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María Soto, autora de “Educa Bonito”: “Me gustaría aportar una idea revolucionaria: se puede disfrutar educando”

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María Soto, con la que hemos tenido la enorme fortuna de colaborar desde que publicó en nuestro blog el relato “Eres un desastre” y que ha participado en nuestros eventos, es responsable del proyecto Educa Bonito y ha publicado recientemente un libro con el mismo nombre en el que, en sus propias palabras, “quiere prestar testimonio sobre cómo educa desde la conexión y el respeto sola con tres niños y una logística muy complicada”.

¿Qué poso te gustaría dejar con este libro a los lectores?

Lo que realmente me gustaría es poder aportar una idea revolucionaria: se puede disfrutar educando. De hecho, hacerlo es garantía de que salgo bonito. Me gustaría sembrar la duda desde la curiosidad y no desde la culpa, desde las ganas de intentar relacionarnos con nuestros hijos e hijas de otra manera. Y, sobre todo, esperanza: se puede educar desde la conexión y el respeto sin necesidad de condicionar. El libro es un testimonio de cómo yo pude hacerlo sola con tres niños y una logística muy complicada. 

¿Qué quiere decir, para ti, educar bonito? ¿A qué quieres invitar con ese lema?

Educar bien no existe, de hecho hacer las cosas bien, en general, tampoco, porque es una idea subjetiva que ni siquiera es 100% propia, porque aunque cada una tengamos una idea de lo que está bien o mal, estamos lejos de entender que no son ideas, sino creencias externas.

Educar Bonito es hacerlo desde la confianza plena y sin expectativas, con el propósito de compartir con tus hijos e hijas un camino de crecimiento y agradecer el hecho de poder recorrerlo desde su mirada, sin juicios y con curiosidad. Educar Bonito es centrar la energía en lo que sí queremos conseguir y no en tratar de evitar lo que “está mal”, porque nos enseña a utilizar tanto los buenos como los “malos” momentos en motor de aprendizaje. 

Educar Bonito es hacerlo desde la confianza plena y sin expectativas, con el propósito de compartir con tus hijos e hijas un camino de crecimiento y agradecer el hecho de poder recorrerlo desde su mirada, sin juicios y con curiosidad.

Tenemos todo lo que necesitamos para educar si miramos las personas que son nuestros hijos e hijas, no las cosas que hacen o dejan de hacer. Mi intención es invitar a las familias a salir del espectro del blanco y del negro en lo que a educación se refiere y animarles a que descubran cómo acompañar a sus hijos e hijas desde la incondicionalidad.

Hablas de que dos de nuestros motores son la pertenencia y la significancia. ¿Nos puedes explicar qué implica esto? 

El ser humano es un ser social, todas nuestras necesidades más básicas necesitan de los demás para ser atendidas en nuestros primeros años de vida y es por eso que nuestra primera misión es aprender a que los demás nos tengan en cuenta. Necesitamos a la comunidad para crecer en equilibrio, porque trascendiendo a la pertenecia está la significancia: la búsqueda del sentido o de la misión de nuestra vida. Si educamos a nuestros hijos e hijas para que encuentren su lugar (pertenecia) sin perder su esencia por el camino (significancia) crecerán como personas plenas y felices.

Libro de María Soto Educa Bonito

En tu libro nos presentas una fórmula para “orientarnos cuando estamos perdidos”. Es la fórmula “contigo”. ¿En qué consiste y por qué es tan importante?

Necesitamos que nuestros hijos mantengan el interés y la confianza en nostros para poder enseñarles. Nadie quiere aprender de alguien que no le haga sentirse seguro y capaz, es por eso que creo que para que nuestros hijos e hijas sientan que estamos con ellos, conectados (contigo), necesitan que les demos espacio y tiempo para vivir sus procesos, multiplicarlo por una confianza incondicional en que van a crecer y avanzar, y restar siempre los miedos que nos alejan de nuestro verdadero propósito que es dejar de PREocuparnos, para acompañar su camino.

Contigo: Confianza (espacio+tiempo) – miedo.

Si tuvieras que elegir una noción de la Disciplina Positiva o de tus talleres que te gustaría que fuera la brújula para educar, ¿cuál sería?

