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Educar es todo

Si tu hijo se quiere disfrazar de princesa, ¿qué hay de malo?

El hogar familiar tiene que ser el espacio seguro donde nuestros hijos sepan que pueden escoger cualquier disfraz y vestirse como ellos quieran
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Se acerca Carnaval y la época de disfraces para nuestros hijos e hijas. De princesas, piratas, chefs, Elsa de Frozen, Superman… Seguro que entre alguno de estos disfraces está la opción que han escogido nuestros hijos para llevar en Carnavales.

Afortunadamente, cada vez menos, la ropa y los disfraces se asocian a un género o a otro. Vestirse de princesa no solo lo tienen por qué hacer las niñas, al igual que vestirse de Superman no tienen por qué hacerlo solo los niños.

Si nuestro hijo se quiere disfrazar con un tutú y nuestra hija quiere ser Spiderman estos Carnavales, ¿qué hay de malo en que quiera usar un disfraz que es contrario al género asociado?

Mi hijo quiere disfrazarse de princesa, ¿cómo actúo?

El hogar tiene que ser el espacio seguro donde nuestros hijos sepan que pueden escoger cualquier disfraz y vestirse como ellos quieran. Si nuestro hijo se presenta con el disfraz de princesa de su hermana, o si nuestra hija quiere ir con el disfraz de Batman, debemos apoyarles y mostrarnos alegres por la decisión que han tomado para llevar como disfraz a los Carnavales. “Han de saber que desde casa apoyamos sus gustos y decisiones”, cuenta Alba Alonso, fundadora del proyecto RealKiddys, que busca educar a niños y niñas sin estereotipos de género.

Siempre debemos evitar comentarios que puedan minar la autoestima de nuestros hijos. “Los disfraces de princesa son de niñas” “Yo no te he educado para que te disfraces de niña”; “Ponte otra cosa que vas a parecer una niña”. Realizar comentarios despectivos hacia su disfraz y, en definitiva, hacia su persona, va a reducir su estima así como el vínculo que tenemos con ellos va a reducirse.

En todo caso, debemos apoyar a nuestros hijos e hijas en los disfraces que escojan, y nunca presionarles para que dejen de vestirse de una forma u otra.

Educar en el respeto hacia la diversidad

El hogar es el primer espacio en donde nuestros hijos van a necesitar la confianza y la seguridad para expresarse como ellos quieren. Pero también es el primer lugar en el que los juicios se empiezan a expresar, no solo dirigidos hacia ellos, sino hacia los demás.

La confianza y ese espacio seguro que debería ser el hogar se pierde si nuestros hijos ven que sus padres y madres juzgan a aquellos que no entran de lo normal por su aspecto o por su comportamiento. De esta forma, ellos no van a tener la confianza suficiente para expresarse libremente ante sus progenitores. “Si tu peque ve cómo te ríes del físico de esa señora con sobrepeso que está cruzando delante del coche, si tu niña escucha ese chiste homófobo hacia “la pluma” que tiene el vecino, si tus peques ven, escuchan y observan cómo te mofas de la diversidad por no encajar en lo normativo, probablemente no se sientan con la seguridad suficiente como para mostrar su propia autenticidad a través de su ropa, su pelo o en este caso sus disfraces”, señala Alonso.

Por ese motivo, Alonso remarca que debemos no solo inculcar tolerancia y respeto a nuestros hijos, sino que nosotros mismos, sus padres y madres, tenemos que llevarlo por bandera, puesto que somos el ejemplo principal de nuestros hijos.

Muchos de nosotros, como padres y madres, no hemos recibido una educación en la que se reforzaban valores basados en la igualdad y en la erradicación del sexismo. Pero podemos empezar a hacerlo con nuestros hijos e hijas para que ellos puedan crecer en un ambiente en donde se respira respeto hacia los demás.

¿Cómo podemos prepararles para llevar el disfraz en la escuela?

Es muy posible que, a pesar de que en casa nuestro hijos o hijas tengan nuestro apoyo, se encuentren en la escuela otros niños o incluso profesores que no respetan sus gustos y realizan comentarios despectivos por el disfraz que llevan.

Por eso, debemos preparar a nuestros hijos e hijas ante estas situaciones. “Para prepararles podemos hacer un sencillo “roleplay” en el cual las personas adultas de la familia (también puede involucrarse algún hermano o hermana) hagamos el tipo de comentarios a los cuales podrían enfrentarse. Esto nos dará una pista de cómo reaccionarían ante una situación similar: si tienen o no la suficiente autoestima, si serán capaces de llevarlo adelante con la cabeza bien alta y no respondiendo con la misma moneda, si una palabra puede destrozarles tanto que acaben odiando ese disfraz (o todo lo que ello significa…), etc”, propone Alonso.

Eso sí, si la autoestima de nuestros hijos es baja y no se sienten seguros de llevar el disfraz, no debemos animarles a hacerlo ni forzarles. “Nuestro apoyo lo han de tener siempre, pero jamás han de sentirse con la obligación de llevar cierto disfraz solo porque mamá o papá lo consideran correcto y de “valientes”. De hecho, en el caso de que una vez sepan lo que les puede venir encima, no se atrevan a llevar ese disfraz, jamás deberíamos forzarles”, agrega Alonso.

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