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¡Mi hijo pasa a la ESO!

Son muchos los chicos y chicas que cada septiembre comienzan una nueva etapa escolar: la Educación Secundaria Obligatoria (ESO). El paso de la Educación Primaria a la Educación Secundaria es uno de los momentos claves en la evolución y desarrollo de los chicos. Padres e hijos manifiestan muchos miedos e incertidumbres ante este cambio, y con razón. ¨Pasar a la ESO¨ implica un reto desde el primer día.

Para empezar, muchos de los alumnos deberán cambiar de centro escolar. En el mejor de los casos, los alumnos de colegios concertados y privados, deben cambiar de pasillos, de planta o de pabellón.  Es abandonar el espacio protector y acogedor de los últimos seis años y acceder a un espacio más amplio y casi siempre desconocido.  Además, en la ESO los alumnos cambian con frecuencia de clase durante el día en función de las asignaturas que eligen, y esto también es novedoso. Más asignaturas y más profesores. Un horario más extenso que el de Primaria, de 25 a 30 horas semanales, y cubierto por profesores, todos ellos diferentes y especialistas cada uno en su asignatura. A pesar de tener más horas de clase, es cierto que, por organización escolar y en algunos casos familiar, al pasar a la ESO los alumnos tienen más horas libres, que en muchos casos invierten y ocupan en soledad.

Uno de los mayores cambios que experimentan los chico es el cambio de compañeros, pasando de convivir entre ¡amigos de toda la vida! a nuevos desconocidos  y añadiendo también, que antes eran los mayores de primaria  y ahora son los pequeños de la ESO.

Las metodologías pedagógicas suelen variar bastante al cambiar de centro, al cambiar de etapa o simplemente al cambiar de profesor, también las normas y costumbres, y además, no nos engañemos, la exigencia de rendimiento aumenta y los chicos y chicas deben incrementar su autonomía en el estudio y su responsabilidad en el  trabajo personal, con mayor planificación y organización.

Estos cambios… y más, llegan en un momento de cambio también en el desarrollo evolutivo de nuestros hijos que al finalizar 6º de E. Primaria se van acercando a ¡la temida adolescencia! Son años de cambios físicos, algunos visibles y otros no. Pero también de personalidad. A nivel intelectual, modifican su pensamiento haciéndolo más complejo y con mayor capacidad de reflexión y razonamiento. Por supuesto,  el desarrollo de la sexualidad, el nuevo y creciente interés por su cuerpo y  por el sexo opuesto comporta otra gran novedad. Y también habrá cambios a nivel moral, conformándose en ellos las creencias y valores que les acompañarán durante su vida.

En fin, nada o casi nada volverá a ser como antes al ¨pasar a la ESO”.

MUCHOS MIEDOS

Todos estos cambios hacen que los jóvenes alumnos de 12 años lleguen a la ESO llenos de inseguridades y miedos que les producen desconcierto e introspección. Y por añadidura, frecuentemente padres y profesores aumentamos estos temores  con amenazas y visiones nada alentadoras: ¡cuándo llegues a la ESO te vas a enterar!, ¡el próximo año ya se encargarán de hacer que estudies!, ¡pronto tendrás que crecer porque en la ESO no se pueden hacer tantas niñerías!… y un sinfín de expresiones que pronostican catástrofes y cataclismos. Son muchos los mitos sobre esta nueva etapa que se  vislumbra, y estos determinan las expectativas que el chico tiene hacia el nuevo cambio.

Cierto es, que las noticias y las estadísticas que nos llegan pueden producir desconfianza y temor a los chicos y sus familias. El índice de repeticiones de curso en Secundaria duplica al de Primaria y además el porcentaje más elevado de estas se concentra en 1º de ESO.

Los miedos que existen, pueden producir un descenso del autoconcepto académico que produce un descenso también en las calificaciones. El autoconcepto académico (pensar que soy buen estudiante o no), influye en el rendimiento y a su vez está condicionado por el interés hacia el estudio y las ganas de esforzarse. Es la profecía del autocumplimiento. Sentir que te perciben competente ayuda a obtener  mejores resultados académicos. Por el contrario, el miedo al fracaso o el asumir que el cambio va a resultar frustrante, dificulta la adaptación a esta nueva etapa, privándonos de poder disfrutar de ella. Lla ESO puede ser también un gran momento en la vida de nuestros hijos!

CÓMO DEBEMOS ACTUAR LOS PADRES

Adaptarse a todos los cambios anteriores, no es tarea fácil. Estos chicos y chicas llevan meses imaginando gigantes y monstruos en su cerebro, que nosotros, los padres,  debemos ayudar a transformar en simples molinos de viento, utilizando la analogía del Quijote español.

Todos los cambios pueden ocasionar pérdidas y retrocesos, pero también pueden ser una buena oportunidad para crecer y mejorar, siendo una fase más en el proceso de maduración personal.

Si los chicos superan correctamente la transición  y consiguen una buena adaptación social y académica, puede ser determinante para su buen hacer en esta etapa escolar que comienza y en el paso a niveles educativos superiores.

Por eso, en este momento, como en otros muchos, es fundamental el apoyo y colaboración de las familias para contribuir al éxito personal y escolar de los hijos. Las variables familiares ejercen un mayor impacto sobre los resultados escolares que cualquier otra variable, incluso que las variables relativas a la escuela, como demuestra el informe Coleman.

El papel que debemos los padres desempeñar tiene que ser participativo y activo manteniendo un difícil equilibrio con la independencia e iniciativa que se debe dar a nuestros hijos en estas edades.

  • La colaboración familia – escuela sigue siendo fundamental. Las entrevistas con tutores y profesores son tan necesarias como en Primaria. También el participar en AMPAS y Consejos Escolares o cualquier otro organismo de la institución escolar nos vincula al proceso educativo como familia.
  • Otro indicador para que esta vivencia de cambio de la etapa sea adecuada, es el nivel de comunicación de los padres y los hijos. Una vez más es fundamental y enriquecedor compartir ratos que nos ayuden a poner nombre a todas las emociones y sensaciones que están recibiendo en estos momentos de cambio. Los padres debemos ser creativos, buscar “excusas” para estar con ellos. Se trata de cantidad y calidad de tiempo compartido.
  • Es buena idea el continuar colaborando con nuestros hijos en sus tareas y deberes escolares. No se trata de hacer sus trabajos, pero si de enseñarle a organizarse, teniendo una buena planificación diaria y distribuyendo correctamente los periodos de concentración y descanso. Aunque nos parezcan mayores debemos seguir cuidando sus hábitos de estudio, de descanso y de alimentación. Ellos lo agradecen aunque no lo digan.
  • Por último, recordar que la adolescencia es un momento de gran creatividad para los jóvenes. El cambio de etapa supone que el nuevo horario escolar, en muchos casos, les deja bastantes horas libres en la tarde. Invertir y ocupar ese tiempo en actividades  programadas que pueden ser lúdicas , deportivas  o incluso académicas puede ser una buena idea. Deben ser actividades  que les gusten, tengan alguna utilidad y les ocupen a la vez que les entretienen y motivan. También deben ser  actividades que les proporcionen retos y ocasiones de superarse. Como padres es  positivo el poder compartir con ellos algunas de estas actividades. Aprender y disfrutar juntos del tiempo de ocio  une a padres e hijos. Enseñar a nuestros hijos a ocupar, disfrutar y aprovechar su tiempo libre es importante… sobre todo… ¡al pasar a la ESO!

 

Imagen de portada: Pexels.

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