Rafa Guerrero: “Para poder ser buenos padres debemos tener los traumas bien ubicados, trabajados y sanados”

El psicólogo Rafa Guerrero estará en nuestro gran evento del 25 de noviembre y nos hablará sobre los antídotos para la infelicidad y de cómo repercuten nuestros traumas en el desarrollo de nuestros hijos.

Familia, como ya sabéis, el sábado 25 de noviembre vuelve nuestro evento: Educar es todo, el evento‘, al Teatro Lope de Vega de Madrid, con 7 ponencias de 8 grandes expertos, entre ellos, el psicólogo Rafa Guerrero, que estará junto a la psicóloga Silvia Álava, y en su ponencia nos hablarán sobre los antídotos para la infelicidad, de la importancia del apego, de los errores más comunes que cometemos en la formación de la felicidad de nuestros hijos  y de cómo repercuten nuestros traumas en su desarrollo.

En esta entrevista, el experto Rafa Guerrero nos ha adelantado multitud de detalles que no dejarán indiferente a ningún asistente.

 

– Somos la generación con más cosas a nuestro alcance y, a pesar de ello, se han disparado los problemas de salud mental, sobre todo en la población joven. ¿Cuál es el antídoto frente a esa infelicidad constante que nos acecha? 

 

– Yo creo que tenemos varios antídotos, es decir, no hay una solución mágica. Uno de ellos es la paciencia, ya que el crecimiento, el aprendizaje y el ir haciendo las cosas de una manera cada vez más autónoma requiere tiempo. Como padres queremos que las cosas sean ya, queremos que nos escuchen y que aprendan a decirlo solamente una vez y eso es imposible. En segundo lugar, huir del estrés. Y es que vivimos en una sociedad que es tremendamente frenética, con muchas exigencias y con muchas presiones por muchos lados, teniendo que ser los mejores padres, las mejores madres y rendir de maravilla. A su vez, nuestros hijos tienen que hacer de todo y, sinceramente, no es necesario para alcanzar esa felicidad.

En tercer lugar, el tiempo, dedicarle tiempo a nuestros hijos. Un tiempo, por supuesto, de calidad. No valen los papás y las mamás que están mucho tiempo con sus hijos, pero que realmente no les están atendiendo. Y, por último, mirarles incondicionalmente. Esto es, observar a nuestros niños no por sus logros, sino por quiénes son. No hace falta que tu hijo haga nada para que tú le quieras, con el simple hecho de existir es más que suficiente.

 

 

“No hace falta que tu hijo haga nada para que tú le quieras, con el simple hecho de existir es más que suficiente”, Rafa Guerrero

 

 

– ¿Cuáles son los principales errores que cometemos al educar a nuestros hijos en felicidad? 

 

El principal error es que nos exigimos la felicidad, o sea, que uno tiene que ser feliz, y no creo que, exigirnos la felicidad, sea alcanzable ni sano. Luego, yo diría que la felicidad solamente la ubicamos en la consecución del logro. Es decir, uno es feliz porque ha llegado a la cima de la montaña, literal o metafóricamente hablando, como quieras. No, yo creo que en ese viaje también hay disfrute.

No hay que disfrazar todo ni aparentar que estamos bien, que somos felices y que todo nos va de maravilla. Ni es real, ni es sano. Es importante destacar que hay momentos para estar triste, y cuando uno está triste, pues está mal. Y cuando uno está enfadado, pues está enfadado, y hay que permitir a nuestros niños que se sientan mal, tristes, enfadados, con miedo… A veces todo esto se nos olvida y no permitimos que afloren esas emociones.

 

– Queremos a toda costa la felicidad de nuestros peques y, debido a ello, a veces tendemos a sobreprotegerles en exceso. ¿Cómo podemos trabajar en este aspecto para no sobrepasar los límites? 

 

– La clave fundamental para no sobreproteger es conocer a tu hijo. Al final, la sobreprotección no es más que darle a tu hijo aquello que no necesita, una forma de desprotección y de maltrato. Entonces, para que yo pueda atender de manera individual a mi hijo, a diferencia de mi hija o de mi hijo mayor o pequeño, tengo que conocerle porque las necesidades que tiene mi hijo son diferentes a las que tiene mi hija. Y es que, las necesidades que tengo yo son diferentes a las que tienes tú, o al menos las intensidades de las necesidades. Por tanto, considero que la clave para no caer en la sobreprotección consiste en conocer cómo es nuestro hijo y darle en su justa medida aquello que necesita, no lo que pida.

 

– Como experto en apego, ¿cómo influye el apego que desarrollamos con nuestros hijos en su felicidad? 

