Niños sobreexigentes e insatisfechos: cómo ayudarles

La experta Cristina Gutiérrez nos explica las consecuencias de los niños con estas características y nos da varios consejos para ayudarles.

En la sociedad actual, los padres y profesores ponemos cada vez más exigencias y obligaciones a los niños y, debido a ello, muchas veces les sometemos a una “gran presión, que les genera ansiedad y estrés”, asegura Cristina Gutiérrez, experta en Educación Emocional y creadora del Método La Granja Ability training center©.

La exigencia y la búsqueda constante de la perfección en los niños pueden tener graves consecuencias a corto y largo plazo, que perjudican a su desarrollo, salud emocional, autoestima, relaciones interpersonales y capacidad para resolver problemas. En muchas ocasiones, la sobreexigencia en el ámbito escolar viene de la mano de los padres. De hecho, la figura de los padres juega un papel determinante en el desarrollo de la autoexigencia de sus hijos, especialmente cuando se trata de alcanzar el éxito académico. Por este motivo, es necesario que los padres estemos atentos al nivel de presión que estamos ejerciendo sobre nuestros hijos y aprendamos a trabajar en conjunto con ellos para reducir la autoexigencia y buscar un equilibrio saludable en el ámbito escolar.

A continuación, y con la ayuda de Cristina Gutiérrez, conoceremos cuáles son las consecuencias y otras posibles causas de que los niños sean sobreexigentes y busquen constantemente la perfección en su rendimiento escolar. Además, la especialista nos da varios consejos muy útiles para ayudarlos a superarlo.

 

Consecuencias de la sobreexigencia en el ámbito académico

 

Las consecuencias pueden ser peligrosas y afectar a su vida académica, personal y emocional. Algunas de ellas son:

-Baja autoestima

 

A menudo, buscar la perfección en todo puede hacer que los niños sientan que nunca son lo suficientemente buenos en nada. Todo esfuerzo en los logros escolares se centra en las cosas en las que no se alcanzaron las expectativas, lo que perjudica negativamente en su autoestima. La autoestima afectada no solo daña su capacidad para desarrollarse, sino que también daña su confianza social.

 

-Estrés y ansiedad

 

La presión y la sobreexigencia que los niños sienten para obtener un rendimiento académico perfecto puede ser muy estresante para ellos. Esto puede generarles niveles de ansiedad muy altos y lastimar su bienestar emocional y físico. Al sentirse incapaces de cumplir sus expectativas, sienten miedo, pánico y una enorme presión por alcanzar sus perspectivas.

 

-Bajo rendimiento académico

 

Aunque parezca contradictorio, cuando los niños buscan todo el tiempo la perfección y son muy exigentes consigo mismos, pueden terminar obteniendo un bajo rendimiento académico. Esto se debe a que su concentración está enfocada en evitar errores y en rendir según sus expectativas muy altas, en lugar de aprender y pensar de forma creativa. Además, pueden terminar distrayéndose al tratar de asegurarse de que todo sea perfecto.

 

-Pérdida de interés en la escuela

 

Los niños que experimentan una fuerte presión para obtener buenos resultados finales, pueden perder interés en la escuela rápidamente. Al no sentirse motivados o satisfechos con su rendimiento escolar, y al no ser recompensados por sus esfuerzos, pierden poco a poco la motivación por aprender y disfrutar de nuevas experiencias.

 

-Problemas de salud mental

 

La búsqueda constante de la perfección genera un grave impacto psicológico en los niños. Pueden experimentar diversos problemas emocionales y de salud mental como depresión y trastornos de ansiedad. Los niños que se sienten presionados a ser perfectos en todo, a menudo dejan de disfrutar de su infancia y su tiempo de juegos y actividades.

