Qué son las reuniones familiares en Disciplina Positiva

Las Reuniones Familiares son una herramienta que se utiliza para buscar soluciones a los problemas que vayan surgiendo en el día a día

Como seguro que sabéis, en Disciplina Positiva:

  • El error nunca se penaliza, ni se castiga.

El motivo es que los errores se ven como oportunidades de aprendizaje (nuestro hijo aún no sabe hacerlo de la forma correcta y, por tanto, debemos ayudarle, no castigarle ni hacerle sentir mal por ello).

  • Cuando hay un problema, no se buscan culpables, sino soluciones.

Centrarnos en las soluciones es una muy buena forma de garantizar que el “problema” se va a solucionar, porque tenemos un plan para hacerlo, no un castigo para penalizarlo.

  • Se parte de la premisa de que los niños se sienten mejor cuando son tenidos en cuenta.

Cuando un niño siente que su opinión, sus necesidades, sus deseos son también importantes, cuando un niño siente que forma parte de la toma de decisiones, está más dispuesto a colaborar y a cumplir las normas que se establecen.

Partiendo de esta base, cuando hay un problema en casa, alguien ha cometido un error o hay que tomar decisiones respecto a algo, en Disciplina Positiva recurrimos a las Reuniones Familiares y, como el propio nombre indica, para hacer una reunión familiar nos reunimos todos, mamá, papá y todos los niños de la familia, incluso los más pequeños (a partir de los 2 años ya pueden participar de las reuniones e, incluso, aportar en ellas).

¿Cómo son las Reuniones Familiares?

Las Reuniones Familiares deben tener una serie de características que pasamos a desarrollar:

1.Unos cargos bien definidos

En el libro “Cómo educar con firmeza y cariño” , de la creadora de la Disciplina Positiva Jane Nelsen se dice que lo primero que tenemos que hacer es definir los cargos y sus funciones principales:

  1. El presidente: quien convoca la reunión y asigna los turnos de palabra.
  2. El secretario: quien toma nota de los puntos tratados en la reunión.
  3. El controlador del tiempo: lleva el control en los turnos de palabra para que no se alarguen las exposiciones de los temas.

Esos papeles podrán ir moviendo de una persona a otra a cada semana que realicemos una reunión.

2.Periodicidad semanal

Lo ideal es que las reuniones sean semanales y siempre en el mismo día que hemos acordado previamente. Por eso, antes de realizar la primera reunión, es importante preguntar a todos cuando les viene bien hacerla.

3.Duración controlada

Las reuniones no tienen que durar mucho tiempo, aproximadamente una hora, o un poco más. Lo justo para exponer el problema y discutirlo.

No debemos eternizarnos en la reunión, puesto que nuestros hijos, sobre todo los más pequeños, pueden acabar aburriéndose.

4.Tema a tratar claro de antemano

Una vez que ya tengáis el día y hora decididos, la persona que tenga un problema a discutir dejará en un sitio visible de la casa, por ejemplo, la puerta de la nevera, un post-it diciendo por escrito lo que quiere discutir. Si es un niño que no sabe leer y escribir, puede pedir ayuda a algún adulto o hacer dibujos.

Lo ideal es que en este post-it se describa solo el titular del problema. Pongamos como ejemplo que el problema que tenemos en familia es que todos dejan la ropa sucia en el suelo y mamá está harta de tener de recoger las prendas para llevarlas a la lavadora. Pues la persona que tiene el problema, en este caso mamá, podría escribir: «mamá está harta de recoger la ropa del suelo». Lo importante es que no se eche la culpa en nadie, solo se exponga el problema.

5.Se respeta el periodo de enfriamiento

Hasta el día de la reunión, nadie discutirá sobre este tema. Cada persona puede ir pensando en qué va a decir, pero no se discute nada. Eso es importante porque es el periodo de enfriamiento necesario para llegar al momento de la discusión, si antes de la reunión hablamos sobre el tema, es posible que ocurra un conflicto, con todas sus consecuencias y ya no tendremos los mismos ánimos a la hora de la reunión. Por eso, aguanta, si te parece que apuntar lo que siente te ayudará, hazlo, y luego lleves la hoja en el día y la hora de la reunión.