 

– El apego es ese vínculo emocional que establecemos con nuestros hijos y que va a influir en todo. De hecho, en algunos casos va a determinar de una manera muy fuerte muchas variables, entre ellas, la felicidad. Está más que demostrado que los adolescentes que tienen un apego seguro tienen una mayor probabilidad de no solamente ser felices, sino de tener también una sana autoestima, de ser personas empáticas, de cooperar más que competir, de estar más a gusto consigo mismo y tener una buena red social. Por el contrario, aquellos menores que tienen un apego inseguro van a desarrollar mayor ansiedad, insatisfacción, van a confiar menos en sí mismos, se van a querer menos a sí mismos y, por lo tanto, van a desconfiar más de los demás.

En definitiva, el apego inseguro es un factor que nos empuja a la desprotección y a la infelicidad, mientras que el apego seguro siempre va a ir a favor de la felicidad y del disfrute. Esto no quiere decir que la persona que es feliz va a estar siempre con la sonrisa en la boca, pero tiene más recursos para poder adaptarse a aquellos momentos que son negativos, como pueden ser duelos, muertes, momentos de miedo, de estrés…

 

 

“El apego inseguro es un factor que nos empuja a la desprotección y a la infelicidad”, Rafa Guerrero

 

 

– Mucho se habla de la vinculación entre apego y bienestar, pero ¿cuál es su relación con el trauma? 

 

– Aquellas personas que tienen un apego seguro no es que no vayan a tener traumas, por supuesto. El trauma es normativo y todos tenemos traumas, más intensos o menos intensos, más duraderos o menos duraderos, más frecuentes o menos frecuentes. Lo que sí es cierto es que las personas que tienen un apego seguro, aun teniendo traumas, han podido trabajar en ellos y sanarlos, dar una narrativa, darles una explicación e integrar de la manera más resiliente posible esa situación traumática. En cambio, las personas con apego inseguro tienden a esconder y a evitar el trauma, lo que hace que esa situación traumática cada vez se agrave más y sea más estresante. Con lo cual, el apego, una vez más, tiene muchísimo que decir ante cómo nos enfrentamos a una situación estresante y si esa situación se va a convertir en traumática o no.

 

– ¿Qué consejos darías a padres y madres preocupados por el estilo de crianza de sus pequeños? ¿Cómo pueden tener más posibilidades de mantener el equilibrio óptimo entre la protección y el hecho de dejarles libertad?

 

– Muchos padres se preguntan: “venga, a ver qué tengo que hacer yo como padre o madre con mi hijo”. Y lo cierto es que debemos centrarnos en nosotros (padres y madres), olvidarnos de los niños y, de esta manera, vincularnos con ellos, formarnos, trabajar nuestro niño interior y ser consciente de los miedos que tenemos. Todos los miedos que tenemos los padres y madres hacia nuestros hijos –que se caigan, se hagan daño o se lastimen– es fundamental que los vivamos y los sintamos, que les pongamos un nombre y tratemos de darles una respuesta.

En muchas ocasiones, nuestros hijos desarrollan determinadas problemáticas porque es un miedo que tenemos nosotros como padres. Es más, muchas veces los niños tienen la capacidad de relacionarse de una manera sana, pero el propio miedo de papá y mamá a que no se relacionen de manera sana hace que sus miedos se tiendan a convertir en una realidad. Lo primero que debemos hacer es un ejercicio de autoconsciencia para saber cuáles son nuestras virtudes y limitaciones. Para poder ser buenos padres, debemos ser buenas personas y tener los traumas bien sanados, trabajados y ubicados. Sin esto, el trauma será transmisible y trasngeneracional, además de pasárselo a nuestros hijos. Por todo ello, conocernos y conectar con nosotros mismos es fundamental en esa crianza consciente que llamamos.

 

 

Educar es todo es el mayor evento de educación de nuestro país. En él, expertos de reconocido prestigio, como la Dra. María Velasco, la psicóloga Diana Jiménez, el psicólogo Marc Masip, el pediatra Carlos González, la psicóloga Silvia Álava, el psicólogo Rafa Guerrero, el neurocientífico Mariano Sigman y el docente Manu Velasco, a través de ponencias de 20 minutos de duración, nos ayudan a reflexionar y resolver esas dudas que nos surgen a la hora de educar a nuestros hijos. ¿Te apuntas? 

Recuerda, el sábado 25 de noviembre en el Teatro Lope de Vega de Madrid, desde las 9:00 hasta las 14.00 (hora peninsular española).

No te quedes sin tu entrada, cómprala mediante este enlace: https://www.entradas.com/artist/educarestodo/?affiliate=E3T

¡¡Te esperamos!!

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