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GUÍAS PRÁCTICAS

Descubre todo lo que debes saber sobre la lactancia materna antes de la llegada de tu bebé

CURSO

Rabietas y límites desde el respeto

Por Amaya de Miguel

¿Quieres poner límites desde el respeto? Sé el líder de tu familia

Para poner límites a los niños es importante que en la familia no se recurran a los castigos y no haya en el día a día arbitrariedad

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Todo el mundo quiere en la familia haya un ambiente de respeto, en el que el día a día con nuestros hijos e hijas sea manejable y no desesperante. A veces sentimos que los niños nos ponen a prueba: tienen continuamente rabietas, se saltan los límites que ponemos o no hacen lo que les pedimos.

Les solemos culpar de todas estas conductas y para que aprendan usamos herramientas “antiguas”, como el castigo, chantaje o los premios y castigos. Podemos gestionar el día a día con nuestros hijos con otras herramientas: usando límites desde el respeto y amor. ¿Cómo los podemos aplicar? La mentora de familias y creadora de ‘Relájate y Educa’, Amaya de Miguel, nos proporciona todos los recursos que necesitamos en el curso ‘Rabietas y límites desde el respeto y el amor’.

Accede aquí el curso ‘Rabietas y límites desde el respeto y amor’

Por qué desterrar los premios, castigos o chantajes

Cuando usamos el castigo con nuestros hijos ante una conducta que consideramos inadecuada, veremos que el castigo cumple con su función. El niño deja de hacer la conducta, pero lo hace por miedo, por temor a la consecuencia. Así, todas estas herramientas funcionan en el corto plazo por el miedo que provoca, pero no en el largo plazo. Amaya de Miguel nos pone un ejemplo para entenderlo. “<<Si no haces los deberes, no te dejo ver la tele>>. <<Es que quiero ver la tele, voy a hacer los deberes>>. Pero la motivación interna para hacer las cosas que son buenas para mí, para mi formación, para mi crecimiento, esa no la tengo. Porque lo que mis padres me están enseñando es que lo guay es ver la televisión. Y el día que no haya tele, cuando yo ya sea más mayor y no haya nadie para decirme si no haces los deberes, o si no trabajas, no hay tele, u otro premio. ¿Qué voy a hacer? ¿Voy a ser responsable, voy a tener esa capacidad de trabajo, voy a tener esa capacidad de esfuerzo?”

Además de señalar que estas herramientas no funcionan para educar a largo plazo a los niños y niñas, la experta apunta que estas herramientas generan hostilidad. Para entenderlo, hace una comparativa entre los ambientes de trabajo hostiles y la educación hostil con nuestros hijos. “Tu jefa, que tiene autoridad sobre ti y te grita y amenaza: como sigas así te despido. Te humilla: es que no vales para nada, otra vez te has equivocado. Tú ¿qué espíritu vas a tener en este contexto profesional? ¿Un espíritu de voy a colaborar, voy a tener iniciativa, tengo muchas ganas de seguir trabajando en este proyecto? ¿O es un espíritu de me protejo, me resisto, espero que mi jefa no venga a decirme nada porque tengo miedo y cuando venga voy escuchar lo menos posible?”. Así Amaya saca una conclusión en el ámbito familiar: cuánta más hostilidad haya en la familia, más hostiles van a ser ellos. Con herramientas como los castigos no conseguimos que se porten mejor, sino peor.

Frente al castigo, usa el juego para que cumplan los límites

En situaciones en las que sabemos que puede haber conflicto, si usamos el castigo, la resistencia a realizar esa actividad va a ser mucho mayor que si usamos otras que no recurren al miedo. Si ellos tienen resistencia de por sí a una situación, por ejemplo, lavarse los dientes, si nosotros ponemos aún más resistencia, el conflicto está asegurado.

Por el contrario, si se usan otras herramientas, el conflicto puede cambiar. Se puede usar el juego para que estas situaciones pasen de que nuestros hijos e hijas las asocien a una emoción negativa a una emoción positiva. Aunque no solo el juego, también se puede usar la música, los chistes, las anécdotas para crear un momento de conexión con ellos en estas situaciones que para ellos son un conflicto.

Cómo poner límites en familia

Pero ¿cómo podemos hacer que nuestros hijos e hijas asuman los límites que pongamos? Mediante el liderazgo. Tus hijos pequeños no entienden qué tienen que hacer, no saben por qué hay que hacer las cosas o por qué es importante comer verduras. Debemos confiar en nuestro propio liderazgo para que ellos confíen y entiendan que los límites y las normas son necesarias para ellos.

Para ello Amaya señala que las rutinas son muy necesarias. Es importante que sepan a qué atenerse, y que no haya arbitrariedad en la familia. Por ejemplo, ponemos el límite de que solo se juega a videojuegos los domingos. Este límite siempre se debe cumplir. No debemos ceder porque nuestro hijo se enfade con nosotros, o porque nosotros estemos mal emocionalmente. Sin arbitrariedad y con liderazgo, nuestros hijos sabrán qué esperar de su día a día.

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