Las Reuniones Familiares: paso a paso

Las Reuniones Familiares, siguen una serie de pasos. Los repasamos:

Ronda de cumplidos

Lo primero que hacemos al iniciar la reunión es agradecer algo a los demás miembros de la familia. Por ejemplo: Nico, te agradezco mucho que el otro día, viendo que estaba cansada, recogieras tú la mesa”.

Esta parte de la reunión es fundamental, porque propicia un buen clima en la reunión. A todo el mundo le gusta oír un agradecimiento por parte de otra persona.

Exposición del “problema”

Ahora sí, el miembro de la familia que tenía el problema, lo expone. Después, el resto de miembros tendrán un tiempo para decir cómo se sienten y qué piensan con relación a este problema. Cuando una persona habla, ella tiene la palabra, y los demás la escuchan en respeto, sin interrupciones. Incluso es aconsejable que la persona que hable tenga un objeto entre manos que representará que tiene la palabra en este momento, y que lo pasará al próximo a hablar, cuando termine su tiempo.

Lluvia de ideas

Una vez que el problema está expuesto, y cada uno dijo cómo se siente con relación a esa situación, es la hora de la lluvia de ideas. La lluvia de ideas es el momento en que todos dan sugerencias de posibles soluciones para el problema.

Por ejemplo, puede que alguien diga de dejar un cesto en cada habitación para dejar la ropa sucia en lugar de dejar en el suelo. O alguien puede decir que se encargará de pasar con el cesto por las habitaciones para que cada uno, al final del día, deje su ropa sucia… El secretario debe apuntar en la hoja de acta todas las sugerencias de la lluvia de ideas.

Una vez terminado, el secretario lee las sugerencias dadas. En grupo, tomaremos la decisión de elegir una de esas soluciones propuestas. Supongamos que la sugerencia elegida es «meter la ropa en un cesto que estará en la habitación». Pues eso se apunta en la hoja, con la fecha del día de la reunión, y se guarda.

Actuar

Tenemos que poner la solución en práctica ya al día siguiente. No podemos tardar, la acción tiene que ser inmediata.

Tendremos una semana de plazo para probar si la solución que elegimos en familia funciona.

Tras una semana, volvemos a reunirnos y a discutimos los resultados de la solución.

Si llegamos a la conclusión que la solución no ha sido eficiente y que el problema persiste, se vuelve a hacer lluvia de ideas. Probamos otra solución. Si el problema está definitivamente sanado, pues podemos discutir otra orden del día, y seguir los mismos pasos de antes.

Puntos clave en las Reuniones Familiares

  1. No son obligatorias. No podemos obligar a ningún niño a formar parte de la reunión, aunque sí le explicaremos lo importante que es su participación.
  2. En el caso de haber niños muy pequeños, aprovechamos para hacer las reuniones familiares en sus horas de sueño, juego, etc… puesto que no podrán participar activamente.
  3. No alargarnos mucho. Los niños se cansan antes que los adultos.
  4. No olvides el objetivo último: queremos afianzar lazos, crear conexión. No debemos aprovechar la reunión para regañar o recriminar nada. Nos centramos en las soluciones.
  5. Cumplir con el horario y la fecha acordados. Deben verse como una parte más de vuestro funcionamiento familiar. Solo se deben cancelar por algún motivo de fuerza mayor.
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María Dotor

Tener solo unas líneas para presentarse no es fácil. Espero hacerlo bien 😉 Soy periodista y amante de la educación. Una de mis frases favoritas es: “La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” de Paulo Freire. Por eso creo que es tan importante tomárnoslo en serio. Por eso, y porque educar es el más apasionante e importante de los viajes. ¿No crees?

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