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“Si no entendemos cómo funciona el cerebro de un niño con TDAH, estamos abocados a estigmatizarlos”

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TDAH, trastorno que padecen entre un 5 y un 7% de los niños y adolescentes españoles. Atendiendo a este dato, si hacemos un cálculo rápido, podemos decir que en cada clase hay, por lo menos, un niño que padece este trastorno. Los síntomas son prácticamente conocidos por todos:

  • Impulsividad
  • Hiperactividad
  • Dificultad para concentrarse en una tarea
  • Dificultad para controlar sus emociones

Sin embargo, a pesar de que conocemos todos los síntomas, estos niños sufren una gran estigmatización social debido a que no entendemos o no sabemos cómo funciona su cerebro.

Precisamente a entenderlo nos ayudó el psicólogo y experto en TDAH, Rafa Guerrero. Autor del libro ‘Trastorno por déficit de atención con hiperatividad, entre la patología y la normalidad‘ en el webinar que ofreció en Gestionando hijos.

“Nadie estigmatiza a un ciego por no ver, sin embargo, sí se estigmatiza el comportamiento de las personas con TDAH. Les culpamos de sus comportamientos. Hace falta una mayor comprensión, y esto pasa por entender qué pasa en el cerebro de una persona con TDAH”.

Algunas claves del TDAH

  • El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo, lo que implica que el cerebro de las personas con este trastorno se desarrolla de una forma más lenta. Este retraso en el desarrollo es del 30-35%, por tanto, los niños de 15 años que padecen TDAH tienen un cerebro con un desarrollo equivalente a un niño de 10 años. El problema es que tendemos a exigirles en función de la edad que tienen, sin tener en cuenta que su desarrollo cerebral es significativamente bastante más lento. Por tanto, les ponemos objetivos que no pueden alcanzar y, cuando no los cumplen, les culpamos de no conseguirlos. “
  • No existe el ‘test del TDAH’. No existe ningún trastorno en el que podamos hacer una prueba para detectar si lo padecemos o no. “El profesional tiene que evaluar muchos ámbitos: emocional, social, funciones ejecutivas, conducta….Y una vez que se hayan evaluado todos estos ámbitos, podremos determinar si una persona padece TDAH o no”.
  • Las causas del TDAH son sobre todo genéticas.
  • Vagos, tontos, inmaduros, despistados, inquietos…. son algunas de las etiquetas que se les ponen a estos niños. Etiquetas que, como recuerda Rafa Guerrero, “les condicionan y les impiden avanzar y que, por supuesto, no tienen ningún fundamento. Por ejemplo, las pruebas de inteligencia de personas con TDAH demuestran que tienen un cociente intelectual en la media o incluso por encima de la media”.
  • El TDAH es un trastorno crónico.

Cómo es un cerebro con TDAH

  1. El TDAH afecta a un área concreta del cerebro, a la corteza pre frontal (estructura que se ubica en la frente). Es en la corteza pre frontal donde está la sede de las funciones ejecutivas:
  • la capacidad de concentrarnos
  • la capacidad de planificarnos
  • la capacidad de controlar nuestras emociones e impulsos
  • la capacidad de regular emocionales

Lo que ocurre en un cerebro con TDAH es que esta corteza pre frontal se desarrolla de una forma mucho más lenta. Entendiendo esto, entendemos perfectamente porqué un niño con TDAH tarda más en desarrollar esa capacidad de concentrarse, planificarse, atender tareas, controlar sus impulsos…etc.

2. El volumen del cerebro de las personas con TDAH es entre un 3 y un 5% más pequeño. Además, las conexiones entre las neuronas están más debilitadas.

3. El circuito fronto estriado cereberal, que es como una carretera que une los cerebros calientes con los cerebros fríos y pensantes, está más debilitada.

Los 4 cerebros

Obviamente no tenemos 4 cerebros, pero de esta forma Rafa nos muestra sus cuatro partes. La parte diferente en un niño con TDAH está en el cerebro amarillo (la corteza pre frontal). Este cerebro es del homo sapiens. Si tenemos un cerebro amarillo suficientemente desarrollado, vamos a poder concentrarnos, controlar nuestros impulsos, automotivarnos, planificarnos, reconocer las emociones que estoy experimentando y regularlas…

El diagnóstico del TDAH y la metáfora del río

Según nos cuenta Rafa Guerrero, se tiende a diagnosticar el TDAH en base a los síntomas, es decir, en base a la desembocadura del río. Según dice, lo que tenemos que hacer es justo lo contrario, ir río en contra y acudir al nacimiento del río, es decir, a la raíz del problema.

“Evaluar el TDAH es algo muy serio. Hay que tener cuidado en quedarnos solo en los síntomas. Porque que un niño tenga dificultades para controlar sus impulsos, concentrarse y sea muy movido no quiere decir, necesariamente, que tenga TDAH”.

Papel de las madres, padres y profesores, o la metáfora de la muleta

“Nuestra función como madres, padres, profesores… consiste en ser las muletas de nuestros niños con TDAH para que puedan funcionar de una forma totalmente adaptada. Es decir, tenemos que ejercer de corteza pre frontal, de cerebro amarillo. Porque no es cuestión de que un niño con TDAH no quiera, por ejemplo concentrarse, es que no puede. Por tanto, para hacerlo, necesita nuestra ayuda.”

“Muchos padres en consulta me dicen: voy a dejar que mi hijo lo vaya haciendo solo a ver si se estrella y se pone las pilas. Yo les digo: no lo hagas, sabemos ya que se va a estrellar. Y no se va a poner las pilas porque no puede, nos necesita”.

En conclusión podemos decir que el TDAH es la dificultad de hacerme cargo de mi mismo, de autogobernarme. “Por eso necesito la ayuda de los demás, el gobierno de los demás” recalca Rafa.

Tips para ayudar a nuestros hijos con TDAH en los estudios

  • Cuando hagamos con ellos las tareas escolares es importante que hagamos descansos cerebrales parando de vez en cuando, haciendo tareas que no tengan nada que ver con lo que estamos haciendo…
  • Darles las instrucciones de una en una, no todas juntas. ·”Les damos una instrucción, nos focalizamos en esa tarea y cuando termine le damos una segunda instrucción” nos dice Rafa.
  • Recordarles con carteles las tareas que tienen que hacer: guardar los libros en la mochila, mirar el horario de mañana…
  • ¿Estudiar con música? Por qué no. Los cascos les pueden ayudar a evadirse del entorno y concentrarse.
  • Nunca castiguemos a nuestros hijos/alumnos sin patio, sin ir a los cumpleaños, sin ir a fútbol, a pintura… La parte social es fundamental. Sin niños muy estigmatizados a causa de los síntomas, muchas veces apartados por el resto de compañeros y esto solo agravaría el problema.
  • Potenciemos sus funciones ejecutivas jugando a juegos de mesa (potencian la concentración, la planificación….).
  • No regañarles. Lo que necesitan es comprensión. “Ellos son los primeros que no quieren comportarse como se comportan, pero es algo que se escapa de su control por esa inmadurez cerebral”.
  • Confiar en ellos y reforzar sus buenas conductas.
  • Respetar las horas de sueño y descanso y fomentar la realización de deporte (elimina dopamina y endorfinas).

María Dotor

María Dotor

Periodista
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