de actuar, pero sin dar lecciones, orientar sin forzar ni marcar el rumbo, solo sugiriendo, esa es su magia en el cambio de algunas conductas no deseables.

Se trata de elegir el cuento adecuado y dejar que actúe, como si fuera una medicina.

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