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Alberto Soler: “El afecto y el cariño ni sobreprotegen ni malcrían, pero los niños necesitan que les vayamos dejando hacer”

Para Alberto Soler, que estará el 7 de abril en Barcelona, la clave para educar niños autónomos está en escucharlos: "Más que empujarles o forzarles a hacer cosas, la cosa consiste en no impedirles hacer las cosas que ellos mismos nos van demandando".
Alberto Soler Hijos y padres felices

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El psicólogo infantil y conocido bloguero Alberto Soler estará con nosotros el 7 de abril en Barcelona hablando de cómo educar hijos autónomos e independientes. En esta entrevista, derrumba varios mitos acerca de la sobreprotección (“A veces a un niño al que se le obliga a dormir solo, o se le desteta a edades tempranas “porque ya es mayor”, no se le deja subir dos escalones en el parque, que se tire del tobogán él solito, que se baje del carro para ir andando o que se manche jugando”, ” Se puede darle teta, brazos y dormir con ellos, pero darles autonomía y libertad”). Para Alberto, la clave para educar niños autónomos está en escucharlos: “Se trata más bien de dejarles a ellos guiarnos en cuáles son los pasos que necesitan dar, porque si les escuchamos, normalmente ellos nos lo van diciendo. Más que empujarles o forzarles a hacer cosas, la cosa consiste en no impedirles hacer las cosas que ellos mismos nos van demandando”.

Alberto, vas a participar en nuestro octavo encuentro (¡es un placer!) hablando de educar a niños autónomos. ¿Te preocupa la tendencia que tenemos padres y madres a sobreproteger?

Honestamente, no. Sobre todo, en los más pequeños. A veces se habla de sobreproteger haciendo referencia a conductas como el tomar teta por encima de x meses, de dormir con los padres o necesitar ayuda para dormir, de pedir brazos o incluso de dejar el pañal. Pero no creo que estos aspectos estén tan relacionados con la sobreprotección. Creo que hay muchos otros temas por los que preocuparnos antes que la sobreprotección de los hijos a estas edades. Sucede como en otros ámbitos, en los que es algo de lo que se habla mucho, pero en realidad no supone un problema mayor.

Me preocupan más temas como el poco tiempo que disponemos para estar con los peques, el materialismo en el que les estamos educando, la generación de necesidades, el abuso de la exposición a pantallas desde muy pequeños, etc.

Sí que es verdad que a veces nos pasamos de sobreprotegerles en otros aspectos o cuando son algo más mayores. Y es que la autonomía de los niños tiene mucho que ver con el “saber soltar” de los padres.

A veces a un niño al que se le obliga a dormir solo, o se le desteta a edades tempranas “porque ya es mayor”, no se le deja subir dos escalones en el parque, que se tire del tobogán él solito, que se baje del carro para ir andando o que se manche jugando.

A veces no se les deja pasar tiempo con los abuelos u otros familiares si no es bajo la estricta supervisión de los padres, quedarse a dormir con ellos, bajar a hacer un recado cuando son algo más mayores o hacer el camino al cole andando. Veo más preocupantes este tipo de conductas que no se suelen relacionar tanto con la sobreprotección pero que me parecen más importantes.

¿Te parece que está muy extendida?

Sí, como comento, creo que está más extendida la idea que la magnitud real del problema. El problema es que a veces confundimos conceptos, y no terminamos muy bien de aclararlos con lo que es fomentar la autonomía, lo que es sobreproteger, lo que es malcriar, etc.

Pienso que se habla demasiado de sobreproteger o malcriar a los bebés y niños pequeños, cuando en realidad de lo que estaríamos hablando es de cubrir sus necesidades y luego cuando son algo mayores, parece que este problema “desaparece” cuando en realidad es cuando más necesitan que les dejemos más margen y muchas veces no lo hacemos. El afecto y el cariño ni sobreprotegen ni malcrían, pero los niños necesitan que les vayamos dejando hacer en función de sus capacidades, aunque se manchen la ropa, aunque manchen la casa, aunque tardemos más tiempo, aunque nos de miedo que se caigan… eso no tiene nada que ver con cogerles en brazos, dormir con ellos o darles teta. Se puede darle teta, brazos y dormir con ellos, pero darles autonomía y libertad, dejándoles explorar, descubrir, moverse, investigar por su cuenta… y por el contrario, se les puede llevar “más rectos que un palo”, dejándoles llorar “para que aprendan a dormir solos”, por supuesto destetando tempranamente y nada de cogerle en brazos “que se acostumbra” pero luego hacerle el avioncito para que coma, continuar con triturados hasta bien mayor por miedo al atragantamiento, sin despegarnos de ellos en el parque o prohibiéndoles hacer casi de todo para que no se hagan daño.

