Autoritarismo, permisividad y culpa, un baile mortal

La ausencia de límites o el no saber cómo mantenerlos nos lleva a tener un continuo baile entre el autoritarismo y la permisividad, en donde la culpa suele ser el protagonista principal

En muchas ocasiones, las familias andamos bailando entre las formas (que conocemos) de gestionar las situaciones. Pasamos del autoritarismo a la permisividad por la necesidad que tenemos de compensar nuestras decisiones. Y, normalmente, la culpa suele ser quien nos mueve en este baile.

Ese momento en el que te has desbordado, se ha ido de madre la situación o no has sido capaz de resolver la situación sin un grito, te persigue y cuando te metes en la cama… ¡acecha la culpa por no haberlo hecho mejor! Y a la mañana siguiente quieres compensar el error del día anterior y te vas al otro extremo. Y así pasas día tras día, sin encontrar un verdadero equilibrio que te haga sentir cómodo.

Lo que cualquier familia quiere es que reine la paz y la armonía en su casa. Y si, además, la colaboración es la protagonista del día a día, pues mejor que mejor. Pero para eso hay que dejar el baile mortal que supone no tener una línea clara y definida en la crianza de tus hijos.

 

La culpa como protagonista

El sentimiento de culpabilidad en la crianza de los hijos suele estar presente en la mayoría de los conflictos. Y esto ocurre porque vivimos el día a día apagando fuegos, tanto en la familia como en el trabajo, con amigos… Vivimos las relaciones sociales desde la urgencia, porque no llegamos a todo.

Queremos agradar a todo el mundo, que nadie se sienta decepcionado y nos olvidamos de revisar cuáles son nuestras propias necesidades. Así que cuando llega un conflicto, nuestro cerebro (que está acostumbrado a ir a mil) actúa sin pensar y normalmente suele ser una acción desproporcionada.

Porque no estamos “saltando”, únicamente, por la situación de ese momento, sino por todo aquello que llevamos acumulado. Y cuando nuestra explosión emocional se calma, nos inunda un sentimiento de culpa enorme porque no deberíamos haber reaccionado de ese modo y tendríamos que haber parado antes.

Esta es una de las razones por las que siempre diré que, en educación, la paciencia nunca es suficiente, pero esto te lo cuento más en profundidad en el artículo Educar en positivo, ¿por dónde empiezo?

 

¿Cómo consigo una firmeza amable?

Durante el día son numerosos los conflictos. Los padres y las madres lo que intentan es conseguir un equilibrio entre la permisividad y el autoritarismo con el que dejar de lado la culpa. Para conseguir equilibrar la balanza y dejar ese baile continuo, es importante:

  • Contar con límites claros y que sean conocidos por todos
  • Entender el porqué del comportamiento de tus hijos
  • Trabajar la conexión y el respeto entre todos los miembros de la familia
  • Que tengas seguridad en ti mismo y en tus decisiones
  • Aprender a tener compasión, no solo por tus hijos sino también por ti mismo
  • Y sin duda, todo empieza por el autoconocimiento

Conocerte, saber dónde están tus límites y tus líneas rojas te ayudará a que puedas encontrar esa firmeza amable, porque conseguirás que la coherencia forme parte de tus decisiones.

El verdadero reto es conseguir resolver los conflictos teniendo en cuenta las necesidades de todos y ser conscientes de que habrá situaciones en las que el NO será el protagonista, aunque no siempre sea fácil de mantener 😉

 

Dejar de compensar las decisiones

En muchas situaciones la culpa es quien no te deja pensar con claridad y ahí es de donde nace la necesidad de compensar una situación que no hemos gestionado bien. Este es el inicio del baile entre el autoritarismo y la permisividad.

Este baile está anclado en la penalización que tenemos del error y que debemos “pagar” por él, pero si en lugar de querer compensar nuestros errores, aprendemos a repararlos, el aprendizaje será mucho mayor. En el artículo Se me ha ido de las manos, ¿ahora que hago? puedes descubrir qué hacer una vez que la situación se ha descontrolado.

Todos somos humanos y todos nos equivocamos: Es imposible vivir sin perder los nervios. Ahora, lo importante es cómo nos tomemos esas situaciones y qué hagamos con ellas. La compensación solo nos lleva a quedarnos en la culpa, y la culpa bloquea cualquier aprendizaje.

Permisividad, autoritarismo y culpa irán de la mano mientras no tengas una línea clara en cuanto a la educación de tus hijos y esto también pasa por aceptar y asumir tus errores.

Si quieres un punto por el que empezar, los límites y las normas que cubran las necesidades de todos los miembros de la familia son una buena base y te ayudarán a ello, siempre y cuando os respeten y os tengan en cuenta a TODOS.

 

 

 

Rosa Rasche Santaolalla, asesora de familias. Formada en psicología infantil y adolescente, gestión emocional, Encouragement Consultant y Disciplina Positiva. Creadora de Embarazo y Crianza (www.embarazoycrianza.com) desde donde ayudo a las familias a encontrar su camino y a vivir una crianza alejada de la culpa y la ansiedad

 

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Lara Fernández

Periodista especializada en Educación y maestra de Educación infantil

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