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Frases prohibidas: “Este niño no tendrá éxito en nada”

Si un niño no atiende en clase o en casa, a veces saltamos como un resorte a sentenciar que su futuro será un fracaso. Pero la historia del gran protagonista de los Juegos Olímpicos de Río nos demuestra lo equivocada que es esa frase y subraya la importancia de ayudar a ese niño a encontrar su talento o su elemento.

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Frases prohibidas: “Este niño no tendrá éxito en nada”

Muchas veces los adultos creemos que lo sabemos todo sobre el futuro que construirán nuestros hijos y alumnos. Y cuando un niño no atiende en clase o está disperso en casa, no parece interesarse por nada, saltamos como un resorte a decir: “Este niño no vale para nada, no tendrá éxito en nada”. Afortunadamente, la historia nos ha demostrado que muchas veces nos equivocamos y que ese niño solo necesitaba encontrar su elemento, su talento, y alguien que supiera creer en él. Ya lo vimos con Thomas Eddison. Y lo vemos con la historia de uno de los protagonistas indiscutibles de los Juegos Olímpicos de Río. 

Michael Phelps es un nadador que ya ha obtenido cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Río (con lo que ha batido todos los records de los medallistas olímpicos de toda la historia, pues tiene 22 medallas de oro). Sin duda, podríamos decir que ha alcanzado el éxito y que ha encontrado su talento y su elemento, ¿verdad? Pues bien, cuando era pequeño, Michael recuerda, tal como publicó en su autobiografía No limits,  que “el profesor le dijo a mi madre que su hijo, con problemas de atención e hiperactividad, no alcanzaría el éxito en nada”.

Phelps cuenta en su libro que su madre recibía comentarios de los profesores como “Michael no pone atención en clase… Michael tiene dificultades para concentrarse… Michael no trabaja… Michael altera a los otros niños... Después de oír tantas veces la misma queja, mi madre pidió una reunión con los profesores y les dijo: ‘¿No será que se aburre con lo que le enseñan?’ La respuesta no se hizo esperar: ‘Señora Phelps, si lo que pregunta es si Michael es un niño superdotado, no lo es'”. De hecho, el diagnóstico fue muy diferente, nos cuenta el nadador: “Cuando me encontraba en sexto grado [que se cursa con 11 y 12 años] , el doctor Charles Wax me diagnosticó déficit de atención e hiperactividad, y me prescribió Ritalin [cuyo principio activo es el metylphenidate, un estimulante del sistema nervioso central que se usa para tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad]. Me lo daban tres veces al día y la enfermera del colegio me liberaba a menudo de alguna de las clases, razón por la que muchos chicos se burlaban. Sólo dejaba de hacerlo los fines de semana. Entonces, quemaba toda mi energía nadando“.

La madre decidió apuntar a su hijo a algún deporte para que quemara su desbordante energía. Phelps recuerda que fuera de la piscina era muy patoso, pero “en el agua, en cambio, me sentía bien. Los nadadores suelen decir que hay que tener feeling con el agua y eso es lo que a mí me ocurría. No luchaba contra el agua, sino que me sentía parte de ella“. Phelps decidió dejar el Ritalin un año después de empezar a tomarlo. Fue a raíz de los 11 años cuando comenzó a entrenar todos los días dos horas y media.

Si la historia de Phelps nos enseña algo es que las frases de “no vales para nada” o “no alcanzarás el éxito” deberían eliminarse de nuestro vocabulario para siempre. Como nos contó Alba Alonso en Barcelona, “todos vuestros hijos e hijas tienen magia, talento y belleza, no lo olvidéis nunca, por favor”. Simplemente, hay que ayudarles a encontrarlos. Tal como hizo la madre de Phelps. 

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