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Los retos y los aprendizajes son para el verano

¿No os parece una gran idea hacer del verano un tiempo de aprendizajes vitales para nuestros hijos, acompañarles a superar retos y a aumentar su confianza en sí mismos ?

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En un fantástico taller de autonomía que nos brindó Heike Freire, nos invitó a recordar y traer al presente un momento de la infancia. Nos preguntó si ese momento que habíamos revivido se desarrollaba al aire libre, con otros niños y superando algún reto de autonomía. Seguro que muchos de esos recuerdos de los asistentes del taller se relacionaban con el verano y los importantes aprendizajes que se producen en él.

A pesar de que para muchos padres y madres el verano es sinónimo de encaje de bolillos para cubrir las vacaciones escolares con actividades mientras trabajamos, si recordamos nuestra infancia o nos ponemos en el lugar de niños y niñas, el verano puede ser sinónimo de contacto con la naturaleza, de campamentos, de juegos libres con otros niños, de deportes, de aprendizajes importantes y de verse crecer. Aunque este año sea un poco más complicado y siempre con precauciones.

Una tarde, en una piscina, un niño de unos cuatro años que insiste en que no sabe nadar (después de un curso asistiendo a clases de natación) y que no se separa de su chaleco que le hace flotar, se tira muy confiado sin su preciado chaleco. La madre entiende enseguida que se ha equivocado de piscina y que pensaba que se había tirado en la pequeña, donde el agua no le cubre todo el cuerpo. Enseguida, con cara de susto, el niño emerge del agua y va nadando con soltura hacia el bordillo con gesto triunfal: ya sabe que sabe nadar. Durante toda la tarde, el niño se viene arriba y nada durante tres intensas horas sin parar en las piscinas para mayores. Con toda seguridad, su autoestima ha mejorado mucho al sentirse capaz de superar este reto. Y con toda seguridad también su madre lo mira embelesada, encantada de los avances del pequeño y vigilando de cerca con algo de miedo a un posible exceso de confianza del niño que pueda llevar a accidentes.

Esa misma tarde, una niña de unos siete años que tiene algo de miedo a bucear, explora por primera vez el fondo de esa misma piscina y dibuja una sonrisa que no le cabe en la cara consciente del enorme avance que supone vencer ciertos miedos, superar ciertos retos y divertirse encontrando tesoros que ella misma esconde bajo el agua. La madre, que además es la misma embelesada por su hijo nadador, no sale de su asombro, ¡menudos avances en una sola tarde de verano!

Si se pone a pensar, esa madre recuerda que su hija mayor aprendió a ir en bicicleta y disfrutarlo también en verano, que sus hijos se quitaron el engorroso compañero de viaje que es el pañal también en verano, que los recuerdos que Heike nos invitaba a traer al presente desde nuestra infancia, en su caso, le llevaban al verano con sus primos y hermanos, a sus aventuras en el bosque, a las primeras veces en que se sintió capaz de nadar, a las tardes en que la lectura comenzó a atraparla, a los campamentos que disfrutó en un albergue…

¿No os parece una gran idea hacer del verano un tiempo de aprendizajes vitales para nuestros hijos, acompañarles a superar retos y a aumentar su confianza en sí mismos y, como nos dijo Fernando Botella en uno de nuestros eventos en Madrid, “coleccionar momentos, no cosas”?

¡Feliz verano y felices aprendizajes!

CADA LUNES Y JUEVES DEL 10 MAYO AL 10 DE JUNIO DE 22:00h A 23:00h

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