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10 propósitos educativos para 2021

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¿Propósitos para 2021 en febrero? Así es. Porque creemos que enero es un mes para poner los pies otra vez en la tierra, volver de las Navidades y adaptarnos de nuevo poco a poco a la rutina. Además, dada la peculiaridad de los últimos meses, a muchas personas les ha costado mucho más la conocida como “cuesta de enero”.

Pero ya estamos en febrero, con ganas y dispuestos a seguir aprendiendo en este nuevo año que entra, sea con pandemia o sin ella. Por eso hoy os traemos la lista de propósitos educativos para 2021 que hemos elaborado en Gestionando hijos. Si tenéis papel y boli cerca, ya estamos listos para empezar. ¡Vamos a ello!

1. Aceptaré que ser madre o padre implica equivocarse a veces, y no me culparé por ello: aprenderé 

El primero de los propósitos para 2021 implica entender algo: la culpa, como todas las emociones, tiene una función y puede llegar a sernos muy útil. La culpa puede advertirnos de que no estamos haciendo algo bien y toca cambiar de planteamiento, por ejemplo. O que ha llegado el momento de rectificar y pedir perdón.

Sin embargo, la culpa puede llegar a convertirse en una emoción tremendamente invasiva, por eso debemos aprender a gestionarla para que no nos paralice. Tenemos que tener claro que como madres y padres nos habremos equivocado muchas veces… ¡pero es que seguro que nos quedan muchas más! Así que intentemos quitarnos esas expectativas que nosotros mismos nos hemos creado, porque los súperpapis y súpermamis no existen, la cuestión es seguir interesándonos por aprender y no caer en la culpabilidad constante.

Os recomendamos escuchar lo que dice Laura Baena, presidenta del club de Malas Madres, sobre la culpa:

2. No me dejaré en el último puesto de mi lista de prioridades

¿En qué puesto os encontráis de vuestra propia lista de prioridades? ¿Os dedicáis tiempo a vosotros mismos? ¿Os cuidáis y os mimáis? Siempre que lanzamos esta respuesta a través de nuestras redes sociales, la respuesta es unánime: la mayoría de madres y padres nos cuentan que se dejan a sí mismos en el último puesto de su lista de prioridades, ¡y eso si se acuerdan de incluirse!

No podemos pretender educar a nuestros hijos e hijas para que sean personas sanas y estables emocionalmente si nosotros no les transmitimos esa estabilidad. Debemos cuidarnos, preocuparnos por nosotros, guardarnos momentos para estar solos y para hacer eso que nos gusta o que nos relaja. Solo desde la estabilidad y la calma podremos educar lo mejor posible a nuestros hijos, así que no nos olvidemos de incluirnos a nosotros mismos en nuestra lista de propósitos para 2021.

Os recomendamos leer este artículo al respecto: Priorizarse a uno mismo como madre o padre es entender que nuestro bienestar será la base para el bienestar de nuestros hijos.

3. Usaré el ejemplo como mi mayor herramienta educativa

Podemos decir que esta es una de nuestras principales premisas educativas. Como dijo Einstein, “dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única manera”. Así es como debemos enfocar la educación que damos a nuestros hijos e hijas, entendiendo que somos sus principales referentes y que ellos nos observan siempre y, por lo tanto, nos “aprenden”.

Si queréis saber más sobre este tema, os sugerimos los recomendamos leer los siguientes artículos:
El reto de dar ejemplo en el uso de las tecnologías
La ley del espejo

4. Escucharé de forma activa a mis hijos y fomentaré la comunicación

¿Estamos escuchando a nuestros hijos e hijas? Escuchar, pero no con la intención de responder, tampoco oyendo lo que dicen simplemente, no. Escuchar para comprender, escuchar activamente lo que dicen y prestarles nuestra atención.

Como nos contaba el profesor de filosofía José Carlos Ruiz en esta entrevista, “no hay tecnología capaz de igualar la intensidad de la atención de un niño que está siendo atendido y escuchado por un adulto“. Por lo tanto, “cuando el niño percibe que su madre/padre está dedicándole tiempo, su atención se refuerza y su pensamiento pugna por mantener la atención del adulto, que la experimenta como una recompensa emocional orientada a reforzar su autoestima”.

También os recomendamos leer este artículo sobre la comunicación en familia: ¿Cómo hacer acuerdos felices?

5. Formaré equipo educativo con la escuela y los docentes

El gran periodista Carles Capdevila nos contaba en uno de nuestros eventos que “hace 20 años tuve a mi primera hija y descubrí que si la iba a dejar todo el día con una persona, lo más lógico era confiar en esa persona y no criticarla en la puerta del colegio”.

La familia y la escuela deben caminar juntas, ir de la mano por el bien de nuestros hijos e hijas. Al fin y al cabo, los docentes y educadores son nuestros cómplices en el día a día educativo, por eso favorecer la comunicación, los acuerdos, implicarnos y facilitar el trabajo en equipo repercutirá directamente en beneficio de los niños y niñas.

