Las 10 dudas más comunes sobre el sueño infantil, resueltas por Lucía, mi pediatra

La pediatra, Lucía Galán, responde a nuestras preguntas más frecuentes sobre el sueño de nuestros hijos.

Cuando se trata del sueño de nuestros hijos, los padres siempre nos enfrentamos a una multitud de dudas: Mi bebé se despierta muchas veces a lo largo de la noche, ¿es normal? ¿Cuál es la mejor forma de establecer una rutina de dormir? ¿Hasta qué edad tienen que dormir la siesta? Y nos planteamos un sinfín de preguntas más. En busca de respuestas, hemos recurrido, de la mano de la marca española Miniland, a una experta en el tema del sueño infantil, Lucía, mi pediatra, mediante un directo en nuestro perfil de Instagram (@educarestodo).

A continuación, resolveremos las dudas más comunes de los padres respecto a este tema y obtendremos consejos prácticos de nuestra especialista para garantizar un sueño reparador y saludable en nuestros pequeños. Así que prepárate para tener información valiosa y despejar todas esas interrogantes que te mantienen despierto por la noche. ¡Comencemos!

 

Duda 1: Mi bebé tiene dos meses y se despierta cada tres horas. ¿Es normal?

 

Sí, es completamente normal. Los bebés cuando nacen tienen un ritmo ultradiano hasta los cinco o seis meses. Es decir, a diferencia de nuestro ritmo, que es circadiano y significa que nuestro cuerpo se reactiva cada 24 horas, el de los recién nacidos se reanuda cada dos o tres horas. O sea, para ellos el día dura entre dos y tres horas, por eso no diferencian el día de la noche. Entonces, cada dos o tres horas se despiertan de forma natural para alimentarse, es un mecanismo de pura supervivencia. Incluso hay algunos que lo hacen cada hora y media y es absolutamente común.

Por otro lado, también hay bebés que con tres y cuatro meses ya duermen seis horas del tirón, y si están bien de peso, tienen un desarrollo normal y todas las revisiones con el pediatra son estupendas, no hace falta despertarles porque asimismo es habitual.

 

Duda 2: ¿A partir de qué edad empiezan a diferenciar el día y la noche? Y, ¿cuándo hay que empezar a establecer las rutinas de sueño?

 

Normalmente, mientras tengan ese ritmo ultradiano, que son los primeros cinco o seis meses, no diferencian muy bien el día de la noche por lo que hemos comentado anteriormente. Ahora bien, a partir de esa edad y, sobre todo, con los hábitos que nosotros poco a poco ya vamos instaurando desde el mismo momento en el que el bebé nace, ellos van aprendiendo que hay un momento de oscuridad donde todo está más en silencio, en calma, donde no hay movimiento, ni luz, ni ruido ambiental y, en cambio, hay otros momentos durante el día donde hay mucha luz, ruido ambiental, movimiento…

Por lo tanto, a partir de esa edad el bebé ya más o menos va regulando y sabiendo lo que es el día y la noche. Por eso decimos que no debemos ir en contra de esta propia naturaleza, y con esto me refiero a que, si el bebé duerme durante el día, no es necesario meterlo en una habitación completamente a oscuras y con todo absolutamente en silencio porque ese reloj interno que tiene necesita regularse en base a los estímulos externos, y estos son el ruido ambiental y la luz. Por esta razón, siempre os aconsejo que desde que os sintáis con ganas, con fuerza y con energía, salgáis con él a pasear, y es preferible hacerlo por la mañana.

 

Duda 3: ¿Qué opinas de adiestrar a los niños desde que nacen en su sueño?

 

Si con ‘adiestrar’ nos referimos a implementar rutinas del sueño, pues sí, desde que nacen se implementan rutinas del sueño, pero igual que establecemos rutinas con la alimentación o rutinas de higiene, pero esto de abandonarlos en el llanto y no acompañarles en el proceso de aprendizaje del sueño yo no soy partidaria de esto. Creo que podemos acompañarles en ese proceso de aprendizaje de instauración del sueño maduro desde una postura mucho más respetuosa y amorosa.

Es probable que habrá momentos durante la crianza que tengamos que poner límites y que a lo mejor hay niños que con año y medio, dos o tres, esas rutinas de las que hablábamos no se le han instaurado precozmente. En ese caso, tenemos que dar unas pautas muy específicas para reeducar ese sueño, pero lo importante es saber cómo se va desarrollando el sueño del niño, qué es normal y qué no es normal, y qué conductas nos ayudan a que vaya adquiriendo ese sueño maduro.

Asimismo, tenemos que entender que hay niños que son de buen dormir, al igual que hay niños que son de buen comer, y por eso no debemos culpabilizar nunca a los padres porque hay niños que adquieren la madurez del sueño más tarde que otros. Los bebés hasta los seis meses se despiertan cada hora y media, dos, y hasta que cumplen el año hacen tres o cuatro despertares, y es normal, no duermen toda la noche del tirón hasta los dos o tres años.

 

Duda 4: Una seguidora nos comenta que su hijo tiene 12 meses y sigue despertándose al menos dos veces durante la noche. Nos pregunta qué es lo que está haciendo mal para que eso ocurra.

 

Nada, no hacéis nada mal, que eso suceda es común. Lo natural es que el niño entre el año y los dos años y medio haga un par de despertares. Cuando se despierten tenemos que acudir y decirles: “No pasa nada, cariño. Mira, es de noche”, nos sentamos a su lado, le damos un besito, un poquito de agua y nos vamos. Tenemos que normalizar la situación y acompañarles, hacerles ver que todo está bien y que pueden seguir durmiendo. Cuando esto lo repetimos periódicamente, al final el niño lo aprende y esos despertares se terminan extinguiendo.

