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Escenas educativas 27: El secreto para mejorar la relación familia-escuela: jugar y decirnos cosas bonitas

Tania nos cuenta cómo a través de un concurso promovido por una profesora de música del colegio ha comprobado que se puede resolver el desencuentro entre familia y escuela.

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Escenas educativas 27: El secreto para mejorar la relación familia-escuela: jugar y decirnos cosas bonitas

Ahora que está a puntito de acabar el curso escolar, Tania nos cuenta una divertida iniciativa de una profesora de música del colegio de sus hijos, una experiencia que une familia y escuela a través del juego y la música. Os recordamos que podéis mandarnos vuestra reflexión a autores@gestionandohijos.com. 

Como dijo en una de vuestras ponencias Eva Bach,  “familia y escuela vamos en la misma barca. En ocasiones nos ponemos de espaldas, no nos miramos, no nos hablamos, no nos organizamos. Y entonces no avanzamos. Y los niños están en el agua, esperando que nos pongamos de acuerdo”. Claro, ante esta situación nos lanzamos reproches y culpas como si jugáramos al ping-pong: que si vaya con el profesor que tiene manía a nuestro hijo, que si los padres nunca colaboran con las cosas que se piden, que si los profes no han terminado de dar todo el libro, que si los padres sobreprotegen a los niños, que si este profe les castigó en el patio hasta que hicieron bien la fila, con el frío que hacía… Los desencuentros entre los dos bandos (y es terrible hablar de bandos cuando hablamos de dos pilares en la educación de nuestros hijos) son bastante fuertes y perjudiciales. Y por eso, aparte de un debate sereno  como el que promueve, por ejemplo, Eva Bailén con el tema de los deberes, me parece necesario construir iniciativas que nos acerquen, promuevan el encuentro y, si me apuráis, nos entusiasmen. Y tengo que deciros que he tenido la suerte de vivir una de esas experiencias.

Resulta que en enero, a la vuelta de las vacaciones de Navidad, mi hijo Gonzalo, que tiene 9 años, me dijo que su profesora de música se había inventado un concurso, que consistía en que en el patio y en la clase de música los alumnos escucharían una canción y tendrían dos pistas para averiguar el título de la canción y el artista o grupo responsable. Entre los acertantes de la adivinanza de la semana, se haría un sorteo y quien ganara tendría la oportunidad de elegir la canción que sonaría en el patio en un día determinado. A mí, que me ha gustado de siempre escuchar música, desde el principio me entusiasmó el juego. Siempre hemos dicho que el juego, aparte de fomentar la diversión, promueve la conexión entre las personas. Y os puedo asegurar que me he sentido más conectada con mi hijo y con el colegio gracias a esta iniciativa. Así que el día que mi hijo llegaba con las pistas del juego y tarareaba lo que recordaba de la canción, Gonzalo, su padre y yo buscábamos en Youtube y casi siempre encontrábamos la canción correcta, mientras el niño, con los ojos iluminados, nos decía: “Es esa, ¡la hemos encontrado!”.

Me entusiasmó tanto el juego que, superando mi pudor y mi vergüenza, felicité a la profesora por la iniciativa abordándola un día a la salida del colegio. Porque pensé: “Ya nos encargamos todos de protestar siempre cuando algo nos parece mal, ¿no deberíamos hacer lo mismo cuando algo nos entusiasma?”. En realidad la reflexión va más allá de eso: ¿Por qué no me daría pudor quejarme de alguna decisión que creo errónea y si me causa vergüenza o miedo a quedar como pelota el decirle, con sinceridad, que nos encanta una idea que ha tenido? Le comenté que nos los estábamos pasando genial con este juego de las adivinanzas y que nos encantaba buscarlo en casa. Y, como si algo del karma se tratara, eso de que recoges lo que siembras, su respuesta también fue muy positiva: me comentó que le hacía mucha ilusión el grado de participación en el concurso por parte de las familias y que estaba muy agradecida.

Y es que quizá para cuidar la relación familia-escuela, igual que para cuidar todas las relaciones en la vida, quizá no haya mucho más secreto que jugar y, como decía Carles Capdevila en vuestro pasado evento en Barcelona, decirnos cosas bonitas. ¿Nos ponemos a ello?

Imagen de portada: Aaron Burden. Fuente: Unsplash

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