Sin duda trazar un plan a largo plazo en el que tengamos presente lo que significa “ser niño o niña” con todas sus capacidades y todas sus necesidades, y fijarse unos objetivos a 20 años vista basados en las fortalezas de nuestros hijos e hijas, nunca en la anulación de sus procesos.

El título de este “mapa” sería: “¿Qué habilidades para la vida quiero aportar a mis hijos e hijas para que sean felices el día de mañana, para que aprendan a convivir y puedan sentirse significantes?” Como brújula me parece fundamental para no desviarse de los objetivos reales en esos momentos intensos en los que tenemos la tentación de caer en el “hazme caso ahora”.

En Disciplina Positiva se habla de combinar firmeza y amabilidad. ¿Cómo podemos lograr ese equilibrio tan complicado?

De la misma forma que lo queremos para los adultos. La traducción real sería seguridad y respeto. Si al enseñar/educar tratamos con respeto a los niños y niñas y les hacemos sentir seguros, querrán aprender de nosotros.

En el libro hablo del concepto real de firmeza, que no es otra cosa que coherencia. No es un equilibrio complicado si se entiende que los niños o niñas no se portan mal cuando no quieren “hacernos caso”, simplemente no saben expresar necesidades de forma socialmente aceptable, y como eso no nos tiene en cuenta a los adultos (nos hacen esperar, protestan, nos sacan de nuestros pensamientos, nos interrumpen,etc…) no vemos la necesidad y nos enfadamos, perdiéndoles el respeto y consiguiendo exactamente lo contrario a lo que queríamos: educar. 

Ser amables y firmes sale solo si nos convencemos de que todas las personas merecen el mismo respeto, da igual la edad, condición, nacionalidad o cualidades que tengan. Se nos llena la boca hablando de igualdad, pero el mundo se sigue dividiendo entre adultos y niños. Repensando esto la sociedad podría dar un salto de gigante hacia la paz.

En plena pandemia, nos ha cambiado mucho la vida a las familias, se ha tensionado tal vez la convivencia familiar por ser más estrecha, hemos pasado (y seguimos pasando) por multitud de emociones. ¿Cómo podemos educar bonito en esta etapa? ¿Es el autocuidado una parte aún más importante si cabe para ese educar bonito? ¿Cómo te cuidas tú en pandemia? 

Durante la pandemia he podido poner en práctica la visualización, que es una forma de autocuidado “mental” muy efectiva. Nuestras emociones sirven a nuestros propósitos y eso es algo que no sabíamos. Cómo miramos las situaciones es clave para poder regular el mundo emocional que nace alrededor de las mismas.

Si a una peli le ponemos la categoría de drama, estaremos condicionados antes de verla y cogeremos los kleenex para tenerlos a mano. Si a las situaciones cotidianas les ponemos el título de la “peli” que realmente queremos vivir, las emociones que salgan a relucir serán más constructivas. Cambiar un “No quiero que se peleen” por un “Cómo se buscan todo el rato, se quieren tanto!”… Ahora tenemos más tiempo con nuestros hijos, algo que llevábamos reclamando años, agradezcamos la convivencia y transfromémosla en algo productivo enfocándonos en todo lo que podemos conseguir.

Antes no había momentos de calma para enseñar rutinas, todo era acelerado, antes no teníamos tiempo para validar emociones, no había tiempo para acompañar rabietas sin intentar anularlas. Nos quejábamos de eso.

Ahora que hemos comprobado que ya no quedan certezas, tengamos muy presente que la realidad es algo nuestro, pase lo que pase ahí fuera, y recibiendo e integrando todo lo complicado, que lo hay, podemos decidir cómo enfocarnos en aprendizajes.

Nos hace muy felices haber sido testigos del crecimiento y evolución de tu proyecto. ¿Qué estás tramando ahora? ¿Cómo va a evolucionar el proyecto Educa Bonito?

Estoy muy agradecida por vuestra confianza y apoyo constantes, mi participación en eventos y demás acciones con vosotros me han enseñado y me han ayudado mucho a estar donde estoy ahora.

Estoy lanzando mi propia certificación porque Educa Bonito ya se ha convertido en un método propio después de más de 10 años de trabajo con familias. Además estoy preparando varios proyectos muy especiales, como libros infantiles y mi salto al mundo del espectáculo y la cultura escribiendo guiones. Este proyecto es como un hijo que no para de crecer, ¡¡creo que lo cuido bonito!! Un millón de gracias.

 

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