Os dejamos aquí la ponencia de Carles Capdevila sobre la importancia de formar equipo educativo. Una ponencia imprescindible para todas las madres, padres y educadores, sin duda.

6. Usaré el “modo avión” en los momentos en familia

Teniendo en cuenta lo que hemos comentado más arriba sobre la importancia de educar desde el ejemplo que damos, y también la relevancia que tiene escuchar activamente a nuestros hijos, no podemos olvidarnos de utilizar el “modo avión” en los momentos familiares.

¿Y esto qué quiere decir? Muy fácil: nada de dispositivos tecnológicos cuando estamos juntos. Si les enseñamos que el whatsapp que acabamos de recibir merece más atención que la conversación que estamos teniendo, ¿cómo creéis que acabarán comportándose ellos? Además, como asegura la psiquiatra Marian Rojas, “empiezan a surgir estudios que demuestran que cuando estamos con nuestros hijos con el teléfono delante, ellos perciben sensación de abandono, que no son nuestra prioridad”.

Para aprender más sobre esto, no os podéis perder la maravillosa ponencia de Marian Rojas: “Cómo educar para que les pasen cosas buenas a tus hijos, por Marian Rojas”.

7. No caeré en la sobreprotección 

Muchas veces el miedo guía la educación que damos a nuestros hijos. El miedo que nos provoca el no querer que sufran nos lleva, muchas veces, a un estilo educativo que cae en la sobreprotección.

Es importante que diferenciemos entre cubrir todas las necesidades de nuestros hijos (fisiológicas y emocionales) y sobreprotegerlos. La primera premisa será necesaria e imprescindible para el correcto desarrollo de nuestros hijos y la creación de un apego seguro. La segunda, sin embargo, hará que nuestros hijos se conviertan en adultos con poca confianza en sí mismos, poca resiliencia y mucho miedo para enfrentarse a las situaciones que la vida les ponga por delante.

En este artículo te contamos cómo son los padres que sobreprotegen y cuáles son las consecuencias de esto en los niños y niñas: Padres y madres helicóptero: ¿eres uno de ellos?

8. No usaré etiquetas que limiten su desarrollo y su potencial

¿Cuál es la diferencia entre decirle a nuestro hijo que es un desastre y decirle que su habitación está desordenada? Pues que con la primera afirmación le estamos colgando una etiqueta, estamos apuntando al “ser”, a su personalidad, cosa que interiorizará como algo complicado de cambiar o corregir.

Haciendo referencia a su habitación, en cambio, estaremos apuntando también la solución: arreglarla. Ya no es cuestión de “ser”, sino de “hacer”, algo mucho más fácil de solucionar y que no asimilará como parte de su identidad, sino como algo que puede cambiar.

Las etiquetas limitan a nuestros hijos e hijas, por eso debemos hacer un esfuerzo por marcarnos como uno de los propósitos de 2021 el desterrarlas de la educación que les damos. Os recomendamos leer esta entrevista al psicólogo Alberto Soler: “Qué injusto que llamemos malos a niños cuyo mayor pecado es, simplemente, comportarse como niños“. Y, por supuesto, si os interesa esta tema, no os perdáis su libro “Niños sin etiquetas“.

9. Veré los conflictos como oportunidades educativas y no como ataques personales

Muchas veces nos tomamos determinados comportamientos de nuestros hijos e hijas como un ataque o una provocación personal hacia nosotros. Y si están pasando la adolescencia… ¡qué os vamos a contar!

Pero tenemos que aprender a cambiar el enfoque con el que miramos estas situaciones, entendiendo que no es un enfrentamiento hacia nosotros, sino su forma de canalizar su atasco emocional.

Para conseguirlo, podemos empezar con este artículo (con vídeo incluido) en el que la experta en disciplina positiva María Soto nos explica cómo entender el mal comportamiento de nuestros hijos.

10. Intentaré más a menudo ver la vida con los ojos de un niño

Y, por último, no nos podemos olvidar de este gran propósito: bajar más a menudo a su misma altura para que sean ellos quienes nos enseñen y nos contagien un poquito su forma de ver la vida.

Muchas veces nos centramos en todo lo que nosotros les enseñamos o deberíamos enseñarles… pero, ¿y qué pasa con todo lo que nos enseñan ellos a nosotros día tras día? La ilusión, las ganas de aprender, la curiosidad, el agradecimiento…

Y no solo eso. Hacer más a menudo este ejercicio nos da perspectiva, nos ayuda a relativizar y, sobre todo, a empatizar con ellos.

Estos son los 10 propósitos que nos hemos marcado en Gestionando hijos. ¿Qué os habéis propuesto vosotros? Nos interesa mucho saberlo, así que contadnos en nuestras redes sociales cuáles son vuestros propósitos educativos para 2021. ¡Muchas gracias!

CADA LUNES Y JUEVES DEL 10 MAYO AL 10 DE JUNIO DE 22:00h A 23:00h

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