Lo de malcriar, que es algo que se relaciona mucho con estos temas también, creo que pasa más por desatenderlos, tratarlos mal o faltarles al respeto, y luego pretender taparles la boca comprándoles toda clase de caprichos “para compensar” o “para que no incordien”.

¿De dónde viene?

La sobreprotección es un reflejo o una consecuencia de nuestros miedos como padres, que no nos dejan “ir soltando” conforme el niño lo va necesitándolo.

Un bebé, un niño pequeño, sólo tiene necesidades: brazos, sueño, estar limpio, alimentado, reconfortado, etc. Son unas necesidades muy básicas, muy biológicas, que no requieren mayor cuestionamiento por nuestra parte: hay que satisfacerlas siempre, y del modo más rápido posible. Ahí no hay lugar a la sobreprotección, quizá a la desatención. Pero ese niño va creciendo, y poco a poco (más claramente alrededor de los dos años) comienza a mostrar un impulso a la autonomía, cada vez se muestra más explorador.

Conforme el niño va creciendo toca soltar cuerda, sobre todo porque el pequeño nos lo va a pedir, hay que permitirle explorar, alejarse de nosotros, superar sus propios límites…

Se trata más bien de permitirles hacer en la medida de lo que ellos nos van pidiendo, más que forzar los cambios que nosotros consideramos que deben hacer, para los que ellos no tienen ningún interés (ni necesidad). Muchas veces ellos nos piden hacer cosas solos o ayudarnos con lo que estamos haciendo nosotros, pero por comodidad, por ir más rápido o por nuestros propios miedos, no les permitimos que avancen.

¿Qué peligros supone para el crecimiento sano de nuestros hijos?

Si no satisfacemos ese impulso natural a la exploración podemos hacer que sean personas más inseguras, más miedosas, más dubitativas, que crean que nos necesitan más de lo que en verdad nos necesitan. Además, eso afectará negativamente en su autoestima, generándose un círculo vicioso.

 

 

¿Cómo podemos fomentar la autonomía de nuestros hijos según crecen?

Cada etapa tiene unas particularidades y características especiales.

Se trata más bien de dejarles a ellos guiarnos en cuáles son los pasos que necesitan dar, porque si les escuchamos, normalmente ellos nos lo van diciendo. Más que empujarles o forzarles a hacer cosas, la cosa consiste en no impedirles hacer las cosas que ellos mismos nos van demandando.

Está bien que les animemos a dar pasos hacia delante, pero sin llegar a forzarles o hacerles pasarlo mal, porque cuando forzamos las cosas es cuando muchas veces aparecen los problemas.

¿Cuáles son los mayores desafíos que se te presentan en consulta?

En relación a este tema que planteas, es frecuente encontrar padres que por miedo a esta “sobreprotección” mal entendida, fuerzan el ritmo de sus hijos, queriendo que hagan cosas antes de lo que los niños están preparados, como por ejemplo en el tema del sueño en solitario o del control de esfínteres, generando a veces problemas como miedos nocturnos, o problemas de retención de orina o pipi, porque el niño no estaba aún preparado para dar ese paso. Un problema también muy frecuente, pero que tenemos como mucho más asumido y lo vemos como una cosa normal, es el de niños que continúan comiendo solo triturados hasta muy mayores, presentando auténticos problemas para tragar alimentos sólidos.

Luego cuando son más mayores, es frecuente encontrar padres muy controladores que no dejan apenas margen a los niños para jugar libremente o pasar tiempo con otros niños de su edad, que les saturan de actividades extraescolares de todo tipo, por lo que empezamos a ver en las consultas a niños bastante pequeños con verdaderos problemas de ansiedad.

¿Por qué te has animado a participar en este encuentro?

Para mí siempre es un honor y una alegría para mi colaborar con Gestionando Hijos y más en estos eventos tan interesantes que organizáis, como este en el que voy a tener la suerte de poder compartir escenario con ponentes de la talla de Catherine L’Ecuyer, Begoña Ibarrola o Carmen Ruiz Repullo.

 

Si aún no tienes tu entrada y quieres acudir al evento, pincha sobre el banner que tienes justo debajo. 

 

 

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