El desafío que supone ser un equipo de crianza

Ante la llegada del primer hijo surgen desafíos inimaginables, lo que ya habíamos conocido de nuestras parejas queda en segundo plano para darle lugar a la nueva versión como madres o padres.

Sabemos que ante la ecuación: pareja + hijo = familia, no hay una fórmula ni respuesta correcta, sino que cada familia es diferente y el rol que cada uno va a ocupar se va a ir estableciendo a medida que se afiance la construcción de este nuevo vínculo.

Para que esto suceda es importante compartir desde que nacen la cotidianeidad de la vida, que ambos participen de la crianza y los distintos momentos de cada etapa: el primer baño, el momento del sueño, la iniciación en la alimentación complementaria, el desarrollo psicomotor, la adquisición de nuevas habilidad cognitivas, y mucho más. Todo lo que ambos puedan realizar para conocer, entender y compartir con su hijo es válido, y más si pueden hacerlo en conjunto.

Ante la ecuación: pareja + hijo = familia, no hay una fórmula ni respuesta correcta

¿Y cómo se aprende? Se aprende haciendo. Se aprende de los errores. Se aprende probando, experimentando, intentando una y otra vez. Aunque creamos que sí, ya que las frases se pasan de generación en generación, no existe un manual para ser padres, se hace camino al andar, como diría Joan Manuel Serrat.

La confianza y la comunicación juegan un papel fundamental ya que, a través de ellos, los adultos van a poder establecer esos acuerdos tácitos, implícitos, que permite que uno descanse en el otro permitiéndole desarrollar distintas habilidades para resolver algunos conflictos o situaciones cotidianas.

Si esto falla  propongo que junto a nuestra pareja podamos realizarnos algunas preguntas, tales como estas:

  • ¿Cómo fue mi crianza? ¿Qué cosas me gustaron de crianza y quiero repetir? ¿Cuáles no me gustaron y me gustaría hacer de forma diferente?
  • ¿Tuve una infancia feliz? ¿Cuál es el primer recuerdo que tengo de ella?
  • ¿Qué cosas extrañas antes de ser madre/padre?
  • ¿Cómo te imaginabas que era la maternidad/paternidad? ¿Qué diferencias encontras con la realidad?
  • ¿Qué habilidades nuevas experimenté con la maternidad/paternidad? ¿Qué habilidades me gustaría que tuvieran mis hijos de grandes?
  • ¿Qué necesito? ¿Qué ofrezco? ¿Qué puedo ceder?

“Un bebe hará más fuerte  el amor, más cortos los días, más largas las noches y más felices los hogares”.

 

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Lara Fernández

Periodista especializada en Educación y maestra de Educación infantil

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