Educar es todo

GUÍAS PRÁCTICAS

Descubre todo lo que debes saber sobre la lactancia materna antes de la llegada de tu bebé

CURSO

Rabietas y límites desde el respeto

Por Amaya de Miguel

CURSO SOBRE ESCUELA Y FAMILIA

Desarrolla habilidades de comunicación con los profesores y tutores para conseguir los mejores resultados de tu hijo

Cómo mejorar la relación con los profesores

¿Un colegio sin deberes, exámenes ni libros? Sí, es posible, y está en nuestro país

Cumple con la legislación, pero este centro escolar situado en España es uno de los primeros en abogar por otra manera de enseñar, centrándose en los intereses y la motivación del alumno y dejando a un lado las rigideces del sistema.

GUÍAS PRÁCTICAS

Descubre todo lo que debes saber sobre la lactancia materna antes de la llegada de tu bebé

Otra escuela es posible. Una en la que a los alumnos se les escuche. En la que los libros den paso a las experiencias, los deberes a los trabajos de investigación y los exámenes a los objetivos motivadores. En la que se prime la educación emocional antes que la rigidez del sistema y el trabajo cooperativo antes que la competitividad. Esa escuela existe. Y está en nuestro país. Se llama Osotu Lambarri y lleva cinco cursos en funcionamiento, en los que ha demostrado que se puede seguir el currículum, cumplir en todo momento con la legislación educativa y al mismo tiempo los intereses del niño. Su directora, Marimar Hernáez, deja por un momento su labor como impulsora y directora de este innovador proyecto para contarnos cómo lo ha llevado a cabo y si cree que es posible que se convierta en la escuela del futuro.

 

¿Cuál es la clave del éxito?

Creo que la clave del éxito es que es verdad, porque el papel lo soporta todo. Eso y que los profesionales son vocacionales. Nadie discute los pilares básicos porque desde el principio se plantearon y los que estamos aquí estamos de acuerdo con ellos. Todo lo demás sí se discute. Pero la perspectiva no sexista, el respeto al alumnado, que aprendan lo que tienen que aprender… eso son valores básicos que no se discuten. Nosotros no decimos que un alumno es vago, decimos que no está trabajando. Buscamos la causa. Los alumnos no están para hacernos la vida imposible.

“Los alumnos no están para hacernos la vida imposible”, Marimar Hernáez

Sabemos cómo queremos educar y cómo queremos que sea la escuela ideal para nuestros hijos, pero ¿cómo se lleva a cabo esa idea que suele chocar con la administración? 

Todo arranca planteándonos preguntas desde lo que vivimos y vemos en el sistema educativo hace una década. Llegó un momento en el que las respuestas eran ‘sí, estaría muy bien pero es que la ley…’. Así que el siguiente paso fue leer la normativa, y para nuestra sorpresa se podían hacer muchas más cosas de las que nos decían en un principio.

En 2014 se estaba haciendo un borrador en el País Vasco que era una antesala parecida a lo que propone la LOMLOE 2020. Con ese paraguas no tuvimos ningún problema. Dicen que es innovador, porque no lo ha hecho nadie hasta ahora, pero lo importante es que lo hacemos sin dejar de cumplir con la legislación.

¿Y qué pasa con los recursos económicos? Una idea como esta necesitará una enorme inversión…

Sí, hemos tenido que hacer una gran inversión porque arrancábamos de cero.  No solo hemos tenido que rehabilitar un espacio. Es una inversión importante, pero también nos parecía fundamental la formación del profesorado y eso también costó, porque contratamos a referentes para que hicieran la formación durante los dos primeros años.

Yo puse en marcha el proyecto e hice un trabajo de campo, me informé, me formé para darlo forma, asistí a formaciones y fui cogiendo lo que me gustaba. Bebemos de distintas fuentes, aunque, lo que más nos ha ayudado a dar sentido es el modelo ‘Educar con 3CES’ de Mar Romera, adaptándolo a nuestra esencia y contexto.

Piensa que vienen alumnos de Vizcaya y de fuera y sus padres buscan otra manera de aprender para sus hijos. La diversidad es absoluta. Es un centro laico donde se puede pensar lo que quieras dentro del respeto.

Poner en marcha cualquier cosa es siempre un desembolso. Además no hemos contado con subvención, es un centro privado. Y en eso estamos peleando porque no lo entendemos. Nos dicen que todos los centros hacen prácticamente lo mismo y que la subvención no es necesaria, pero muchos vienen a este centro porque en los que tienen más cerca no hacen lo que hacemos aquí. Lo cierto es que la mejoría y los resultados se han evidenciado al poco de llegar cada alumno.

En algunas sesiones dividís a los alumnos por el nivel cognitivo y no por la edad, otro planteamiento innovador…

Nuestros alumnos están matriculados como demanda Educación, es decir, por su año de referencia. La matriculación no es libre y nosotros tenemos el profesorado que corresponde. Luego dentro del horario y de esa flexibilidad y coordinación puedes hacer muchas cosas. Hay sesiones en las que agrupamos por nivel cognitivo, pero no siempre. Depende de la sesión y de lo que se haga. Tenemos un porcentaje alto de niños con altas capacidades que sufre mucho por esa rigidez y rutina repetitiva de memorizar y por el no abordaje de la educación emocional. Ellos trabajan en su grupo, pero dentro de esa programación de aula hay distintas propuestas y niveles. Todos trabajan el mismo contenido, pero planificas la actividad con un nivel de complejidad distinto.