No obstante, si a partir de ese año y medio, dos años y tres años, en lugar de tener dos despertares, hace siete, se despiertan a cada hora, gritan, te van a buscar y entran en bucle con rabietas, esto ya no es normal y ahí es cuando tenemos que consultarlo con un especialista.

 

Duda 5: ¿Hasta qué edad tienen que dormir la siesta?

 

En torno al año, suelen hacer una siesta mañanera y otra por la tarde. Luego hay niños que hacen micro-siestas, o sea, en lugar de hacer dos siestas una mañana y otra de tarde, hacen micro-siestas de 20 minutos y, a lo mejor, hacen tres a lo largo del día. Siempre digo que mientras la noche vaya evolucionando bien y el niño durante el día vaya bien, todo está perfecto. A partir del año, año y medio o dos, ya van soltando una de las siestas, normalmente, suelen soltar la de la mañana y se quedan con la tarde, que esas las suelen seguir necesitando hasta los tres o cuatro años. Y, sobre todo, destacar que no es buena idea que nosotros decidamos quitarles la siesta, si nos la piden es porque la necesitan. A partir de los cuatro años ya es raro el niño que duerma la siesta. Después llega la adolescencia, donde vuelven otra vez las siestas, pero ya por otros motivos.

 

Duda 6: ¿Qué son los terrores nocturnos?

 

Los terrores nocturnos entran dentro de las parasomnias, las cuales son unos acontecimientos benignos en el discurso del sueño que tienen algunos niños y adultos. Los terrores nocturnos ocurren cuando estamos durmiendo y de repente escuchamos al niño gritar o un ruido muy llamativo. Acudimos a la habitación y lo típico es ver al niño sentado con los ojos abiertos y gritando, incluso, a veces se vuelven agresivos cuando les hablamos o tocamos y empiezan a sudar mucho. Obviamente al verles así nos asustamos mucho porque pensamos que le está pasando algo grave, pero realmente es una parasomnia, que se produce en la fase no REM del sueño. Al día siguiente, el niño no va a recordar absolutamente nada de lo que ha pasado. A diferencia de las pesadillas, que se producen en la fase REM del sueño, durante estas no se suelen levantar de la cama, gritan, se mueven, pero no son tan intensas ni tan agresivas como los terrores nocturnos.

Durante las pesadillas sí que aconsejamos despertarles para que tomen conciencia de dónde están y para ofrecerles un poquito de agua. Simplemente nos acostamos con ellos y se les pasa. Sin embargo, en el terror nocturno ocurre lo contrario. Y es que si intervenimos, la mayor parte de las veces empeoramos el escenario porque se ponen todavía más agresivos. Por tanto, lo recomendable es mantener la calma y garantizar su seguridad porque hay niños que a veces se golpean contra los barrotes de la cuna o se tiran y se hacen daño. Así que, si os ocurre no os asustéis, pero lo ideal es consultarlo con el pediatra porque en muy pequeñas ocasiones son otras cosas más serias, aunque lo normal es esto y suele ir un poco a brotes.

 

Duda 7: Si le damos un biberón con cereales antes de dormir, ¿va a dormir toda la noche o es un mito?

 

No, es totalmente un bulo, pues no hay ninguna evidencia que afirme tal dicho. De hecho, hay niños que duermen peor tras tomar un biberón con cereales antes de dormir.

 

Duda 8: Otra mamá nos comenta que su bebé de cuatro meses se da la vuelta hacia abajo, pero no hacia arriba, y nos pregunta si por la noche hay que darle la vuelta.

 

Todos los niños tienen que dormir boca arriba hasta los seis meses obligatoriamente para la prevención de la muerte súbita del lactante. En el momento en el que sean capaces de darse la vuelta tanto a un lado como hacia el otro, ya no es necesario que nosotros se la demos. Ahora bien, si tenemos un niño que se da la vuelta, pero por él mismo con cuatro meses todavía no es capaz de girarse boca arriba necesariamente tenemos que volver a ponerle boca arriba.

 

Duda 9: ¿Podemos hacer colecho con el bebé y con su hermano un poco más mayor?

 

No, no está recomendado como medida de prevención de la muerte súbita del lactante. No debemos colechar con un bebé recién nacido ni durante sus primeros seis meses de vida. Además, con hermanitos mayores aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante. Así que, antes de que nazca el bebé, tenemos que explicarle al hermano mayor que es momento de pasar a su camita.

 

Duda 10: ¿La melatonina es un buen recurso? ¿En qué casos?

 

La melatonina no se debe consumir ni ofrecer a nuestros hijos sin una prescripción médica. Es una sustancia que, efectivamente, ayuda a dormir porque es la hormona del sueño, y tiene una vida media muy cortita, es decir, a las cuatro o cinco horas ha desaparecido del torrente sanguíneo del paciente. No tiene mayores efectos secundarios, pero no se debe utilizar sin prescripción médica y menos en los niños. De hecho, lo más probable es que si la utilizamos mal no funcione porque tiene unas indicaciones muy concretas. Así que, quien tenga curiosidad por la melatonina, lo ideal es que consulte con su pediatra.

 

 

Puedes ver el directo completo con Lucía, mi pediatra, mediante este enlace: https://www.instagram.com/p/CtrdvPpKXYd/?hl=es

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