Niños estresados por exceso de deberes y extraescolares. ¿Cómo les ayudamos?

La psicóloga Úrsula Perona nos explica las consecuencias de que nuestros hijos estén sobrecargados con tareas y nos aconseja cómo debemos actuar para evitarlo.

En la actualidad, es común que los niños y niñas se involucren en una amplia variedad de actividades extraescolares, desde deporte hasta música, arte y clases de idiomas. Aunque estas puedan ser beneficiosas para su desarrollo, a menudo pueden llevar a un nivel significativo de estrés y agotamiento en los niños. Es por ello que nuestra figura como padres debe ser determinante para aportar un equilibrio entre el crecimiento y la salud mental de nuestros hijos.

En concreto, Úrsula Perona, psicóloga clínica infantil-juvenil, afirma que, de media, los niños y niñas pasan “unas 8 horas en el colegio”. A esto, hay que sumarle una carga significativa de deberes, ya que España es uno de los países del mundo que “más tareas manda al alumnado” para que realicen en sus respectivos hogares. Por si esto fuera poco, hay que añadir las actividades extraescolares que muchos niños llevan a cabo por las tardes. Un sinfín de ‘cargas’ que provocan que nuestros hijos lleguen al final del día realmente agotados.

 

Posibles consecuencias

 

Ahora bien, el agotamiento no es la única consecuencia que puede conllevar esta rutina para los niños. La psicóloga Perona nos explica que, entre otras, destacan:

 

Cambios en el comportamiento. Debemos prestar atención a cualquier cambio en el comportamiento de nuestros hijos. Pueden volverse más irritables, ansiosos o emocionalmente sensibles.

 

Fatiga. Si nuestro hijo está constantemente cansado, podría ser una señal de que está sobrecargado con actividades extracurriculares.

 

Descenso en el rendimiento escolar. Si percibimos una disminución en su rendimiento académico, podría deberse a que están lidiando con demasiadas clases extraescolares.

 

Problemas de salud física y emocional. Los niños estresados pueden experimentar dolores de cabeza, problemas estomacales y ansiedad.

 

Cómo debemos actuar las madres y padres

 

Ante estas circunstancias, nos surge la pregunta de cómo tenemos que actuar si nuestros hijos se encuentran en una situación similar. Pues bien, para ello la experta nos aporta varios consejos que podemos aplicar a nuestro día a día:

 

Comunicación abierta. Debemos fomentar un ambiente en el que nuestro hijo se sienta cómodo hablando con nosotros sobre sus preocupaciones. Además, tenemos que adecuar el espacio donde realizan sus tareas correctamente para que no haya tecnología ni herramientas que provoquen la distracción. También es necesario dar tiempo al cerebro para que descanse y no hacer una cosa tras otra, sin parar.

 

Establecer límites. Hemos de ayudar a nuestro hijo a establecer un equilibrio saludable entre las actividades extracurriculares y el tiempo libre. A veces, decir “no” a una actividad adicional puede ser necesario.

 

Priorizar el tiempo en familia. Dediquemos tiempo de calidad en familia, libre de actividades estructuradas. Esto ayuda a reducir la presión y permite que los niños descansen.

 

Apoyo emocional. Hay que enseñarles estrategias para manejar el estrés, como la respiración profunda o la meditación. De hecho, podemos practicar estas técnicas juntos.

 

Evaluación periódica. Debemos revisar regularmente la agenda de nuestro hijo y evaluar si están sobrecargados. Así, podremos ajustar el horario según sea necesario.

 

Fomentar la autonomía. Ayudémosles a tomar decisiones sobre sus actividades extracurriculares. Esto les dará un sentido de control sobre su propia vida.

 

Modelar el equilibrio. Tenemos que demostrar cómo equilibramos nuestras propias responsabilidades y tiempo libre. Los niños tienden a imitar el comportamiento de sus padres.

 

En este contexto, cabe destacar que la Asociación Nacional de Pediatría establece como adecuadas unas 4 horas semanales de actividades extraescolares (2 actividades diferentes). “En España, lamentablemente, estamos exponiendo a nuestros hijos a muchas más, entre deporte, idiomas y alguna otra actividad lúdica o de ocio”, puntualiza Perona, la cual añade que las actividades extraescolares deben tener un “componente lúdico” y deben ser elegidas por “nuestros hijos”.

Y es que, es importante recordar que cada niño es único, y lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro. Por tanto, hemos de observar a nuestro hijo de cerca y ser sensible a sus necesidades. Si notamos signos de estrés, tomemos medidas para abordar la situación y asegurémonos de que su bienestar emocional sea una prioridad. Ayudarles a encontrar un equilibrio saludable entre las clases extraescolares y el tiempo libre les permitirá crecer y desarrollarse de manera más completa y feliz.

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Carlota Arellano

Carlota Arellano es periodista y social media manager. Otra de sus pasiones es la educación, tiene experiencia con niños de infantil y primaria. Más allá de las formaciones regladas, sigue formándose para estar al día en las últimas tendencias. “Me gusta que me valoren y me recuerden como una persona entusiasta, risueña, empática y apasionada en todo lo que hago, tanto personal como profesionalmente.”

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