No hay libros ni exámenes. Suena utópico. ¿Cómo se lleva a cabo? 

Tenemos que romper con esa estructura. Nosotros hacemos situaciones de aprendizaje para motivar y eso no permite usar libros. Por la mañana, los alumnos van entrando según llegan, te saludan o te abrazan si les apetece. No empiezas el día con un timbrazo ni con deberes. De hecho hay peques que quieren llegar antes porque desde menos diez estamos abiertos.

Si hacen un trabajo de literatura o escritura lo hacen por unidades temáticas y trabajando competencias distintas. Y luego tenemos sesiones exteriores un día a la semana y asambleas.

“Se aprende haciendo y viviendo y eso hace que todo tenga también un sentido emocional”, Marimar Hernáez

Tampoco hay deberes, sino investigación en el aula, y los niños tienen el tiempo libre para dedicarlo a lo que quieran sin jornadas maratonianas. ¿Notáis una mayor motivación?

Intentamos ofrecer una cartelera variada en contextos, objetivos y temas… para que todos se motiven y comprendan lo que tienen que aprender. Si fuera por proyectos dejaríamos a gente fuera. Si fuera guiado habría gente que necesitaría explorar. Claro que hay situaciones que no les gusta, pero en el contexto todos disfrutan y se sienten motivados porque a lo largo del día siempre hacen alguna cosa que les gusta.

Muchos sentían que hacían lo mismo pese a que las asignaturas cambiaban: leer el temario, subrayar, hacer los ejercicios… Aquí hacen experimentos y van al laboratorio. Hay alumnos que en la abstracción se pierden, porque no solo en infantil se necesita tocar y explorar. Si haces un experimento se crea un anclaje emocional, se afianza el aprendizaje. Se aprende haciendo y viviendo y eso hace que todo tenga también un sentido emocional que por supuesto aparece en la programación.

Y el trabajo emocional se aplica aquí durante todo el día…

Entendemos que la escuela no es un principio y fin, sino un continuo. Los niños están en un proceso y el curso es un continuo. Esa programación de espacios y momentos no es lo mismo en cada etapa, pero la esencia sí. No es que trabajen en un curso y en otro no. Todo lo hacemos en todos los cursos, pero duraciones, atenciones, competencias cambian… lo que les pides es distinto. Eso también es un continuo. Y con la educación emocional igual. No hacemos con los alumnos lo que no hacemos entre nosotros. Nosotros también tenemos que trabajar cooperativamente, realizar escucha activa, solucionar conflictos, ser asertivos, identificar emociones…

Hemos tenido que empezar por nosotros mismos.  Destacamos las fortalezas del alumnado y del profesorado para trabajar sus debilidades. Esa gestión emocional no es solo un conflicto en el patio, es cómo le hablas en el aula, cómo les exijo que me hablen también, pedir perdón si me equivoco…

“Destacamos las fortalezas del alumnado y del profesorado para trabajar sus debilidades”, Marimar Hernáez

¿Estamos ante el principio del cambio? ¿Crees que esta pedagogía acabará por imponerse y será la escuela del futuro?

Espero que sí. Me gusta ser positiva. Aunque creo que la propuesta tendrá que ir evolucionando, pero creo que no cambiará la mirada a la infancia: que el niño esté en el centro, que tenga sus espacios, sus representaciones, que decidan en la medida en que se puede, que se les escuche porque es su realidad y curiosamente son los que menos pintan. Es lamentable que no se les escucha ni se les tenga en cuenta, que, ojo, no es hacer lo que ellos dicen ni quieren, es valorarlo con ellos.

Tenemos discusiones con familias porque muchas confunden educar con a que ellos decidan todo lo que se hace. Tenemos que escuchar, pero también cuestionarnos las cosas.

Nosotros somos una fundación, y dentro de la fundación uno de los objetivos es la difusión de buenas prácticas. Nos toca invertir mucho tiempo para ajustar cosas. No queremos ser privado, sino concertado, pero tampoco elitistas, es complicado. Hacemos cositas, menos de lo que nos gustaría porque el cole lleva mucho tiempo. Pero quién sabe si podremos difundir esta metodología. La clave es ir llevando a cabo pequeñas metas.

 

Si quieres saber más sobre cómo educar en igualdad, en la prevención, en el respeto y en romper con los estereotipos no te pierdas nuestro curso sobre el tema, que podrás encontrar aquí

CURSO

Rabietas y límites desde el respeto

Por Amaya de Miguel

CURSO SOBRE ESCUELA Y FAMILIA

Desarrolla habilidades de comunicación con los profesores y tutores para conseguir los mejores resultados de tu hijo

Cómo mejorar la relación con los profesores

Hazte miembro deEDUCAR ES TODO
premium

POR SOLO
18,00€AL AÑO

Iniciar sesión
Contraseña olvidada
Introduce tu nombre de usuario o correo electrónico y te enviaremos las instrucciones para cambiar tu contraseña a tu correo electrónico.