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Frases prohibidas: “¿Quién tiene la culpa, quién ha empezado esta pelea?”

A veces, con el objetivo a corto plazo de que la pelea acabe pronto perdemos de vista el objetivo a largo plazo de enseñarles a resolver conflictos y fomentar la convivencia.
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Frases prohibidas: “¿Quién tiene la culpa, quién ha empezado esta pelea?”

Cuando nuestros hijos se pelean, a menudo vienen a contárnoslo para que seamos los árbitros y entonces queremos buscar al culpable, al que ha empezado todo. Pero quizá este tipo de reacciones por nuestra parte no les enseñe (ni nos enseñe) a gestionar los conflictos de manera adecuada y a mejorar la convivencia que, con toda seguridad, es uno de nuestros objetivos educativos. Tal vez ocurre como nos contaba María Soto, que estará con nosotros en Barcelona, que nos centramos en objetivos a corto plazo (que la pelea acabe ya) y olvidamos nuestros objetivos a largo plazo (que aprendan a gestionar conflictos y a convivir).

Claudia está tranquilamente leyendo en el salón cuando irrumpe su hijo Carlos, de 4 años, diciendo: “Mamá, Sergio me ha quitado mi coche y no me lo quiere devolver”. El aludido, de 8 años, también entra de repente en el salón y corre a contar su versión: “Ya, pero es que Carlos me ha pegado cuando estaba jugando con el coche”. “Claro, porque el coche es mío y no me lo das”, responde el pequeño. La escalada de la discusión va en aumento y Claudia no tiene muy clara la historia. Así que hace la pregunta esencial para poder emitir un veredicto:

-¿Quién ha empezado la pelea? ¿Quién tiene la culpa?

Seguro que os imagináis adónde apuntaba el dedo índice de cada uno de los hermanos: hacia el otro. Así que Claudia sigue igual y sus hijos, más enfadados. La jueza Claudia delibera y toma una decisión un poco rara:

-Pues trae para acá el coche. Si os vais a pelear por él lo confisco. Ya te lo devolveré, Carlos. ¡Cada uno a su cuarto! Y dejad de pelearos de una vez, que estáis siempre peleando.

Sus hijos están más enfadados aún el uno con el otro que al principio aunque pronto quizá proyecten ese enfado hacia un enemigo común: su madre, que les ha dejado sin el juguete y no les ha ayudado a resolver este conflicto.

Al día siguiente, Claudia, Sergio y Carlos van a pasar la tarde a casa de una amiga, Delia, que tiene una hija y un hijo de las mismas edades. Gael tiene 8 años e Irene 4. De repente, Gael quiere recobrar un juguete que le ha quitado su hermana y se lo arranca de las manos Irene le pellizca con mucha fuerza y corre a contarle a su madre el conflicto, llorando de rabia.

-Mamá, Gael me ha quitado un juguete.

-Ya, y ella me ha pellizcado- añade rápidamente Gael, subiendo el volumen de voz.

-A ver, a ver- Delia trata de mantener la calma.- Aquí tenemos dos opciones, o lo arregláis vosotros hablando y llegáis a un acuerdo o, si seguís muy enfadados, retiramos el juguete y esperamos a que estéis listos para hablar. ¿Qué os parece?

Gael e Irene deciden que prefieren hablar, así que Delia les pregunta:

-Gael, cuéntame tu versión y cómo te has sentido. Pero ya sabes, sin echar culpas.

-Pues he visto un juguete mío en el cuarto de Irene y no me ha gustado, me he puesto muy furioso, así que le he ido a decir, gritando, que ese juguete era mío y me lo tenía que devolver.

Ahora le tocaba a Irene:

-Y yo lo he cogido porque de repente me han entrado ganas de jugar con él. Si luego se lo iba a devolver, era solo para despedirme. Me ha enfadado mucho que me lo quitara de las manos así. ¡Si lleva tres semanas en mi cuarto y no le había hecho ni caso al juguete!

Delia vuelve a poner orden:

-Irene, sin reprochar. No buscamos culpas, buscamos soluciones. ¿Alguna idea?

Entonces Gael propone:

-Se lo dejo por hoy pero esta noche Irene lo deja en mi cuarto en su sitio. Y si lo quiere, que me lo pida y veremos.

Los dos se quedan muy satisfechos con la idea y se van a jugar.

Claudia, con los ojos como platos, toma mentalmente apuntes de la escena y se propone cambiar radicalmente de enfoque en la próxima pelea de sus hijos, porque le ha maravillado lo bien que los hijos de su amiga han manejado el conflicto, la calma con la que se ha abordado y la idea de llegar a un acuerdo que satisfaga a todos y fomente el encuentro y la convivencia.


 

De gestión de conflictos y de emociones y de la buena comunicación hablaremos mucho en nuestro encuentro en Barcelona. ¡Aún estás a tiempo de apuntarte!

 

Foto: Annie Spratt. Unsplash.

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