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¿Qué nos piden nuestros hijos adolescentes?

Abundan mucho los consejos para sobrellevar de la mejor manera esta etapa ciertamente convulsa en la educación de nuestros hijos e hijas, pero poco se ha escrito sobre qué necesitan ellos y ellas, los adolescentes, de los adultos y más aún de los padres y madres.

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Eva Bach, una de las pocas personas del planeta capaces de afirmar totalmente en serio que “la adolescencia es una maravilla“, ha recopilado en esta infografía los mensajes clave que transmitieron 1.500 chicos y chicas para el libro, escrito a cuatro manos con Montse Jiménez, Madres y padres influencers.

Los adolescentes nos piden empatía, escucha y respeto

Como contaban Eva Bach y Montse Jiménez en una entrevista a elDiario.es, un 37% de los chavales y chavalas entrevistados se sienten molestos con “nuestra falta de empatía, nuestra desconsideración y sienten que no los escuchamos”. Podríamos decir que ellos tampoco escuchan, pero las autoras afirman que “no se pasan por el forro lo que les decimos, pero tienen que comprobar por sí mismos la solidez y utilidad de todo lo que les hemos dicho, porque tienen que hacérselo suyo”.

Frente a la idea de que los adolescentes no tienen preocupaciones o estas son niñerías, Eva Bach y Montse Jiménez reclaman empatía: “Nosotras hemos preguntado a los adolescentes por sus miedos y sus preocupaciones y no son tonterías adolescentes, sino propias de personas que están despertando a la vida: el miedo a mostrar el mundo interior por si eres rechazado, por mostrarte como te sientes por dentro, el miedo a no ser lo suficientemente capaz, de ser poco valorado”. Y se muestran rotundas: “Si lo que late en el interior de los adolescentes son los grandes temas humanos, si sus miedos y sus sueños son los nuestros también y no sabemos verlo así, quizá lo que ocurre es que nosotros estamos desconectados de lo pura y esencialmente humano”.

Establecer y cuidar un canal de comunicación abierto y respetuoso es un esfuerzo que merece la pena. Y Eva Bach da algunas claves: “Los influencers les hablan con un tono cercano, con naturalidad, de temas que son tabú, grandes temas de la vida… ¿Nosotros somos capaces de hacer todo esto? ¿Les saludamos como Dulceida, que les dice “¡Hola, preciosos!”? ¿Entramos en casa o en el aula así, con esta alegría de vivir, de que sean nuestros hijos o nuestros alumnos?”.

Los adolescentes nos piden que disfrutemos de la vida

En las entrevistas que llevaron a cabo entre adolescentes, “un 21%, nos ven aburridos, agobiados y estresados, poco capaces de disfrutar de la vida. Esto nos tiene que hacer reflexionar sobre el mensaje que estamos dando a nuestros jóvenes acerca de la vida adulta”. De hecho, cuentan que muchos adolescentes les han regalado el libro a sus padres y madres porque “el mensaje que damos en el libro de que lo más importante de tu vida es tu vida y no tus hijos. Hay jóvenes que lo han recibido muy bien, que quizá lo entienden más que los adultos”. Por eso, recomiendan “no dar tanta importancia a las caras que nos ponen los adolescentes, preocupémonos más de cómo estamos nosotros y de cómo vibramos nosotros con la vida y con ellos y ellas”.

Gozar de la vida, encontrar pasiones o aficiones y no amargarse parecen peticiones más que necesarias por parte de los adolescentes.  Como señala Eva bach en la citada entrevista, “yo creo que la mala fama se la ponen a la adolescencia las personas que se han desenamorado de la vida y el alarde de pasión y vitalidad adolescente les sacude e incomoda”.

Los adolescentes nos piden que los guiemos

Uno de los resultados más sorprendentes de las entrevistas realizadas por Bach y Jiménez es que “el 80% cuando les preguntas a quién admiran, mencionan a alguien de su familia. La familia tiene una fuerza impresionante. Nos lo tenemos que creer y tenemos que prepararnos para poder ejercer la mejor de las influencias”.

¿Y qué admiran de nosotros y nosotras? Los chavales, cuentan Eva y Montse, “nos decían cosas con mucho calado: por su coraje, porque les han enseñado a no tirar la toalla, porque son personas luchadoras, positivas, que dan ánimos… No los admiran por logros profesionales sino por valores personales. Esto es precioso y quiere decir que los adolescentes perciben y valoran mucho más de lo que parece”.
Ser conscientes de nuestra influencia y cuidar el ejemplo que les estamos dando ayudará sin duda a cultivar una mejor relación con el adolescente que tenemos en casa.

Los adolescentes nos piden una mirada positiva hacia la adolescencia

Aquí viene el más difícil todavía. Nuestros hijos e hijas adolescentes necesitan que nademos contracorriente del discurso que demoniza esta etapa vital. Cuentan las autoras que un 29% de los chavales entrevistados “nos ven intransigentes, estrictos y poco tolerantes”. Nos reclaman, como señala la infografía, que nos acerquemos a ellos,  que los escuchemos, los valoremos y los animemos. Cuenta Eva Bach en la citada entrevista que “las personas de mentalidad rígida viven el vendaval renovador de la adolescencia como una amenaza para sus certezas. Este inmovilismo adulto crea abismos y levanta muros entre adolescentes y adultos. Nosotras abogamos por dejarnos enseñar por ellos”. Y lo que nos enseñan los adolescentes, si queremos verlo, son “las maravillas de la adolescencia: pasión, creatividad, coraje, sueños, vitalidad, nobleza, agudeza perceptiva, sentido del humor, capacidad crítica, transgresión”.

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