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Educar es todo

¿Cómo podemos preparar a nuestros hijos para un futuro que no conocemos?

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Hagamos un ejercicio de imaginación. ¿Cómo creéis que será el mundo dentro de 30 años?

Este ejercicio ya lo hizo Ridley Scott en1982, cuando dirigió Blade Runner. Trató de imaginar cómo sería el mundo en 2019. Y se lo imaginó de una forma errónea. En algunas cosas fue muy lejos (se imaginó que nos desplazaríamos en taxis voladores), pero en otras se quedó corto (no se imaginó que parte de nuestra actividad social se desarrollaría en Internet, a través de las redes sociales).

El mundo es hoy, más que nunca, volátil, cambiante… Y, como consecuencia, un 60% de los niños que hoy están en edad escolar trabajará cuando sean adultos en puestos, profesiones y oficios que actualmente no existen todavía.

“Estamos formando a niños y niñas que van a trabajar en profesiones que hoy aún no existen”, reflexionaba la pedagoga Mar Romera en uno de nuestros eventos. Un auténtico reto, ¿verdad? No sabemos qué cualidades, habilidades, conocimientos van a necesitar para los retos a los que se van a tener que enfrentar en su futuro. Por tanto, no sabemos si las habilidades que les estamos inculcando en el presente serán las que vayan a necesitar.

¿Para qué estudiamos?

La Ley Orgánica de Educación (2006) dice que los objetivos del aprendizaje son, entre otros: que los niños puedan desarrollar su personalidad, su capacidad de autoaprendizaje, capacitarse para desarrollar actividades profesionales y garantizar su plena inserción en la sociedad cambiante. Es decir, la educación prepara a nuestros hijos para el futuro.

En este punto, Antonio Campoy, director de coordinación de Kumon España, nos invita a hacer una reflexión: “es muy difícil educar para el futuro porque es muy difícil imaginarse el futuro. No podemos dar habilidades del presente para vivir el futuro, solo podemos darles herramientas para que aprendan por sí mismos”.

Y es precisamente por esto por lo que hoy más que nunca es fundamental que inculquemos a nuestras hijas e hijos un comportamiento autodidacta. Si nuestros hijos aprenden a aprender, se convertirán en personas autónomas, podrán procesar de forma significativa toda la información que reciban, superar sus retos y buscar la solución a los desafíos a los que tengan que enfrentarse en su futuro incierto.

Inculcar un comportamiento autodidacta es lo opuesto a imponer límites a su aprendizaje. Es decirles que confiamos en ellos, que pueden aprender todo aquello que quieran, llegar todo lo lejos que se propongan, y que su futuro profesional no se tiene porqué limitar a una determinada materia, que pueden reinventarse siempre que sea necesario. No tener límites no solo es necesario en el momento incierto y cambiante que les ha tocado vivir, sino que es totalmente beneficioso: les empujará a vivir vidas más plenas y satisfactorias y a querer ampliar horizontes, descubrir nuevas posibilidades y sentirse más realizados.

Qué podemos hacer las madres y padres para fomentar esa actitud autodidacta

La actitud autodidacta no es innata. Hay que trabajarla, y aquí tenemos un papel fundamental las madres y padres. Nosotros somos los encargados de observar, guiar e impulsar su motivación y sus capacidades de aprendizaje.

Los orientadores del método Kumon nos ofrecen algunos consejos fundamentales en este proceso:

  • Seamos pacientes, el proceso de aprendizaje siempre es a medio – largo plazo.
  • Tengamos en cuenta sus emociones y el efecto que podemos provocar con la valoración que hagamos de su proceso de aprendizaje.
  • No veamos sólo el resultado, descubramos cómo aprende nuestro hijo, cómo mejora, cómo evoluciona, el esfuerzo que hace…
  • Planteemos retos adecuados a sus capacidades y practiquemos con ellos para que se planteen nuevos retos sin nuestra ayuda.
  • Guiemos sus pasos hacia objetivos concretos.
  • Impulsemos su desarrollo reconociendo cada día su esfuerzo.

Además, nos recuerdan que:

  • Un alumno autodidacta siente pasión por aprender
  • Sin emoción no hay aprendizaje. La emoción despierta el interés, la curiosidad y la atención plena.
  • La sensación de logro incrementa las ganas de aprender por uno mismo.
  • La motivación nace de la emoción por aprender y se consolida experimentando esa sensación de haberlo logrado por uno mismo.

Antonio Campoy, director de desarrollo de Kumon España, nos invita a reflexionar sobre la importancia del autodidactismo en este vídeo de 5 minutos.

María Dotor

María Dotor

Periodista
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