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Rabietas y límites desde el respeto

Por Amaya de Miguel

¿Tu adolescente no habla? Aprende a descifrar lo que dice su lenguaje no verbal

¿Te has parado a pensar todo lo que tus hijos te dicen sin pronunciar una palabra? Si somos capaces de revelar que dicen sus gestos, sus miradas y hasta su tono de voz, nos será más fácil entender qué está pasando por su cabeza

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La adolescencia es una etapa “complicada” tanto para nuestros hijos como para nosotros, los padres, que echamos de menos una mayor comunicación con ellos.

Suelen pasarse horas encerrados en su habitación. Cuando salen, no es de extrañar que lleven los auriculares puestos mientras deambulan por la casa, y cuando les preguntamos, una respuesta habitual suele ser: “nada”, “no sé”. Sin embargo, ¿te has parado a pensar todo lo que nuestros hijos dicen sin pronunciar una palabra? Sus gestos, sus silencios, sus miradas y hasta su tono de voz nos dicen muchas cosas. La clave es que sepamos interpretarlo.

La experta en comunicación no verbal y detección del engaño Susana Foster nos ayuda a hacerlo en su libro ‘Hijos que callan, gestos que hablan’.

“El lenguaje es importante, de hecho, nos distingue como especie, pero si acapara todo el protagonismo hará que perdamos mucha información, la que expresamos a través de la comunicación no verbal”, nos dice Foster.

Por tanto, parece fundamental saber interpretar esa comunicación no verbal, y más aún cuando nuestros hijos entran de lleno en la adolescencia y se “vuelven mudos”.

6 pasos para interpretar correctamente lo que calla un adolescente

Foster nos da seis claves para interpretar todo aquello que no dice un adolescente con palabras, pero sí con su lenguaje no verbal.

1.Aprende a observar

Para poder detectar todas esas señales no verbales, debemos ser grandes observadores. Es decir, traer al plano consciente actitudes corporales, gestos y expresiones faciales que hasta ahora nos podían pasar inadvertidas, pero que están ahí.

2.Ten en cuenta su comportamiento habitual

“Nadie saber mejor que nosotros cómo es nuestro hijo o, al menos, cómo era antes de que las hormonas de la adolescencia se apoderaran de él, por tanto, para poder interpretar correctamente su comportamiento no verbal en una determinada situación es fundamental que conozcamos su patrón de conducta, es decir, cómo actúa normalmente”, nos dice Fuster, que nos insta a no pasar por alto todo lo que se aleje de su manera habitual de actuar.

3.Atiende a estos ocho canales expresivos

“Todo comunica“, nos dice Fuster. “Nuestro cuerpo está en constante envío de información, incluso cuando no gesticulamos, estamos quietos o en silencio, decimos muchas cosas, aunque no seamos del todo conscientes de ello”. Y este envío de información se realiza a través de 8 canales que no podemos perder de vista:

  • Expresión facial
  • Gestos
  • Postura corporal
  • Uso del espacio
  • Contacto físico
  • Apariencia
  • Voz
  • Mirada

4.Interpreta sus gestos en su conjunto y no de manera aislada

Se suele decir que una persona que miente se toca la nariz cuando lo hace, pero no podemos interpretar las señales de forma aislada. Es decir, no siempre que nuestro hijo se toque la nariz nos está mintiendo. “Los gestos pueden tener diferentes significados y precisar de otros para interpretar su significado”, nos alerta Fuster.

5.No olvides el contexto en el que se enmarca su conducta

Es imposible interpretar una conducta sin conocer el contexto. Así, por ejemplo, si nuestro hijo sale de su habitación con los brazos cruzados, podemos interpretar que está enfadado, a la defensiva, pero si sabemos que ha estado sentado estudiando en mangar corta, por ejemplo, podemos entender que lo que le ocurre es que tiene frío.

6.Comprueba si hay coherencia entre sus palabras y lo que expresa su cuerpo

“Si el lenguaje corporal y facial de tu hijo contradice lo que te está expresando con palabras, atiende a su conducta no verbal”, nos dice Fuster. El motivo es que aunque pasamos mucho tiempo elaborando lo que vamos a decir, descuidamos qué hacemos con el cuerpo, además, este suele tener vida propia, se suele escapar a nuestro control.

Cómo detectar si nuestro hijo nos engaña

A la hora de detectar que nuestro hijo nos está mintiendo, las madres y padres jugamos con ventaja porque le conocemos muy bien. “Cualquier desviación en su línea base de conducta puede darnos una pista de que algo está sucediendo”, nos dice Fuster.

Pero además, para ayudarnos a detectar una mentira, existen 5 indicadores no verbales que pueden delatar a nuestro hijos:

1.Mirada fija

Aunque existe la creencia de que el mentiroso no mira a los ojos de su interlocutor, Fuster nos alerta de que se trata de un mito. “Es más, si ha preparado bien su discurso, no dejará de mirarnos. El motivo es que está pendiente de cómo reaccionamos ante la historia que ha fabricado”.

2.Micro expresiones faciales

La mentira es como un guiso cocinado en una olla a presión: el vapor tiene que salir por algún lado. En este caso, nos dice Fuster, “puede ser a través de movimientos involuntarios de los músculos de la cara que revelan su verdadero estado anímico”.

3.Escasa gesticulación

Al contrario de lo que se piensa (que los mentirosos no paran de moverse), si el adolescente no está siendo sincero y está concentrado en elaborar y contar bien su mentira, su gesticulación disminuye. “La explicación científica es que el sobreesfuerzo congnitivo que está realizando hace que todos los recursos se destinen a tal fin, lo que hace que contribuye a que disminuyan sus gestos ilustradores, también los movimientos de las extremidades inferiores”.

4.Frecuencia de parpadeo

La paralización corporal que acompaña al relato del mentiroso también afecta a su cadencia de parpadeo. Al estar concentrado relatando su historia y pendiente de que sea creíble, su atención mental es tal que el parpadeo casi se congela. Por eso, “nada más contar el engaño, su pestañeo puede aumentar significativamente”, nos alerta Fuster.

5.La voz se agudiza

Las emociones que está experimentando nuestro hijo al mentir afectan a su aparato fonador. Su voz, si está nervioso, sonará más aguda de lo normal.

María Dotor

María Dotor

Periodista especializada en educación y crianza
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