 

 

Causas de la sobreexigencia en los niños

 

Existen varias causas que pueden llevar a un niño a sentirse sobreexigido en cuanto a su rendimiento escolar. Algunas de ellas son:

-Presión de los padres

 

Como hemos comentado anteriormente, esto es uno de los principales motivos. En muchos casos, los padres esperamos que nuestros hijos tengan un buen rendimiento escolar. Si bien esta expectativa no es mala en sí misma, puede convertirse en excesiva si se les exige más de lo que el niño puede dar.

 

-Comparación con otros niños

 

Los niños también pueden sentirse sobreexigidos cuando se comparan con otros niños de su misma edad o con sus compañeros de clase.

 

-Altas expectativas en el entorno escolar

 

Algunos colegios pueden promover una cultura del éxito que lleva a los niños a sentirse presionados para alcanzar altas calificaciones.

 

 

Consejos para ayudar a los niños cuando no se sienten suficientes

 

La excesiva presión a la que están expuestos los niños debido a querer ser los mejores en todo, muchas veces hace que se sientan “desbordados y nunca sean suficientes en nada de lo que hacen”, explica la especialista Gutiérrez. Por esta razón, Cristina insiste en que es necesario recordar (y recordarles) que cada uno tiene su propio ritmo y necesidades, y que es fundamental aceptarlos tal y como son. Asimismo, es muy importante trabajar con ellos para ayudarles a comprender y manejar sus emociones de manera efectiva.

Por ello, la experta Cristina Gutiérrez nos da varios consejos sobre cómo podemos trabajar con los niños y adolescentes cuando no se sienten suficientes.

Habla con él: es importante fomentar la comunicación abierta y establecer un ambiente de confianza donde los estudiantes se sientan cómodos para expresar sus inquietudes, dudas y expectativas sin temor a ser juzgados. Alentándolos a hablar sobre lo que les preocupa acerca de su desempeño escolar, podemos identificar los problemas que necesitan ser abordados y trabajar para encontrar soluciones juntos.

Motívale: Es fundamental enfatizar la importancia de una actitud positiva y fomentar la confianza en su capacidad para mejorar su desempeño académico. Animándolos a enfocarse en sus fortalezas y reconocer el progreso que han hecho, aunque sea pequeño, puede ser un gran motivador.

Ayúdale a poner las expectativas en perspectiva: es importante que los niños comprendan que no tienen que ser perfectos ni obtener siempre notas altas.

Enséñale habilidades de afrontamiento: muéstrale técnicas para manejar el estrés y la ansiedad. Esto puede incluir métodos de relajación, meditación o ejercicios físicos. Asimismo, es recomendable trabajar con él para mejorar las habilidades de estudio y organización. Muchos alumnos pueden carecer de estas habilidades, lo que puede llevarlos a estar subutilizando su potencial en la escuela. Fomentar la planificación anticipada y el desarrollo de un horario de estudio semanal que les permita distribuir su tiempo de forma efectiva y con un enfoque en las áreas donde más necesiten apoyo.

Celebra el esfuerzo, no solo el resultado: recuérdale que el esfuerzo y el trabajo duro son importantes, no solo el resultado final.

 

Tenemos que tener presente que la sobreexigencia puede ser perjudicial para la salud emocional y física de los niños. Por ello, es muy importante que los padres y profesores trabajemos juntos para ayudarles a equilibrar su vida académica y personal, y dejemos de enfocarnos solo en sus resultados académicos. Tenemos que animar a los niños a seguir adelante, mejorar su autoestima y a prestar atención a sus necesidades emocionales.

 

Puedes ver en este vídeo la pregunta de Luis Enrique Jiménez, director técnico del Colegio Sagrado Corazón, y la respuesta de Cristina Gutiérrez Lestón, directora de La Granja.

 

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Carlota Arellano

Carlota Arellano es periodista y social media manager. Otra de sus pasiones es la educación, tiene experiencia con niños de infantil y primaria. Más allá de las formaciones regladas, sigue formándose para estar al día en las últimas tendencias. “Me gusta que me valoren y me recuerden como una persona entusiasta, risueña, empática y apasionada en todo lo que hago, tanto personal como profesionalmente.”

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