Vuelta a la rutina: cómo hacer para que les sea más sencilla

La psicóloga Silvia Álava comparte con nosotros los mejores consejos para llevar la vuelta al cole de la mejor forma posible.

Llega septiembre y con ello la vuelta al colegio de nuestros hijos. Después de las vacaciones, es normal que los niños se encuentren un poco desorientados y les cueste adaptarse nuevamente a la vida escolar. No obstante, existen diversas estrategias que podemos seguir como padres para hacer que este proceso sea más sencillo y agradable para ellos.

A continuación, la psicóloga Silvia Álava comparte con nosotros los mejores consejos para ayudar a nuestros hijos a preparar la vuelta a la rutina.

 

10 Consejos para hacer la vuelta al cole más fácil

 

  • Adaptar los horarios una semana antes. En verano todo se relaja y no hace falta poner el despertador, sin embargo, para ir al colegio es necesario mantener unos horarios más estrictos. Por ello, tenemos que intentar ajustarlos la semana de antes de la vuelta para que los niños se puedan adaptar poco a poco.

 

  • Cuidar el sueño. Cuando no se duerme lo suficiente estamos más irritables, más irascibles y nos concentramos peor. En el caso de los menores, durante la fase profunda del sueño también se segrega la hormona del crecimiento, por lo que es importante que duerman las horas necesarias. Es cierto que al principio puede costar más, pero es necesario que vayan descansados al colegio para que así su capacidad de atención no disminuya.

 

  • Alimentación sana. Mantener una saludable alimentación les ayuda a que tanto su cuerpo como su mente funcionen correctamente.

 

  • Procurar que se hidraten. Para que sus cerebros desempeñen su función adecuadamente es necesario que estén bien hidratados. De hecho, con niveles muy bajos de deshidratación -incluso un 2%- se reduce nuestra capacidad de atención, concentración y la velocidad con la que procesamos los estímulos. Además, los niños no siempre tienen una correcta percepción de la sed, por eso es bueno que lleven siempre una botella de agua en la mochila y que la vayan bebiendo poco a poco.

 

  • Validar sus emociones. Si empiezan protestando porque no quieren volver y quieren seguir de vacaciones es importante que validemos sus emociones. Eso implica decir: “entiendo que estés triste, que no te apetezca volver al colegio”, y es algo que nos cuesta mucho. Lo habitual es que si vemos que nuestro hijo llora, le digamos: “no llores”, ono es para tanto, no estés triste”. Se trata de validar primero su emoción y después explicarle porqué se siente así: “Quizás estás triste porque te gusta más estar de vacaciones, a mí también me pasa”. para luego darle una pequeña estrategia de regulación emocional: “Vamos a pensar en todas las cosas positivas que tiene la vuelta al colegio: vas a ver a tus amigos, vas a aprender cosas nuevas, conocerás gente nueva, retomarás tus actividades…”.

 

  • Cuidar el modelo que ofrecemos. Ya sabemos que los niños nos copian, somos sus personas de referencia. Por tanto, si nuestro discurso es: “Ya se nos acabó lo bueno, qué mal la vuelta al trabajo y al colegio”, lo más probable es que no vivan esa vuelta al colegio de forma positiva, sino que se creerán esos mensajes de que lo bueno sólo son las vacaciones y el resto a sobrevivir, cuando en absoluto tiene porqué ser así.

 

  • Aprender a buscar lo bueno de cada día. Los momentos de diversión y las emociones agradables no son sólo exclusivas del verano, sino que nos acompañan todo el año. Podemos hacer un ejercicio en el que cada día busquemos tres momentos en los que hayamos sentido una emoción agradable. Por ejemplo: “Estoy contenta porque me lo pasé muy bien en el recreo”, “estoy orgulloso porque me esforcé mucho en este trabajo” , “me he encontrado calmado el ratito que hemos estado leyendo un cuento”.

 

  • Planificar actividades agradables durante todo el año. El juego en familia, las excursiones, las risas y los ratos de complicidad los podemos tener en cualquier momento del año, no sólo durante las vacaciones. Hemos de buscar huecos, planificar y reservar espacios para la familia a lo largo del curso.

 

  • Preparar los materiales juntos. Otra cosa importante es que nuestros hijos se involucren en preparar los materiales necesarios para la vuelta al colegio. Que puedan elegir el cuaderno que quieren, la carpeta, preparar el estuche, la mochila… Podemos valorar juntos qué cosas se pueden rescatar del curso pasado y qué se necesita comprar nuevo. Otra buena idea es etiquetarlo todo para evitar perderlo a lo largo del curso.

 

  • Paciencia. Para aprender hace falta tiempo y paciencia, así que, hagamos acopio de esta última y no nos olvidemos del niño que fuimos y como vivimos nosotros la vuelta al colegio.

 

Recordemos que cada niño es único y eso puede requerir diferentes estrategias para adaptarse a la vuelta al colegio. Por tanto, prestemos atención a las necesidades y reacciones de nuestros hijos, brindémosles apoyo emocional y paciencia, y poco a poco se acostumbrarán a la rutina escolar y disfrutarán de sus días en el colegio. La clave está en hacer de este proceso una experiencia positiva y enriquecedora para todos.

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