¿Por qué la conducta alimentaria influye en el estado de ánimo y autoestima de nuestros hijos?

Es fundamental estar atentos a los hábitos alimentarios de nuestros hijos ya que, de lo contrario, puede afectar negativamente en su desarrollo y la Dra. Laura Rojas-Marcos nos explica por qué.

La relación entre la conducta alimentaria y las emociones puede ser más relevante de lo que imaginamos. Por ello, es fundamental estar atentos a los hábitos alimentarios de nuestros hijos, ya que “los niños que siguen una dieta equilibrada no sólo presentan una mejor salud física, sino también mental“, asegura la doctora en psicología clínica y de la salud, Laura Rojas-Marcos.

A continuación, hablaremos sobre cómo los alimentos que consumen nuestros hijos pueden afectar a su estado de ánimo y autoestima, y la Dra. Rojas-Marcos nos dará varios consejos prácticos para fomentar una relación saludable con la comida en nuestros niños.

 

El impacto de la alimentación en el bienestar emocional de nuestros hijos

 

La alimentación juega un papel crucial en el desarrollo emocional de los niños. Los nutrientes que consumen pueden influir tanto en la producción de neurotransmisores, como la serotonina, que afecta al bienestar emocional, así como en la regulación del azúcar en la sangre, que puede afectar a su energía y concentración.

“Existen evidencias científicas de que algunos alimentos con altos azúcares refinados y grasas transgénicas pueden influir negativamente en el estado de ánimo aumentando los niveles de ansiedad o dificultando la capacidad de concentración“, explica la psicóloga. Además, el consumo regular de estos alimentos procesados, ricos en azúcares añadidos y grasas saturadas, puede contribuir al desarrollo de enfermedades crónicas, como la obesidad o la diabetes, lo que a su vez puede tener un impacto negativo en la autoestima de los niños.

En cambio, mantener una dieta saludable y equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros, puede proporcionar a nuestros hijos los nutrientes necesarios para tener una buena salud mental y emocional. Estos alimentos contienen vitaminas y minerales esenciales, así como antioxidantes, que pueden ayudar a reducir la inflamación y mejorar la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo. “La clave está en ser moderado y mantener un equilibrio”, recomienda la especialista.

 

El vínculo entre la conducta alimentaria y la autoestima:

 

La relación entre la alimentación y la autoestima es bidireccional. Por un lado, una baja autoestima puede llevar a nuestros hijos a adoptar conductas alimentarias poco saludables, como atracarse o restringir la ingesta de alimentos. Y, por otro lado, una mala alimentación puede tener un impacto negativo en la autoimagen y la confianza de los niños, especialmente cuando comienzan a compararse con sus compañeros.

Por ello, es conveniente promover una relación saludable con la comida desde temprana edad, evitando establecer connotaciones negativas, por ejemplo calificando los alimentos como ‘buenos’ o ‘malos’. En su lugar, podemos enseñar a nuestros hijos diversas cuestiones sobre la importancia de una alimentación equilibrada y cómo los diferentes alimentos pueden afectar a su bienestar general. Además, proporcionarles opciones saludables y animarles a participar en la preparación de comidas puede ayudarles a desarrollar una mejor conexión con los alimentos.

 

Consejos para fomentar una conducta alimentaria saludable en nuestros hijos

 

Entre las pautas que ayudarán a nuestros niños a tener una relación saludable con la comida, la Dra. Rojas-Marcos, destaca:

 

  • “Seamos un ejemplo a seguir”, aconseja la experta. Nuestros hijos aprenden de nosotros, por lo que es esencial establecer buenos hábitos alimentarios y mostrar una actitud positiva hacia la comida.

 

  • “Invitémosles a probar alimentos nuevos”, recomienda la psicóloga. Esto les ayudará a ampliar el paladar  y les permitirá descubrir nuevos sabores y texturas. Al probar alimentos diferentes, también se promueve la diversidad y se evita la monotonía en la dieta de los niños. Además, explorar diferentes opciones alimenticias fomenta la curiosidad y el interés por la comida saludable.

 

  • “Utilizar técnicas de juego para que se familiaricen con los alimentos”, sugiere Rojas-Marcos. Es beneficioso porque les ayuda a desarrollar una relación positiva con la comida. Al convertir la hora de la comida en una experiencia lúdica y divertida, se disminuye el estrés y la presión asociados con los alimentos. Algunos ejemplos de juegos pueden ser convertir el plato en una obra de arte, construir hamburguesas de vegetales con caras divertidas o contar cuentos relacionados con los alimentos que se estén consumiendo.

 

  • Mantengamos una variedad de alimentos saludables en casa. Tener opciones nutritivas y sabrosas disponibles en casa facilitará que elijan opciones saludables.

 

  • Promovamos la comunicación abierta. Animémosles a expresar sus emociones y pensamientos sobre la comida en un ambiente sin juicios. Esto les ayudará a desarrollar una relación saludable con la comida y a reconocer las señales de hambre y saciedad.

 

  • Evitemos hacer comentarios negativos sobre el peso o la apariencia física. Por el contrario, fomentemos la aceptación del cuerpo y elogios sobre habilidades y cualidades no relacionadas con la apariencia física.

 

  • No debemos imponerles restricciones alimentarias excesivas, ya que esto puede generar sentimientos de privación y afectar negativamente su relación con la comida. Siempre es importante impulsar un equilibrio y enseñarles a tomar decisiones informadas sobre sus opciones alimenticias.

 

  • Estemos atentos a cualquier cambio significativo en la conducta alimentaria de nuestros hijos, como la pérdida o aumento de peso repentinos, obsesión por la comida o evitación de ciertos grupos alimenticios. Estos podrían ser signos de un trastorno de la alimentación o problemas emocionales subyacentes que requieren atención profesional.

 

  • Enseñémosles habilidades culinarias. Involucremos a nuestros hijos en la preparación de comidas y enseñémosles lo básico sobre nutrición. Aprender a cocinar puede ayudarles a tomar decisiones informadas sobre su alimentación y les brinda una sensación de logro y autonomía.

 

En definitiva, la conducta alimentaria de nuestros hijos puede tener un impacto significativo en su estado de ánimo y autoestima. Al mantener un enfoque en una alimentación saludable y equilibrada, podemos ayudarles a desarrollar una relación positiva con la comida y promover su bienestar emocional y mental.

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